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Santa Fe recibe a Equidad en segundo juego del Cuadrangular A

Agustín Julio espera que la hinchada responda este miércoles en la noche en El Campín.

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Fabián M. Rozo Castiblanco
23 de noviembre de 2010 - 09:24 p. m.
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Mientras los estudiantes por estos días celebran al estar ya en vacaciones, empieza el martirio de muchos padres al no saber qué hacer con ellos, por encontrarse aún trabajando y carecer del mismo tiempo libre para compartir.

Ese dilema lo tiene desde esta semana Agustín Julio con su hijo mayor, Johnattan Elías, quien a sus 12 años no escapa del acoso tecnológico de la internet, las consolas de video y los Ipod. “Entre verlo todo el día pegado a la pantalla a que al menos juegue con el balón, prefiero traérmelo a entrenar conmigo y que sude un poco acá”, suelta el cartagenero en medio de su inconfundible sonrisa, la cual espera mantener esta noche cuando enfrente con Santa Fe a Equidad en El Campín, en el segundo juego del cuadrangular semifinal A del Clausura (8:00, Telmex y UNE).

Justamente en la práctica que cerró la preparación para el duelo con los aseguradores, el arquero estuvo acompañado del primogénito, a quien “le gusta bastante el fútbol, aunque le he dicho que lo primordial es el estudio y luego sí la pelota puede ser una carrera alterna, pero creo que lo hace bien y si más adelante quiere jugar profesionalmente, lo apoyaré”.

“No me gusta el arco y sólo me pongo los guantes para molestar. Yo soy volante y cuando vamos de vacaciones a Cartagena, en la escuela de mi tío siempre estoy en la mitad”, confiesa Johnattan, a quien le “da duro la levantada para venir al entreno, pero ya estando acá no me aburro, porque me prestan balones”.

En casa también tiene esféricos, aunque en el hogar Julio, las dos mujeres prefieren evitar el tema fútbol. “Somos dos y dos y siempre empatamos”, bromea como por variar Agustín, pero advierte que “mi señora Zully va con el hijo al estadio y por ahí María Camila, la menor de siete años, es la más parca para acompañarme y de vez en cuando ve los partidos del papá”.

Este miércoles cuando salte al gramado del Nemesio sabrá que en medio de la mancha albirroja estará su barra propia, pero espera que sea tan grande esa masa, que le cueste identificarla, porque no quiere sentir solamente el respaldo incondicional de los suyos, sino también el de una afición que exige pero no acompaña.

“No es solamente decir en la calle: ‘Soy hincha de Santa Fe y quiero que sea campeón’, es de exigirlo en el estadio, alentando al equipo y haciéndole sentir al rival que es más visitante que nunca, porque no hay que dejar escapar ni un punto en estos cuadrangulares”, reflexiona Julio, quien sabe además que “en lo deportivo, podemos y tenemos la oportunidad en nuestras manos, pero lo motivacional también nos importa y más en momentos como estos”.

Y si de entusiasmo se trata, volver a enfrentar a los de Alexis García genera el suficiente, porque en la memoria del plantel cardenal sigue fresca la única derrota que ha sufrido Santa Fe como local en el Clausura, con aquel gol a los 47 segundos de juego del argentino Ariel Carreño.

“Equidad centra todo su fútbol en la mitad y lo que más nos mortificó de ese juego fue que hablamos mucho antes de que ellos tiran el pelotazo por los costados para ganar el rebote y ahí fue donde nos hicieron daño. Jugamos con una nómina alterna porque teníamos la competencia internacional de la Copa Sudamericana y ahora esperamos que sea otra historia”.

¿Dijo historia? Sí, la misma que confía en hacer de una vez por todas vestido de rojo y blanco. Y la ilusión del ansiado título, en lugar de esquiva, parece tener bases sólidas, sobre todo “porque no nos tienen en cuenta, estamos trabajando sigilosamente, es un grupo maduro, que se conoce a la perfección, sabe cuál es el objetivo y lo mejor, no hay nadie descarrilado sino que todos estamos identificados con una institución que sí o sí debe volver a dar una vuelta olímpica, por su grandeza y tradición”.

Por Fabián M. Rozo Castiblanco

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