Por: Luis Fernando Montoya

¡Qué final!

“El secreto para tener éxito en la vida es saber lo que quieres y creer firmemente que lo puedes alcanzar”: Norman Vincent Peale.

Se acerca la final de la Champions League, duelo inglés entre Tottenham y Liverpool, que seguramente nos deleitarán con su juego y con la pasión que produce jugar esta clase de partidos para ellos y para el mundo futbolístico mundial. En una final de esta magnitud se juegan muchas cosas: el pundonor deportivo, las emociones de sus fanaticadas, el aspecto financiero, el prestigio, contratos, entre otras. Es la culminación de un torneo de alto prestigio y rendimiento deportivo, de uno de los campeonatos más emocionantes y seguidos en todo el planeta. Pero hablemos de los equipos que estarán en el Wanda Metropolitano de Madrid este sábado.

Empecemos por Tottenham. Fundado en 1882 y actualmente dirigido por el argentino Mauricio Pochettino, es un equipo muy dinámico. Los extremos y los laterales son muy importantes, tiene buena posesión del balón, pero con mucha verticalidad. Además cuenta con hombres importantes como Lucas Moura, Dávinson Sánchez, Hugo Lloris, Harry Kane, entre otros que esperan poner en práctica en este juego el lema de la institución: atreverse es lograrlo.

Liverpool, por su parte, es dirigido por Jürgen Klopp. El club de Anfield Road ha mostrado una gran resiliencia y una capacidad de superar adversidades muy fuertes para llegar a esta final, pues venció a Barcelona, uno de los favoritos para quedarse con el título. Es un equipo defensivamente muy ordenado, hace presión alta al rival, tiene variantes tácticas durante el juego, es eficaz y muy, muy peligroso. Para ello cuenta con jugadores de la talla de Mohamed Salah, Alisson Becker, Firmino, Van Dijk, entre otros.

Ambas instituciones, que vivirán un duelo histórico, podrían aplicar algo que sirve no solo en el juego sino en la vida misma: elaborar y grabar bien en sus mentes una imagen de triunfador y pensar de manera positiva cada vez que algo negativo llegue a la mente. Las dificultades deben estudiarse y enfrentarse con eficiencia para que sea posible eliminarlas, pero deben verse como lo que son, no amplificarse por miedo. Eso cuenta en un encuentro tan crucial como el que se viene.

Por último, para los que nos apasiona este deporte, esperamos tener una gran final en honor al nombre del mismo torneo: Champions League, el certamen de clubes más importante de todos.

 

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