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Rafael Robayo: con el fútbol marcado en la piel

Fue figura el miércoles en la victoria 2-1 ante Equidad. Sus seres queridos coinciden en una palabra para definirlo: sencillez.

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Juan Diego Ramírez Carvajal
17 de noviembre de 2011 - 10:40 p. m.
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Su papá Fernando, administrador de una vidriera, lo castigaba porque se escapaba del colegio a jugar fútbol con sus amigos, en algún parque de Ciudad Berna, un barrio del sur de Bogotá. Le prohibía salir de su casa a practicarlo y, además, asistir a cine, su hobbie favorito. Rafael Fernando Robayo Marroquín era un niño en ese entonces.

Transcurría el Mundial de 1994 y Rafael Fernando, quien cursaba primero de bachillerato, trataba de emular a todos los jugadores que veía. Tanto que no volvió a clases durante ese mes. “El primer boletín de notas fue excelente. Pero en la segunda entrega, que coincidía con el Mundial, ya iba perdiendo hasta el recreo. La directora me preguntó: ‘¿Qué está pasando con Rafael?, no volvió a clases, se la pasa jugando fútbol con cuatro amigos en el patio”, recuerda Beatriz Marroquín, su madre, administradora de una cigarrería.

Aun cuando estaba castigado, se escapaba de su casa para jugar en el parque. “Una vez su papá se dio cuenta y salió detrás de él a darle correa”, recuerda entre risas Doña Betty, como le dice Rafael. “Se demoró más en caminar que en patear un balón. Veía uno y quería salir corriendo detrás de él. Hasta que un día le dije: ‘Tráigame el diploma de bachillerato y usted hace lo que quiera con su fútbol’. Y santo remedio, no volvió a perder nada”, añade Beatriz, hincha ferviente de Millonarios.

Fernando y Beatriz pensaron en vincular a Rafael, el segundo de sus tres hijos, en una escuela de fútbol. Curiosamente vieron un recorte de periódico en El Espacio, en el que ofrecían cursos en la Liga de Bogotá. Ese mismo día se cerraban las inscripciones.

“Oiga, mija, esto está como para Fercho”. Ella le respondió: “Vaya tráigalo del parque, que allá debe estar como siempre, él deja la maleta tirada y sale a jugar antes de almorzar”. Entonces Rafael Robayo, de 10 años, empezó a labrar su camino en el deporte, de la mano de su primer entrenador, Jimmy Restrepo.

Luego Rafael pasó al Club Vida. El director Ramiro Alfaro le preguntó a su madre en un entrenamiento en la Liga: “¿Usted es la mamá del flaquito? Me interesa tenerlo en mi equipo”. Allí ganó su primer título, el del torneo de Liga de la Ciudad de Bogotá, categoría preinfantil.

Tres años después disputó la Copa Tutti Fútbol con Independiente Santa Fe, en el que también jugaban Jairo Suárez y Stalin Motta. Por ese torneo, en el que su equipo terminó segundo, fue convocado a la selección Bogotá, donde jugó al lado de Radamel Falcao García y Abel Aguilar, compañeros en la selección de Colombia.

En 2004 ingresó a Once Caldas, donde conoció, como él mismo dice, a su papá en el fútbol: Luis Fernando Montoya. Influyó en su juego, en su estilo. De ahí a que luego de ganar la Copa Colombia contra el Chicó se enfundara una camiseta estampada con la imagen del Campeón de la vida. A él le dedicó el trofeo que Millos ganó después de 10 años de sequía.

Precisamente al conjunto embajador llegó en 2005, y ese mismo año debutó oficialmente, cuando Fernando El Pecoso Castro dirigía. No tuvo continuidad luego con Miguel Augusto Prince y estuvo a poco de salir del equipo. Pero Mario Vanemerak y Juan Carlos Osorio confiaron en sus capacidades y lo reintegraron al conjunto titular. Desde allí se ha convertido en ídolo del equipo albiazul, por su corazón, entrega y tesón. Hace un par de torneos porta la cinta de capitán.

“Cuando vamos perdiendo, Rafa se va para arriba. Porque le entra esa necesidad de empatar o de ganar. Ese ímpetu es el que hace que suba y anote. Le pone corazón. A veces sí lo regaño, porque él debe estar a mi lado, pero él me escucha, es muy buen tipo”, asegura Juan Esteban El Ganicita Ortiz, coequipero de Robayo en el medio campo del club albiazul.

Esta semana ha sido de ensueño para el ocho embajador. Recibió el llamado, a última hora, de Leonel Álvarez (su segunda convocatoria a la selección de mayores). Y el miércoles fue figura de la victoria 2-1 de Millonarios contra Equidad: realizó un gol y una asistencia. El conjunto dirigido por Richard Páez marcha tercero en la tabla.

“Rafa es un tipo muy profesional, entregado al fútbol y, sobre todo, a Millonarios. No toma, no sale a rumbear. Sólo lo encuentran afuera en un restaurante. Uno nunca va a ver a Rafa involucrado en un problema de tragos o de escándalos, como sí se le han visto a otros jugadores. Es muy responsable”, asegura un amigo suyo.

Robayo, quien lleva tatuadas las caras de sus padres en el pecho, piensa todo el día en fútbol. “Cuando Millonarios pierde, o va mal en la tabla, se pone triste. No dice nada, tal vez es su forma de demostrar que está molesto. Lo padece como jugador y como hincha, porque él ama a su equipo. Luce bajo de nota cuando pierde y contento cuando gana, así que últimamente anda muy bien”, asegura Fernanda Cardona, su novia, con quien planea casarse en diciembre próximo.

A ella la conoció en 2004, cuando Robayo jugaba en Once Caldas. “Tenía día de descanso y estaba con algunos compañeros en una discoteca en Manizales, en la que yo también estaba con unas amigas. Me sacó a bailar —sabe hacerlo excelente— y me preguntó mi nombre. Seguimos hablando y me enamoró su sencillez, su humildad. Ya llevamos siete años juntos, seis viviendo en Bogotá y nuestro hijo Nicolás nació hace tres años”, añade Fernanda, quien asiste todos los fines de semana al estadio.

El capitán, de 27 años, símbolo de lucha, corazón y humildad en Millonarios, ahora busca la estrella número 14 del club embajador, el de sus amores.

Disposiciones para partido Millonarios-América

Millonarios informó ayer algunas disposiciones de seguridad para el juego frente al América, este sábado a las 6:20 de la tarde en el estadio El Campín, por la decimosexta fecha de la Liga Postobón.

Estará limitado el acceso de barras de fuera de Bogotá del América al estadio y estará restringido solamente a la tribuna sur para las barras de América ya establecidas en la ciudad. Los hinchas del equipo azul, que tienen adquiridos sus derechos de entrada a esa tribuna sur, se les garantizará el ingreso a oriental, la cual será exclusiva para los hinchas locales.

En carta firmada por Eduardo Silva, presidente (e) de Millonarios FC y dirigida al Consejo de Seguridad de Bogotá, se dejó constancia de la importancia de que para futuros partidos del equipo azul de local, contra equipos como América y Nacional, se respeten las tribunas sólo para hinchas de Millos, se revisen los protocolos ya establecidos y se genere un nuevo acuerdo que no perjudique a los aficionados.

Por Juan Diego Ramírez Carvajal

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