En Santa Fe hay Roa para rato

El volante de marca bogotano, indispensable en el esquema de Wilson Gutiérrez, quiere dedicarles el título a los hinchas cardenales.

Será difícil retenerlo, porque varios clubes del exterior están interesados en sus derechos deportivos. Cumplirá 21 años el próximo 20 de agosto y juega como volante de marca. Bogotano, formado en el club Real Players y figura del Santa Fe, que está a punto de conseguir la séptima estrella de su historia.

Se llama Juan Daniel Roa, mide 1,74 metros de estatura y pesa 62 kilogramos. Corre, choca, grita, guapea. Sueña con el título y no ahorra esfuerzos para conquistarlo. Astuto, intuitivo y veloz, se ha convertido en el tanque de oxígeno en la media cancha y en el discípulo más adelantado de Gerardo Bedoya.

“Estamos ilusionados, con ganas de poner a celebrar a toda esta hinchada que se lo merece”, dice Juan Daniel, a quien no tuvieron en cuenta cuando estuvo a prueba en Nacional y Millonarios.

Tremendo error de verdolagas y embajadores. El volante albirrojo es hoy el líder de la nueva generación de futbolistas cardenales, a la que pertenecen también otros diamantes por pulir, como Camilo Vargas, Julián Quiñones, Francisco Mesa, Héctor Urrego, Hugo Acosta, Alejandro Galindo, Mateo Biojó, Andrés Angulo, Mauricio Alarcón, Juan Pedroza y Luis Eduardo Aranda, talentos que esperan escribir la historia de Santa Fe en el futuro próximo.

Un poco más jóvenes, pero con las mismas ganas y ambición que Juan Daniel, están sus hermanos Nicolás y Santiago, que también esperan convertirse en figuras, para que el apellido Roa siga presente en el club.

El primero es volante mixto y el segundo lateral derecho. Ambos estarán mañana en El Campín alentando a Juan Daniel, que no se cansa de agradecerle a Wilson Gutiérrez por la oportunidad que le dio para consolidarse como titular en el primer equipo.

“Pasé por momentos complicados, no veía un futuro jugando, así que pensé en ponerme a estudiar”, explica Roa, pieza clave de este histórico Santa Fe, que al menos ya recuperó el cariño y la pasión de una hinchada que durante 37 años ha tenido un sueño que mañana podría hacerse realidad.