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Seedorf: "El fútbol necesita transparencia"

El veterano, de 36 años, hace un recorrido por su vida mientras llega el partido clave contra el Barcelona en el Camp Nou.

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Eleonora Giovio / Especial de El País
29 de marzo de 2012 - 09:01 p. m.
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Clarence Seedorf, nacido hace 36 años en Surinam, pero nacionalizado holandés, es desde la temporada 2002 una pieza fundamental del Milan, equipo con el que ha ganado la Copa Italia, la Liga Italiana, la Supercopa de Europa, la Supercopa local y un Mundial de Clubes.

El miércoles, junto a Antonini, en defensa, fue la mejor ayuda para frenar las subidas de Alves, el lateral del Barcelona, en el primer partido de los cuartos de final de la Champions League, jugado en San Siro y que terminó empatado a cero goles. El partido de vuelta será el martes en el Camp Nou.

¿Todavía se divierte jugando?

Muchísimo. Me gusta jugar, aunque no todos los partidos sean bonitos. Es más, muchos son aburridos, sobre todo cuando el rival se cierra, hace mal tiempo o el campo es feo. Pero me gusta. A mí lo que me divierte es entrar en el campo.

¿Qué le ha dado el fútbol?

Una oportunidad para crecer, la posibilidad de conocer mucha gente y sitios nuevos desde muy joven; viajar... Aunque, cuando estás al más alto nivel, viajas mucho y ves poco: el hotel y el estadio. Pero sí te permite entrar en contacto con otras culturas. Es fascinante. Si uno quiere, aprende mucho siendo futbolista. Me ha dado riqueza cultural.

¿Hasta cuándo se ve jugando?

Estoy entero. También dependerá del entrenador. Físicamente, siento que todavía puedo dar el máximo.

¿Y mentalmente?

Mentalmente estoy motivado. Sigo teniendo pasión por este deporte, determinación, ambición y estímulos.

¿Y ganas de entrenarse?

Claro. Y de hacer la vida adecuada para este deporte.

¿Qué le queda de la escuela holandesa en la que creció?

La formación. Aquellos años fueron fundamentales para mi crecimiento. Y divertidísimos. Además de los aspectos técnicos, te ayudaban en el humano. Es básico para adaptarte luego a todas las situaciones y culturas.

¿Es verdad que les hacían jugar en todas las zonas del campo para que aprendieran a desenvolverse en todos los papeles?

En mi época en el Ajax, sí. En los juveniles jugué en todos los sitios, menos de portero. El guardameta sí que jugaba a menudo con nosotros. Los porteros holandeses, generalmente, son bastante buenos con los pies. En mi primer equipo, en el Ajax, hasta jugué de central.

De aquel Ajax, campeón de Europa en 1995, usted es el único que continúa jugando.

Nunca me había puesto a pensar en eso.

¿Le recuerda este Barcelona a aquel Ajax?

Sí, muchísimo. Jugué contra ellos y cada vez que veo cómo desarrollan sus acciones, para mí es como volver atrás en el tiempo. Por la posesión, la velocidad... Son otros tiempos, otros jugadores, pero la interpretación del fútbol es la misma y la filosofía también. ¡Qué bonito es ver jugar al Barcelona! Se necesitan jugadores con mucha calidad para hacer ese fútbol, no sólo en la fase ofensiva, sino también en la defensiva. Muchos se olvidan, pero nosotros, con el Ajax, también presionábamos todos muy arriba. Entonces era la novedad. Creo que cada 10 años hay un equipo que hace cosas especiales. Ahora es el Barça.

Hablando de cosas especiales, el Milan es el único conjunto italiano que resiste en Europa. ¿A qué se debe la crisis del Calcio?

Yo no creo que haya crisis. El Nápoles podía haberse clasificado y no lo hizo porque tuvo un mal día; el Inter se quedó fuera por dos goles en los últimos minutos... Yo miro el rendimiento. Si uno sólo mira los resultados, se puede confundir. A Inglaterra también le queda sólo el Chelsea y no hay crisis. Simplemente es una rueda que gira.

¿Cómo se juega de tú a tú al Barcelona?

Se entra en el campo y se juega.

¿Qué aprendió en Italia?

Lo que aprendes más rápido es a pensar en el resultado y no tanto en el fútbol bonito. Por lo demás, un nuevo idioma, la cultura de la comida y cómo cuidarte. Aquí se da mucha importancia a la alimentación y al físico.

¿Qué cambiaría del fútbol?

La transparencia. Me gustaría que hubiese más dentro del campo y fuera de él. Y la tecnología. Sigo escuchando a mucha gente que dice que eso no sirve, que lo que hace falta es un quinto árbitro. No lo comparto. A la velocidad que se juega y a la velocidad a la que va la pelota, ya no se puede ver todo lo que ocurre en el área. No puedes ver, según qué velocidad, si la pelota ha entrado. Con una pequeña aportación tecnológica podemos ayudar a los árbitros a cometer menos errores graves. La gente habla del fútbol como si fuera un deporte de la calle, pero no lo es. Hay muchos intereses, se pagan millones y millones de euros... En otros deportes hace años que han limitado el error humano. El fútbol se ha quedado atrás. La transparencia tiene que ser el valor del fútbol.

¿Existen todavía futbolistas que dan ejemplo a los pequeños?

Los hay, pero hacen falta más porque tenemos una responsabilidad social muy grande. Cuantos más seamos conscientes de eso, más podremos contribuir a crear una sociedad mejor.

¿Quién fue su ejemplo?

Rijkaard y Gullit, los ídolos en los que me fijaba de pequeño.

¿A qué jugador admira hoy?

A demasiados... Admiro a los deportistas que compiten al más alto nivel porque sé lo que cuesta llegar allí y mantenerse.

¿El jugador que le ha creado más dificultades?

Siendo centrocampista no sufro los rivales, pero sí recuerdo los duelos con Thuram cuando yo jugaba abierto en la banda. Era duro como un palo. Cada vez que me tocaba, me hacía daño. Pero era divertido.

¿Quién ha sido su maestro?

Van Gaal fue el primero que tuvo un impacto en mi carrera. Me hizo debutar con 16 años. Era una persona muy pasional, un técnico apasionado por el fútbol. Quizás de los mejores que he tenido en un campo de entrenamiento. Insistía mucho en los aspectos técnicos y los tácticos.

El otro día, en Turín, tras el Juventus-Milan de Copa, Del Piero acabó dando la vuelta al campo enfundado en su camiseta, la número 10. Dice Gianni Rivera que el 10 ha perdido valor, que ahora hasta se lo puede poner el portero. ¿Está de acuerdo?

Tiene razón. El 10 de antaño ya no existe. Por la velocidad, porque las posiciones son distintas y la táctica ha cambiado. Aquel playmaker de antaño casi juega hoy delante de la defensa. El 10 actual es el jugador con más capacidad técnica y que ejerce un liderazgo en el vestuario.

Por Eleonora Giovio / Especial de El País

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