Por: Hernán Peláez Restrepo

Realidades

Hace poco comentaba lo complicado que resulta el trabajo para los técnicos de una selección. Para reforzar esta teoría se presentó el caso de Gustavo Matosas, quien fuera jugador y, con el devenir de los años (tiene 52), orientador de la selección de Costa Rica.

En una rueda de prensa, ante los sorprendidos interlocutores, anotó: “Tomé la decisión de dejar mi cargo. En ello pesa que necesito el día a día con los jugadores. Eso fue lo que pesó. No es tema de a dónde voy a ir o el dinero. La razón es que no sabía que ser técnico de una selección era tan aburrido, porque no tenés a los jugadores. Así no me siento productivo, siento que estoy de vacaciones”.

Matosas, quien estuvo en el Deportes Tolima, pero no llegó a jugar oficialmente, dio las explicaciones a lo que ocurre con cualquier orientador de una selección suramericana para simplificar el asunto. El poder de los clubes, sobre todo los de élite o europeos, si se quiere, es enorme. Por más ayudantes que los acompañen, resultan escasas las hora de trabajo en campo. Nos acostumbramos a la excesiva burocracia a su alrededor.

Cuando estuvo José Pékerman, ocho ayudantes era una cifra escandalosa. Ahora con Carlos Queiroz creo que llegamos a diez. No es problema si la Federación, que se mueve en un mar de dólares, los paga.

Interesante saber a qué dedican el tiempo libre los analistas de videos, los psicólogos y los asistentes de campo. Por lo pronto, disponer de las listas completas de jugadores de categorías menores les da opciones de acercamiento y de trabajo. Tanto Arturo Reyes como Héctor Cárdenas disponen de más posibilidades de operación y competencia.

Es evidente que los juegos con Brasil y Venezuela son interesantes y deben despejar dudas, sobre todo a hinchas y periodismo. Sirven para saber cómo desplegar un juego con menos pausa y más bien con transiciones rápidas. Pasar de la zona defensiva a una próxima al arquero rival. Unos lo llaman juego más vertical. Otros seguimos valorando al jugador, sea número 10 u 8, como lo quieran llamar, pieza esencial para jugar. No es cuestión de correr a toda, ir y venir en el terreno de juego, como un sonsonete. La pizca de talento alguien la debe tener.

Se debe reconocer que los dos rivales encierran valor interesante. Brasil, porque es la selección más fuerte del área, con jugadores ya de recorrido y ganadores. Venezuela demuestra en los últimos ejercicios oficiales su progreso.

Ante la falta de tiempo, sin que sea culpa de Queiroz o sus colegas, es importante conocer cómo se cumple el proceso lógico de renovación en la selección, que tendrá en 2020 dos compromisos serios: la Copa América y el arranque de la eliminatoria.

Otra de las realidades tristes del fútbol actual es el pobre manejo directivo. Establecer horarios matutinos (10 a.m.) para el fútbol femenino no tiene sentido. Lo fijaron para salir del paso, pero lo más llamativo fue el mecanismo usado en el caso de Rafael Carrascal. Cuando Águilas presentó la demanda por la inscripción del jugador por parte del Deportes Tolima en la planilla, sin siquiera estar presente en el estadio, se debió apurar la decisión. Esperaron que el rosario de demandas con los siguientes rivales del América fueran creciendo y apenas allí entendieron la necesidad de zanjar o cerrar el caso.

Se llena de orgullo la Dimayor porque en sus tribunales existen magistrados o exmagistrados de las Cortes. Vaya uno a saber si no hay algún infiltrado del cartel de la toga.

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2019-09-07T22:00:00-05:00

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