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Destaco esto último porque la mayoría de los campeones del baloncesto estadounidense siempre han sido conducidos por un pivot, a excepción de Michael Jordan con Chicago o Kevin Garnet el año pasado con Boston, por lo que Howard está llamado a tener una gran serie, porque es un jugador que aporta a la defensiva, se encarga de los rebotes y desvía tiros al aro.
Ahora bien, la localía siempre impacta, pero en postemporada no pesa tanto como sí en la fase regular, por lo que así se empiece en un escenario como el Staples Center de LA, se debe tener en cuenta que a medida que se avanza, el rival de turno debe ser superior al superado, y resulta normal que se pierda un partido en casa, pero algo para tener en cuenta es que Orlando tiene una marca increíble a domicilio y si los Magic quieren llevarse el anillo, deben ganar uno de estos dos partidos iniciales; de lo contrario, va a ser cuesta arriba.
Entonces, de presentarse una victoria visitante tanto en California como en Florida, considero que la serie se irá hasta el sexto juego y por las características de ambos equipos, esta final se me asemeja mucho a la que disputaron los mismos Magic frente a los Rockets de Houston en 1995, cuando se presentó un festival de triples que podría darse en esta ocasión.
* Especial de Espn para El Espectador.