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Una gimnasta extraterrestre: Biles, la nueva Nadia Comaneci

De ella han dicho que podría ser la mejor gimnasta de la historia, que es imbatible y que su poderío con apenas 19 años no es de este mundo.

La gimnasta estadounidense Simone Biles deslumbra al mundo con su excelencia en los Juegos Olímpicos. / EFE
La gimnasta estadounidense Simone Biles deslumbra al mundo con su excelencia en los Juegos Olímpicos. / EFE

Simone Biles llegó a Río a asombrar al mundo y cada paso que da, cada mortal perfecto, cada final, son una confirmación de que estamos ante una gimnasta “extraterrestre” y que su dominio durará lo que a esta jovencita de 19 años le aguanten las ganas de divertirse con un deporte técnico y muy sacrificado.

Biles se proclamó campeona olímpica como estaba previsto, al ganar su segundo oro en estos Juegos Olímpicos, pero este es el más importante, el que la corona como la reina de la gimnasia. Ya sabíamos que lo era, imbatida como ha estado en los tres últimos mundiales, todo el período olímpico, pero da gusto constatarlo de esta forma, con este recital de ejercicios imposibles, aterrizados casi matemáticamente y siempre con una enorme sonrisa de satisfacción.

Los títulos por equipos e individual que ya ha ganado en Río, a los que puede sumar otros tres en las finales por aparatos, completan un trienio glorioso, que comenzó en 2013. En ese año, a los 16, debutó como internacional y ganó en Amberes su primer título mundial. Siguieron luego dos más, en 2014 y 2015, una racha nunca lograda por nadie. Tres veces consecutivas campeona del mundo, el título olímpico era cuestión de tiempo.

Biles ya tiene reto: aguantar un nuevo ciclo y convertirse en la tercera mujer en la historia que revalida el oro olímpico, algo que no consiguió ni siquiera Nadia Comaneci, campeona en 1976 pero subcampeona en 1980. Sí lo habían hecho la soviética Larisa Latynina (1956 y 1960) y la checa Vera Caslavska (1964 y 1968).

La biografía de Biles se acopla perfectamente al modelo del sueño americano: miembro de una familia desestructurada, adoptada por su abuelo y su mujer, debido a la desatención de su madre, comenzó a practicar la gimnasia en Texas a los 6 años. Alguien adivinó su talento y la encaminó hacia un entrenamiento serio.

A los 15 años, Biles abandonó la escuela pública y continuó en casa sus estudios de bachillerato, para dedicar así más tiempo a la gimnasia. Se graduó en 2015, siendo ya doble campeona mundial. Un año después sumó, entre las distintas disciplinas, diez títulos mundiales y dos olímpicos. Dos de dos, pero, salvo catástrofe, serán cinco de cinco. No hay en Río nadie que se le acerque.

“No soy la próxima Usain Bolt o Michael Phelps, sino la primera Simone Biles. No me siento una estrella. Solo soy Simone Biles, pero es agradable que por este éxito nos reconozcan a mí y al equipo”, dice.