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17 Jun 2021 - 10:58 p. m.

Colombia se estrelló con Faríñez y empató con Venezuela en la Copa América

El arquero de 23 años atajó de todo en un partido en el que al equipo de Rueda se le fueron agotando las ideas.
Farínez (dere.) fue la figura del encuentro y el responsable de que no hubo goles en el estadio Olímpico Pedro Ludovico.
Farínez (dere.) fue la figura del encuentro y el responsable de que no hubo goles en el estadio Olímpico Pedro Ludovico.
Foto: Agencia EFE

En el fútbol hay ocasiones en las que no se trata de cambiar ladrillos, sino de mirar los cimientos, de ir más allá de nombres y pensar en esquemas y funcionamientos. Claro, cuando del otro lado hay un arquero que ataja con las manos, los pies, las rodillas y toda su humanidad, aparece la desmoralización. Y eso suele ser más fuerte que cualquier otra cosa.

Este jueves, Colombia se estrelló con Wuilker Faríñez, el portero de reflejos felinos, y aunque dominó el partido contra Venezuela, no pudo anotar. Lo intentó Duván Zapata, tan ansioso en la selección, también Luis Fernando Muriel. Incluso, Edwin Cardona, que con el paso de los minutos se fue difuminando. Pero el portero del Lens francés no se quebró.

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Y casi siempre, sabiendo que su estatura no es como la de otros, dio un paso adelante, la anticipación que llaman para interceptar la pelota a la mitad de su recorrido. Y mientras Faríñez cerró su arco, el resto de sus compañeros fueron disciplinados en una línea de cinco atrás, con otra de cuatro yuxtapuesta, con todos defendiendo y nadie atacando.

El partido se relató en un presente continuo a favor del equipo de Rueda: Colombia sigue atacando, Colombia se está acercando, Colombia está arremetiendo. Pero cuando fue necesario concretar y tener el verbo en pasado, y poder decir Colombia marcó, no hubo goles.

Entonces, Venezuela armó una telaraña alrededor de Juan Guillermo Cuadrado, lo llevó por donde quiso y apeló a la marca de uno, dos y hasta tres jugadores para no dejarlo hacer nada. Y en medio de esa desconexión, tocó aferrarse al talento individual, pero todo se transformó en incertidumbre. Y el ingenio de la selección fue una carga y no un alivio

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Faríñez tuvo siete atajadas, unas más impresionantes que otras, como la que le sacó con las falanges distales de su mano izquierda a Matheus Uribe luego de que el volante paisa la durmiera en el pecho y de chalaca en una acción de talento puro, sacara un latigazo en el aire - sí, en el aire, una tijera perfecta-.

En el segundo tiempo, en la coda del partido (si se entiende por coda los instantes finales), Faríñez atajó un cabezazo de Uribe, y una chilena a Miguel Borja cual arquero de balonmano, piernas y brazos elongados a la vez.

Al final, en una acción sin querer, pero muy clara, Luis Díaz, que ingresó en la segunda parte, vio la tarjeta roja. Uribe, minutos antes, fue amonestado y no estará este domingo frente a Perú.

La historia dirá que Colombia, en medio de sus defectos, hizo todo lo posible para ganarle a Venezuela, pero que del otro lado estuvo Faríñez y su grandilocuente actuación, una tarde como nunca se le había visto. No en vano David Ospina, un espectador del encuentro, se acercó para felicitarlo y para decirle, quizá, que fue el mejor.

Por: Camilo Amaya

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