Santa Fe: No se puede dar pasto

El estadio Libertad, de la capital nariñense, será el escenario del primer sorbo de la cena mayor.

Dos equipo aguerridos, que combinaron juventud con experiencia. Los cardenales van por la esquiva séptima estrella, los locales, por la segunda.

Ya la mesa está servida, los invitados confirmados y el ambiente, entre tenso y de fiesta. Nadie quiere celebrar antes de tiempo, se contiene la respiración, se cuentan las horas. El primer sorbo de la gran cena se dará el miércoles con el Pasto como anfitrión, a la espera de su comensal, un Santa Fe que hace nada más ni nada menos que 37 años no prueba las delicias del plato principal.

Por eso los corazones rojos laten estos días con mayor frecuencia. El sueño está cerca, muy cerca, pero justamente por eso mismo, toman precauciones para no revivir frustraciones del pasado. “Tenemos con qué ser campeones, claro, pero hay que tener los pies sobre la tierra y confirmarlo en estos partidos”, se repite una y otra vez Wilson Gutiérrez, el joven técnico de Santa Fe (41 años), quien tras un comienzo difícil del campeonato y con medio mundo pidiendo su cabeza, recibió el respaldo de su presidente César Pastrana y hoy tiene a los hinchas con la licencia puesta para soñar.

Pero —claro que hay un pero— para coser la estrella número siete en su escudo, primero hay que vencer a un Pasto que, sin su misma historia, pero con iguales méritos, llegó a la disputa de la corona, bajo la dirección de Flavio Torres, otro joven estratega (41 años) que también tiene sus argumentos: “Hace seis meses nadie daba un peso por nosotros y pensaban que nuestra nómina era inferior. Pero acá estamos, pensando en que el título con el que soñábamos está más cerca”. Sería el segundo, tras la conquista en 2006. Y la cereza del pastel luego de descender en 2009 y recuperar su cupo en 2011.

Lo cierto es que la cena de esta noche tiene dos invitados de lujo, el segundo y tercero mejores equipos del año: Santa Fe, tras el líder Tolima, con 11 partidos ganados, 10 empatados y tan sólo tres perdidos (43 puntos) y el Pasto, con 9 victorias, 11 paridades y 4 derrotas (38 unidades). Y un ingrediente adicional para los puristas de las estadísticas: 61% de efectividad del cuadro pastuso invicto como local y 41,6% de rendimiento de los cardenales como visitantes.

Dos equipos que cocinaron su éxito con una buena combinación de juventud y experiencia, con fútbol —eso sí— poco vistoso, pero aguerrido y ofensivo (Santa Fe 39 goles, el más goleador, Pasto, 31, el tercer mejor) y de puro corazón.

Una final en la que, sin duda, ninguno de los dos puede dar pasto.