
Daniel Muñoz, en la celebración de su segundo gol en el Mundial.
Foto: EFE - Alex Cruz
Hay quienes juran haberlo visto. Un cronista, que estuvo apostado a un costado del campo, llegó con el chisme. Supuestamente, apenas pisó el césped del estadio de Guadalajara para el segundo tiempo, Daniel Muñoz se arrodilló. Mientras el resto de los jugadores terminaba de ubicarse, mientras los fotógrafos buscaban el mejor ángulo y los árbitros ultimaban detalles, él bajó la cabeza y permaneció unos segundos en silencio. Buscaba una inspiración divina.
Por eso, cuando marcó el gol que terminó dándole a Colombia la victoria sobre República...
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