Parece que sí

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Por lo menos el torneo local comenzó con apretujamiento de partidos hasta el 27 de diciembre. Ya era hora de ver en acción a los futbolistas nuestros, resignados por no hacer lo que les gusta y por lo cual les pagan. No las cifras astronómicas que se leen de los equipos europeos, aunque acomodadas al presupuesto austero de los criollos, paralelo por supuesto a los flacos bolsillos de hoy.

Sin VAR, con buen arbitraje del bogotano Rojas, me gustó el primero de dos juegos de Júnior-América. Creía como muchos que veríamos a dos formaciones escasas de ritmo, y no fue así. Claro que América lució más ensamblado que el Júnior y con un plan continuo de ir a presionar y aislar al local, que también colaboró con un esquema en el que no se vio generación de juego. Por el ímpetu en la etapa final, América daba la sensación de ser el dueño del partido.

Como estas líneas las escribo sin ver el segundo y definitivo choque en Cali, por razones de cierre de edición, confío en un partido más parejo, donde Teo saque a relucir sus condiciones técnicas para organizar su sector de creación, mientras América, con la lección aprendida, debería continuar con el trabajo visto. Ya sé que cada partido es distinto, porque depende en alto porcentaje de la concentración y disposición de los jugadores.

Mientras el fútbol sin público se encarrila en Colombia, este fin de semana se sabrá si las eliminatorias mundialistas comenzarán en octubre o no. Hay dos opciones sobre la mesa: jugar las primeras cuatro fechas de forma apurada (16 días), para evitar los viajes largos para los jugadores que actúan en Europa, y, la más sencilla, aplazar hasta enero de 2021 el comienzo, como ya lo autorizó la FIFA a la Concacaf, que supera en número a las 10 selecciones suramericanas.

El problema serio no depende del fútbol mismo. Ocurre que los equipos europeos pueden escudarse en la pandemia, en las trabas, con razones válidas de los países por las restricciones sanitarias. De paso, la Conmebol sabe que la ausencia de público en los estadios, para al menos las dos primeras jornadas, atenta contra las finanzas de las federaciones. Sin boletería para vender y/o revender, las arcas tendrán necesariamente que ser subsidiadas por la Conmebol. Y no existirán recursos para tanta gente.

Ya los tres equipos colombianos que continúan en Copa Libertadores se preparan para participar, ojalá con intenciones de ser protagonistas en un certamen últimamente mirado por encima del hombro, con causa justa, pues la mayoría de planteles no tienen recursos en pesos, menos en dólares, y escasa competencia, así fuera en juegos amistosos.

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