Tom Brady, en el olimpo de la NFL

En una de las mayores remontadas de la historia del Super Bowl, y en un partido igualado hasta el infarto, los New England Patriots consiguieron su cuarto título de la NFL frente a los Seattle Seahawks, 28-24.

Además, fue también el cuarto título para su mariscal de campo, Tom Brady, un jugador que ha marcado una época en la última década y que con esta victoria iguala a su ídolo de niño, Joe Montana.

“Cualquier marca que me permita estar al lado de Joe (Montana) es algo único para mí, porque siempre tendrá un mayor significado de cara a lo que ha sido mi carrera y los sueños que comencé a tener gracias a su trayectoria profesional con los 49ers de San Francisco, mi equipo de infancia”, señaló Brady. “Es un momento muy especial para mí y todo el equipo”, agregó tras recibir el premio al mejor jugador.

Brady, en el final de su carrera a los 37 años, entró oficialmente en el olimpo de los más grandes de la historia del fútbol americano con una actuación memorable. Hasta el domingo, era reconocido como un quarterback todoterreno y la mayor estrella de la NFL. Se le admira la velocidad con la que estira la mirada y arma el brazo para disparar los pases más precisos de la liga, en las décimas de segundo que tardan tres tipos de más de 100 kilos en llegar hasta él para tumbarlo. Pero también tiene la potencia para enfrentarse a una defensa a empujones con el balón recogido bajo el brazo cuando las circunstancias lo requieren.

Ante los Seahawks ganó su tercer trofeo de jugador más valioso y batió, con 12, el récord de pases directos al gol (touchdown) en partidos Super Bowl que tenía Montana. Sin duda alguna, un mariscal de campo que quedará en la historia del deporte norteamericano.

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