Por: Jorge Tovar

Racismo, sexismo y la desidia de la FIFA

El fútbol es universal: todos pueden practicarlo, todos pueden disfrutarlo. En pleno siglo XXI, sin embargo, esta aparente premisa no es cierta. En Irán, desde el triunfo de la revolución islámica, se segregaron los espacios entre hombres y mujeres. Desde entonces no pueden compartir colegios, buses ni, por supuesto, estadios de fútbol. FIFA ha intervenido, pero sin la contundencia exigida. No debe repetir errores del pasado.

En 1948, Sudáfrica comenzó a implementar la política segregacionista racial conocida como apartheid. Ya en 1957, cuando se disputó la primera Copa Africana de Naciones, el resto de naciones del continente excluyó a Sudáfrica por sus políticas racistas. En 1961 la afiliación de Sudáfrica a FIFA fue suspendida, mientras se enviaba una comisión para analizar la situación. En 1963, Stanley Rous, presidente de FIFA, llegó al país africano acompañado del presidente de la Federación de Fútbol de los Estados Unidos para investigar si la Asociación de Fútbol de Sudáfrica (FASA), la que representaba a la minoría blanca, merecía sanción. El reporte de Rous, justificando a la FASA, concluyó que se debía cumplir con las normas gubernamentales. En consecuencia, África boicoteó el Mundial de 1966, y en 1968 cuando Rous se dignó asistir nuevamente a una reunión con los africanos, se negó a apoyar a la asociación alternativa de Sudáfrica, argumentando que los conocía de sus visitas previas y que estaban más interesados en políticas comunistas que en fútbol. A la larga, el racismo de Rous sería el causante de su salida de FIFA a mediados de los 70, cuando Havelange, con votos africanos, lo derrotó en las elecciones.

No sería la última vez que las comisiones de FIFA mostraban resultados inauditos. Tras el golpe de Estados de Pinochet en Chile, la roja debió disputar el repechaje ante la Unión Soviética. Utilizando el primer avión que salió de Chile tras el golpe, la selección viajó a Moscú, donde empató a cero. Los soviéticos se negaban a disputar la vuelta ante las cruentas noticias que llegaban del país austral. FIFA mandó la consabida comisión a visitar el Estadio Nacional. Allí, donde torturaron y masacraron a cientos, no encontraron nada. Aquel partido nunca se disputaría.

A Irán, FIFA le ha indicado que para octubre 10 de 2019, día de partido válido por las eliminatorias al mundial, deben retirar la prohibición. En el pasado, ante la presión de FIFA, las autoridades han seleccionado grupos específicos de mujeres para asistir. Hoy no existe libertad para asistir ni para comprar boletas. Ante el reciente suicidio de Sahar Khodayari, sentenciada a seis meses de prisión por entrar “ilegalmente” al estadio, la FIFA ha anunciado una comisión para asegurarse de que el 10 de octubre se haya levantado la prohibición. La comisión debe reportar los hechos y tomar decisiones estructurales ante medidas inaceptables en pleno siglo XXI. El fútbol, ahora sí, debe ser universal.

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2019-09-15T16:39:34-05:00

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2019-09-16T09:25:30-05:00

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