Primera medalla de Kosovo: El oro no se compra con dinero

La judoca Majlinda Kelmendi consiguió el primer metal dorado tras rechazar ofertas millonarias de otros países.

La judoca Majlinda Kelmendi, de Kosovo, celebra al ganar la medalla de oro de judo menos de 52 kilogramos en los Juegos Olímpicos de Río 2016.  / Efe
La judoca Majlinda Kelmendi, de Kosovo, celebra al ganar la medalla de oro de judo menos de 52 kilogramos en los Juegos Olímpicos de Río 2016. / Efe

En los Juegos Olímpicos se cumplen y se rompen sueños. Se llora de rabia por una medalla perdida por un plato, una centésima o un pequeño error. En los Juegos ves el brillo en los ojos de Michael Phelps tras ganar su enésima medalla (la 19ª de oro) como si fuera la primera, ves al tenista español Rafael Nadal feliz como un niño pequeño por el simple hecho de poder estar en Río. En los Juegos también se llora de alegría. Como lloró Majlinda Kelmendi, que ganó el oro en judo de menos de 52 kilos. Un oro especial, patriótico. El primer oro para Kosovo, que fue reconocido por el Comité Olímpico Internacional a finales de 2014.

Kelmendi, que llevó la bandera en el desfile de apertura el pasado viernes, compitió en los Juegos Olímpicos de Londres por Albania. También compitió representando la Federación Internacional y la Europea.

“Siempre he querido participar en unos Juegos con la bandera y el himno de Kosovo. Hoy me siento feliz porque he soñado con este momento durante mucho tiempo. Otros países me ofrecieron muchos millones para que compitiera por ellos, pero he rechazado todas las ofertas para sentirme como me siento hoy. No hay dinero en el mundo que pueda hacerme sentir así”, explicaba la judoca tras la entrega de medallas.

El entrenador de Kelmendi, Driton Kuka, es un exjudoca que nunca pudo participar en los Juegos Olímpicos debido a la guerra de los Balcanes y las sanciones impuestas a Yugoslavia. Durante la guerra, su ciudad y la de Majlinda, Pec, fue destrozada. Los bombardeos no acabaron con su pasión y Kuka y su familia ayudaron a construir un dojo —como se llama el lugar donde se practica el judo—, al que ingresó Majlinda en el años 2000. Dieciséis años después tuvo su recompensa. En Río de Janeiro, además, ganó su primer Mundial en 2013.

“Esta medalla significa mucho para mí y para mi país. Es un momento histórico, no sólo por el deporte, sino por lo que supone para Kosovo como país. He trabajado duro durante cuatro años para este día y para este momento. ¡Me sentí tan feliz cuando subí al podio! Sabía que no estaba contenta sólo por mi familia, sino que había hecho feliz a todos los kosovares y a todos los niños que me veían como una heroína en la tele. Es un sueño hecho realidad”, explicó Kelmendi. En el pabellón del judo había carreras para hacerse un selfi con ella y con la bandera de Kosovo.

La victoria de Kelmendi lo convierte, además, en el país número 100 en obtener una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.

En su camino hacia el cajón más alto del podio, Kelmendi doblegó a la suiza Evelyne Tschopp, a la mauritana Christianne Legentil y a la japonesa Misato Nakamura, antes del histórico duelo con Odette Giuffrida. Con un yuko cerró la victoria la judoca kosovar. El bronce fue para la japonesa Misato Nakamura y para la rusa Natalia Kuziutina.

La atleta de 25 años, menuda pero con nervios de acero, muestra un impresionante palmarés de 105 victorias frente a sólo cuatro derrotas en competiciones internacionales desde los Juegos de Londres 2012.

Hace cuatro años, en Londres, disputó sus primeros Juegos Olímpicos, pero con el equipo de Albania. Kosovo, pequeño Estado de los Balcanes nacido de la dislocación de Yugoslavia, no estaba entonces reconocido por las instancias internacionales. Kelmendi fue eliminada en la segunda ronda. Desde entonces, todo cambió y la deportista nacida en Pec se forjó una sólida reputación en el judo, con dos títulos mundiales.

“Debo mostrar a la joven generación de mi país que poco importa el número de problemas que tengamos, poco importa que seamos un país pequeño, un país pobre. Si queremos verdaderamente algo, lo podemos conseguir. Hay que trabajar duro, pero sobre todo creer en uno mismo”, dice entre lágrimas la nueva campeona olímpica.

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