La revancha de Óscar Figueroa

El pesista compite este lunes en Londres, con el desafío de saldar una cuenta que tiene pendiente desde los Olímpicos de Atenas 2004.

No cuatro, ni ocho, sino 12 años son los que lleva el pesista colombiano Óscar Figueroa buscando una medalla olímpica. Por eso, cuando salte hoy (1:00 p.m. hora colombiana) al escenario del coliseo ExCel, aquí en Londres, hará hasta lo imposible para subirse al podio.

Tiene con qué. Su trayectoria respalda la inmensa ilusión con la que se ha preparado. En Atenas 2004, un poco más delgado, finalizó quinto en los 56 kilogramos, resultados que lo puso a soñar con el podio en Pekín 2008.

Ya en una categoría superior el antioqueño, nacido en Zaragoza el 27 de abril de 1983, pero vallecaucano de crianza, llegó a la capital china con la esperanza de cumplir su objetivo, pero una lesión en la muñeca derecha le impidió finalizar la competencia.

Con lágrimas, más por la frustración que por el dolor, Figueroa observó con nostalgia la celebración de Diego Salazar, compañero y rival, quien se colgó la plata en esa competencia. Y mientras el galardonado y buena parte de los miembros de la delegación nacional celebraban el éxito deportivo en la Embajada de Colombia en Pekín, Óscar hacía maletas para regresar derrotado al país. No faltaron quienes lo cuestionaron y se atrevieron a decir que su lesión había sido una farsa, que los nervios lo habían traicionado y que le faltó personalidad, aunque los exámenes médicos confirmaron que no se había recuperado plenamente de una parálisis parcial del brazo, que le afectaba los nervios de la muñeca.

Destrozado anímicamente, alcanzó a pensar en el retiro, aunque apenas tenía 25 años. Sus diferencias con el entrenador de la selección colombiana, el búlgaro Gantcho Karouskov, también lo tenían estresado y le habían generado muchos enfrentamientos, en los que no siempre tuvo la razón. Pero pudo más su ambición. Dejó de lado los contratiempos y se enfocó en prepararse para volver a la cima. Lo hizo en los mundiales de 2009 en Goyang y 2011 en París, cuando terminó cuarto, cerca de los medallistas. Y lo confirmó con el oro en los Panamericanos de Guadalajara, en octubre pasado, cuando levantó 312 kilogramos, un registro que le permitiría pelar por el podio hoy.

“Si planean una buena estrategia y no se ponen a hacer bobadas, Óscar Figueroa es ciento por ciento medallista”, le explicó a El Espectador Gantcho Karouskov, quien después de trabajar durante más de 15 años en Colombia, ahora es el entrenador de la selección peruana.

Óscar lo sabe. Está ansioso y con algo de nervios, por eso prefirió no hablar antes de la competencia. Ayer, en la villa de los deportistas, explicó amablemente que hablará cuando termine su participación. Ojalá lo haga con medalla en mano.