'Tiba':

En 1978 el atleta boyacense Domingo Tibaduiza impuso en Europa dos marcas nacionales en 5.000 y 10.000 metros, que siguen reinantes.
Una mirada al pasado y al futuro.

 / Cortesía: El Tiempo
/ Cortesía: El Tiempo

Desde 1978 ningún atleta colombiano ha podido correr más rápido que el boyacense Domingo Tibaduiza Reyes en los 5.000 y 10.000 metros. Han transcurrido 35 años y ni por las curvas, en todo ese tiempo, se ha asomado su sucesor.

Desde Reno, Nevada (EE.UU.), a donde regresó hace unos meses, el corredor sogamoseño evoca, para El Espectador, que en el ya lejano domingo 11 de junio de ese año, en el estadio de Viena (Austria) se celebró un festival atlético organizado por un magnate local de las comunicaciones, quien cansado de ver en la pantalla chica los partidos del Mundial de Fútbol Argentina-78, decidió convocar a los mejores atletas del momento con el único fin de hacer noticia.

Buscaba que el resultado de su idea le diera la vuelta al mundo y por un instante la gente dejara de hablar de la maravillosa Naranja Mecánica de Johan Cruyff, de la Argentina del Matador Mario Alberto Kempes o del equipo de la banda cruzada (Perú) comandado por el genio Teófilo Cubillas. 

Ese día Tiba corrió como una liebre. Durante la primera mitad de los 10.000 metros planos obedeció el encargo de marcar un ritmo prefijado de carrera y de resguardar del viento al llamado Dios de los estadios, el keniata Henry Rono, quien observaba atento al colombiano contratado por el magnate de marras, cuyo nombre ha quedado en el olvido, con el objetivo de que jalara a Rono y lo ayudara a navegar en la pista para romper la marca mundial.

Y la liebre, así se les llama en atletismo a los encargados de marcar el ritmo de carrera, cumplió a cabalidad con la tarea encomendada. Aquella segunda semana de junio Rono comenzaría a completar una hazaña hasta ahora inigualable en la historia de las carreras de fondo: en apenas 81 días estableció cuatro récords mundiales (ver recuadro).

Aquel 11 de junio del 78 el magnate de las comunicaciones se salió con la suya. Rono impuso marca mundial en los 10.000 metros con registro de 27:22.47. El mundo deportivo, por algunos minutos, se olvidaba del balón y centró su atención en el superatleta africano.

Tiba, quien finalizó segundo, tuvo el privilegio de ser testigo directo y partícipe del logro del keniata. En la vorágine producida tras el acontecimiento, el colombiano no pudo acercarse a Rono, quien horas después le estrechó la mano para agradecerle su estelar actuación.

En ese contexto, el colombiano también le debe a Rono haber impuesto aquella fecha nueva marca nacional en los 10.000 metros, con tiempo de 27:53.02, es decir, a 31 segundos del récord de Rono. Una auténtica hazaña.

El registro del africano permaneció indestronable durante seis años: el 2 de julio de 1984, el portugués Fernando Memede paralizó el cronómetro en 27:13.81. El récord progresó hasta los 26:17:54, impuesto en 2005 por el etíope Kenenisa Bekele, y hoy vigente. El de Rono es el undécimo mejor registro de todos los tiempos para la distancia.

La marca de Tiba o, mejor, la del atletismo colombiano en los 10.000 metros, está ahora a 1 minuto 36 segundos del récord orbital. En 35 años se estancó y desde entonces quedó anclado en las piernas del atleta de Boyacá. 

 La grandeza de este talentoso del atletismo, nacido en 1949, se magnifica si se tiene en cuenta que el 16 de agosto del 78 firmó otro récord nacional también insuperable hasta ahora: 13:29.67, para los 5.000 metros.

“Nunca pensé que esas marcas del 78 fueran a durar mucho tiempo, ya que sabía que no había tocado techo, mi potencial era para correr de 10 a 15 segundos más rápido en los 5.000 metros, era cuestión de encontrar oportunidades y tener condiciones óptimas para mejorar mis propios tiempos”, pero ese momento nunca llegó.

 Su tiempo en los 5.000 pudo ser mejor, sin embargo, “el corredor polaco Branislav Malinosky, campeón olímpico de los 3.000 metros con obstáculos en Múnich-72, quien me antecedía en el grupo vanguardista de corredores, súbitamente se paró por un desgarro y yo me le fui encima, evité la caída, pero perdí tres o cuatro segundos que en esta instancia de fin de carrera eran críticos, los punteros abrieron una luz de distancia, yo perdí el impulso y la motivación de estar ahí peleando la prueba y así fue como ganó Rono, con 13:16. Terminé desmoralizado, en el sexto lugar, con 13:29. Que a pesar de todo marcaba el mejor registro suramericano”.

Tiba fue el primer corredor de este continente en bajar de 13:30 en la distancia, cuando la marca mundial de 13:08 la poseía, precisamente, Rono. Hoy, Tiba aún espera, ya con impaciencia, que sus marcas sean superadas. ¿Quién se le mide?