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Como si fuera premonitorio, el embajador de Colombia en China, Guillermo Ricardo Vélez, había programado para hoy desde comienzo de semana, un almuerzo en la sede diplomática, en homenaje a la delegación colombiana que participa en los Juegos Paralímpicos de Pekín, los cuales finalizan el próximo miércoles.
Así lo hizo con la que representó al país en los Olímpicos de verano que finalizaron el pasado 24 de agosto y el menú fue bandeja paisa, por lo que en la madrugada de hoy (mediodía en la capital china), los fríjoles deleitaron el paladar de nuestros deportistas, pero en el caso de Moisés Fuentes, le supieron a gloria, la misma que alcanzó a primeras horas de ayer cuando se colgó la medalla de bronce en la prueba de los 100 metros pecho, categoría sb4.
Este santandereano de 33 años que quedó parapléjico en 1992, encontró en la natación una opción de vida que con el paso del tiempo le deparó la mayor alegría de su existencia, porque a punta de brazadas, se encargó de entrar en la historia del deporte paralímpico colombiano, al conseguir la primera presea para nuestro país en los Juegos que se disputan una vez terminan los de verano.
Con un tiempo de un minuto y 42 segundos, el nadador nacional se subió en el tercer peldaño del podio, detrás del múltiple medallista brasileño, Daniel Dias, que se llevó la plata y del español, Ricardo Ten, que se llevó el oro y además impuso un nuevo registro mundial (1 min, 36 segundos).
Ya con la medalla en su pecho, el deportista colombiano reconoció que “fue una prueba demasiado dura y exigente de principio a fin, porque tanto Ten como Dias son súper nadadores y eso me hace sentir mucho más orgulloso de este logro”.
La tercera fue la vencida
Fuentes García, con su participación en Pekín, completa tres Paralímpicos y luego de su debut en Sydney 2000, se propuso no faltar a la cita de cada cuatro años “y si por ahí se daba una medalla, magnífico, pero lo más importante siempre ha sido tener el privilegio de representar a tu país en una cita a la cual acuden los mejores del mundo”.
Por eso una vez culminó la prueba y en el tablero electrónico apareció su nombre entre los tres primeros, el Cubo de Agua lució pequeño ante la grandeza de su emoción... “Esta alegría no se compara con ninguna y este triunfo se lo dedico a todos los que me han apoyado, pero fundamentalmente a Dios, que me dio una segunda oportunidad en la vida, también al Comité Paralímpico Colombiano y, por supuesto, a mi familia que siempre ha estado a mi lado”.
Tan o más emocionado que el propio deportista, Octavio Londoño, presidente del CPC, calificó este logro como un “triunfo no sólo para el deporte paralímpico nacional, sino para el colombiano en general”.
Y para que ese sueño se transformara en bronce, a Moisés le sobraron motivaciones, pero una en especial le dio un impulso adicional. El 15 de julio pasado, fue elegido abanderado de la delegación y recibió de manos del presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, el tricolor nacional. “Ese día nos dio a María Luisa Calle y a mí, el pabellón patrio, porque el lema es ‘un deporte, una sola bandera’, ya que todos somos deportistas y tenemos la misma responsabilidad: dejar el nombre de Colombia lo más alto posible”.
Él lo hizo y junto a Diego Salazar y Jacqueline Rentería, se inscribieron en la historia olímpica, reservada sólo para los mejores.