Voy por el oro a Río: Jackeline Rentería

La doble medallista olímpica de bronce concentra su energía y su esfuerzo para la gran cita en 2016. La universidad, su otro gran desafío.

Jackeline Rentería ganó medalla de bronce en los Olímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012. / Gustavo Torrijos - El Espectador

Encima del tapiz, superficie donde se realizan los combates de lucha olímpica, Jackeline Rentería Castillo es letal. Neutraliza fácilmente a sus adversarios con movimientos rudos y agresivos. Sus manos están marcadas con numerosas cicatrices que le han dejado cientos de combates y su mente parece estar siempre enfocada en la victoria.

Sin embargo, hay otra Jackeline. Coqueta, femenina y noble. Una caleña que se transforma cuando la competencia termina y para la que el maquillaje y los tacones resultan parte de la cotidianidad. Una estudiante que sueña con ser abogada, ama el cine y espera en un futuro tener dos hijos, ojalá uno de ellos adoptado.

Jacki, como le dicen su familia y sus amigos, conoció la lucha olímpica por una equivocación y desde que empezó a competir profesionalmente, los Olímpicos se han convertido en su obsesión. A un año y ocho meses de comenzar las olimpiadas de Río de Janeiro, El Espectador habló con esta luchadora, quien aseguró que espera triunfar y regalarle una medalla de oro al país. 

¿Cómo fue su infancia, sus comienzos?
Nací en Siloé, Comuna 20 de Cali, el 23 de febrero de 1986. El entorno en que crecimos junto a mis cinco hermanos no fue nada fácil, pero gracias al esfuerzo de mis padres nunca nos faltó nada. Todos somos profesionales o estamos estudiando algo y, más importante aún, tenemos proyecciones en la vida. Algunos medios dijeron que yo bajaba a entrenar descalza o que no podíamos comer por falta de recursos, eso es falso. No vivíamos con lujos porque mi mamá es ama de casa y mi papá siempre ha trabajado en construcción, pero gracias a Dios no pasamos hambre. 

¿Cómo conoció la lucha olímpica?
Todo comenzó cuando ingresé al Colegio Multipropósitos, una institución nueva en la comuna. Allí, además de educarnos, nos brindaban espacios donde aprendíamos salsa, danzas, actuación y también judo. Yo me metí a este último. Me entusiasmé con ese deporte y me llevaron a la Liga de Judo del Valle. Entrenábamos en el Coliseo del Pueblo y un día, saliendo del entrenamiento, cogí el camino equivocado. Siempre salía por la derecha y cogí por la izquierda. Me encontré con un compañero que tenía puestas unas botas moradas con negro. Me enamoré de ellas y le dije que quería unas, me dijo que eran las que se usaban en lucha. Hoy en día tengo cinco pares de botas y eso es lo que más me gusta de la lucha, por su forma y colorido. Increíble, pero por unas botas estoy aquí. 

¿Cuándo acabe su ciclo en la lucha que piensa hacer?
El deporte y el estudio son mis prioridades. Por eso estoy en séptimo semestre de derecho en la Universidad Javeriana de Cali y primero de relaciones internacionales y estudios políticos en la Militar. No sé cómo he hecho para combinar el estudio con los entrenamientos y las competencias, pero ahí voy. Quisiera ejercer como abogada en la parte administrativa. 

¿Así como es de ruda en un combate lo es por fuera?
Todo lo contrario, soy noble y tranquila. Me fascinan los tacones, muy altos. Me encanta mantener esa feminidad. Entreno por mantener el peso de mi categoría, pero también por mi figura, una cuestión estética. Me gusta ir a cine, escuchar música de Tercer Cielo y compartir con mis padres y mi hermanito, que es como un hijo. 

¿Qué es más difícil, enfrentar a las mejores luchadoras del mundo o presentar un parcial en la universidad?
Todo es complejo, pues en ambas cosas se necesita preparación. Para las materias necesito estudiar mucho y para vencer a una japonesa o una china tengo que prepararme duro. Lo mismo me pasa con los parciales, tengo que estudiar demasiado, por eso pienso que ambas cosas traen su afán y requieren amor, disciplina, esfuerzo y dedicación. También fe en Dios. 

¿Cómo se prepara para sus competencias?
Hago tres entrenamientos diarios, aunque varían según las clases y las competencias en las que participo. Los martes y jueves sólo hago dos. Para mantenerme en la categoría de 63 kilogramos evito comer pan, que me encanta, y chocolate. Pero cuando ves los resultados, lo entiendes. 

¿Qué balance hace de estos últimos dos años? ¿Ya piensa en Río 2016?
Desde que comienza el ciclo olímpico, que por cierto lo hemos venido haciendo perfecto, nos enfocamos en las olimpiadas. Ganamos oro en Nacionales, Bolivarianos, Suramericanos y Centroamericanos, ahora se vienen los dos retos más grandes, Panamericanos en Toronto y los Olímpicos de Río, en los que voy por el oro así me toque empeñar el carro, la casa o lo que sea, pero voy por ese sueño. Difícil sí, pero imposible no. 

¿Por qué no le fue bien en el mundial?
Es un tema complejo, estoy triste en ese aspecto, pues faltó mucho trabajo. Yo estaba segunda en el ranquin cuando llegó el mundial. Mi entrenador pidió tres competencias en Europa, ya que el nivel es alto y similar al que nos íbamos a enfrentar en ese evento. Sin embargo, sólo conseguimos prepararnos en Cuba, Canadá y Estados Unidos, donde el nivel no es exigente. No es que seamos malagradecidos, además entendemos que se necesitan recursos para muchos deportes. El asunto es que para ser los mejores necesitamos prepararnos con los mejores. Gracias a Dios el Comité Olímpico lo ha ido entendiendo y ojalá para lo que se viene podamos prepararnos mejor. También es clave el apoyo de la empresa privada, yo sé que ellos pueden poner sus ojos en un deporte como la lucha olímpica. 

[email protected]>

@Theo_Gonzalez

Temas relacionados