Santiago Giraldo logró su mejor posición en el escalafón mundial

El tenista de 24 años se convierte en el colombiano que más alto ha llegado en el escalafón de la ATP, al instalarse en la casilla 39 del mundo. Iván Molina había sido 40 en 1976.

Ricardo Gómez vestía siempre de short, camisa deportiva por dentro y gafas sobre la gorra. Nadie cuestionaba sus dotes de entrenador ni de ser humano notable. “Si no es Santi, no es nadie”, repetía en una época en que no se veían representantes nuestros en el tenis mundial. Ese discurso optimista fue uno de los legados profesionales que dejó antes de quitarse la vida hace casi un lustro por un estado insoportable de depresión. Santiago Giraldo, que lloró entonces su muerte, rinde ahora un homenaje a ese hombre de risas bondadosas que, más allá de haber sido uno de sus primeros profesores en el Club Campestre de Pereira, era un amigo de su familia y su infancia.

El vaticinio se refería a que algún día Giraldo habría de ser el mejor del país. Y se cumplió: ha alcanzado la casilla 39 del escalafón mundial de la ATP y superado por un puesto el registro de Iván Molina en 1976. “Es un objetivo cumplido, ser el mejor del país siempre será importante. Pero acá no me detendré. Espero llegar más arriba”, explica Giraldo, quien ayer perdió la final del Seguros Bolívar Open de Bogotá con Alejandro Falla (7-5 y 6-3).

La clave del pereirano ha sido la disciplina y que no ha extralimitado su cuerpo. No sacrificó su salud por ganar puestos rápidamente desde que se convirtió en profesional en 2006, como ocurrió con Juan Martín del Potro. El argentino se exigió tanto que las lesiones le cerraron el paso y por poco acaban su carrera. Giraldo no ha padecido lesiones y eso habla mucho de su condición de buen atleta. Por eso su ascenso en el escalafón ha sido progresivamente parsimonioso en comparación con Del Potro, uno de sus rivales en los circuitos juveniles.

“Están equivocados los que piensan que uno sólo evoluciona los primeros años de carrera. Por el contrario, mi proceso ha sido cuidadoso y por eso no estoy ni en la mitad de lo que puedo llegar a ser. Repito: aún tengo mucho por mejorar”, dice el risaraldense, que quiere terminar el año entre los 30 mejores del mundo.

Cuando habla de mejorar se refiere a su juego hacia delante. Ya quisiera un voleador innato tener un juego de fondo como el de Giraldo, para que su trabajo en la red sea más simple. “Sigo mejorando en eso. Pero estoy de acuerdo en que si tuviera mejor volea estaría cerca del Top-10”, le confiesa a este diario. “Y sé que tengo la capacidad mental y física para lograrlo”, añade.

Giraldo (y Falla también) convirtió en normal el hecho de que un colombiano participara por mérito en todos los Grand Slam y Master 1.000 del año, y ahora en los Juegos Olímpicos. Se trata de un jugador con calendario idéntico al de Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic.

“He jugado cinco veces con Nadal, dos con Djokovic y una con Federer. Tuve un excelente partido con Ferrer (sexto del mundo). Eso demuestra que estoy ahí, muy cerca. La tarea pendiente es poderles ganar, pero aún queda mucho tiempo para lograrlo”, añade Giraldo, quien asegura que “en el circuito me respetan”.

Dicen que Iván Molina era más versátil, tal vez más diestro en la red y con una malicia de aquellas. Giraldo, desde ayer, ya es mejor que él y sólo jugando de fondo.

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