Néstor Lorenzo decidió mantenerse fiel a su estilo y no patear el tablero después del Mundial 2026, pero sí apuesta por una transición controlada en la selección de Colombia. Esa fue una de las conclusiones de su primera convocatoria tras la eliminación en octavos de final contra Suiza y la renovación de su contrato por cuatro años más.
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Antes de que el técnico entrara a la sala de prensa, la pregunta entre los periodistas era una sola: ¿habría un recambio fuerte o mantendría la estructura del proceso mundialista? La respuesta llegó con una lista de 26 jugadores para los amistosos contra México, Paraguay y Perú, y terminó de tomar forma con sus propias palabras.
“En principio, cada microciclo es la continuación de un proceso: tiene transición y recambio, que creemos necesarios”, explicó el estratega argentino, quien además decidió darle descanso a varios futbolistas que atraviesan situaciones particulares en sus clubes. La frase deja claro que el entrenador no interpreta el final del Mundial como el final de su proyecto: fue fiel a una base durante la Eliminatoria, la Copa América y la Copa del Mundo, y ahora mantiene esa lógica mientras empieza a abrir espacios.
Un recambio que empieza por los jóvenes
La convocatoria trae varias señales de cambio. Daniel Arcila, Juan Manuel Rengifo, Matías Orozco y Juan Camilo Durán aparecen como novedades. A la par, ganan protagonismo futbolistas con recorrido internacional creciente: Gustavo Puerta, destacado en el Mundial; Jhon Lucumí, ya en la Juventus; Davinson Sánchez, Jhon Arias, Daniel Muñoz, Richard Ríos y Luis Javier Suárez, entre otros que representan la continuidad del proceso.
Los tres amistosos en Estados Unidos —México, el 26 de septiembre; Paraguay, el 2 de octubre, y Perú, el 6— serán un laboratorio para el técnico argentino, no solo para buscar reemplazos sino para comprobar si los nuevos nombres pueden trasladar a la selección el nivel que muestran en sus equipos. Lorenzo insistió en que prefiere ver a los jugadores competir en otros niveles antes de convocarlos. En ese sentido, enfatizó que es importante que los jugadores del rentado local tengan participación internacional con sus clubes para una mejor evaluación para la convocatoria.
El cambio de ciclo no implica desechar lo construido, según la lectura de Lorenzo. El técnico destaca, sobre todo, la solidez defensiva: entre la Copa América 2024 y el Mundial 2026, Colombia disputó 12 partidos sin perder ninguno en los 90 minutos y con apenas cuatro goles recibidos, cifras que —a su juicio— confirman a un equipo competitivo y difícil de vencer. A eso suma una identidad futbolística construida en cuatro años, que le permitió a la selección llegar al Mundial con una estructura reconocible.
Pero para Lorenzo también quedó una tarea pendiente: la efectividad. En su balance, el equipo dominó partidos, generó situaciones y mostró superioridad sin traducir esto siempre en triunfos, dejando puntos en el camino en los últimos cuatro años. A esa cuenta, dice, se suma la pelota quieta, arma del equipo que perdió protagonismo y que el técnico quiere recuperar como recurso ofensivo.
James y Quintero, dos vacíos por llenar
La ruptura más evidente está en la generación de juego. James Rodríguez y Juan Fernando Quintero ya dieron un paso al costado, decisión que, según confirmó Lorenzo, tomaron tras el partido contra Suiza. El técnico respetó la decisión de James y le agradeció todo lo entregado a la selección; sobre Quintero, dijo que es uno de los jugadores con los que más habla y dejó abierta la puerta a su eventual regreso al equipo.
El desafío no es menor: James fue capitán en el Mundial y es el segundo máximo goleador histórico de Colombia, y Quintero era otra pieza creativa clave. Ahora Lorenzo deberá construir nuevas sociedades ofensivas. “Seguramente el ‘10’ se use”, dijo entre risas, al explicar que hay talento, pero que los jugadores necesitan rodaje para que la camiseta no les pese. “Ya va a aparecer el ‘10’ que enamore nuevamente”, aseguró.
Otra ausencia notoria es la de Luis Díaz, a quien Lorenzo no convocó tras hablar con él y considerar que necesitaba descanso después de acumular más de 60 partidos. “Te veo cansado, Lucho, no tienes el ‘sprint’ tuyo”, le dijo el técnico, en una decisión puntual que también abre espacio para observar otros talentos florecer.
Los 26 convocados
- Porteros: Aldair Quintana, Álvaro Montero y Kevin Mier.
- Defensores: Álvaro Angulo, Daniel Muñoz, Davinson Sánchez, Édier Ocampo, Jhon Lucumí, Kevin Andrade, Roger Caicedo y Samuel Velásquez.
- Volantes: Daniel Arcila, Gustavo Puerta, Jaminton Campaz, Jhon Arias, Jhon Solís, Juan Manuel Rengifo, Kevin Castaño, Matías Orozco, Richard Ríos y Yaser Asprilla.
- Delanteros: Carlos Gómez, Juan Camilo Durán, Kevin Viveros, Luis Suárez y Óscar Perea.
La selección que empieza a preparar el camino a 2030 no parte de cero. Lorenzo no está dispuesto a desmontar de golpe lo construido en cuatro años, pero sí busca aumentar la competencia interna y preparar los relevos. La eliminación con Suiza cerró el ciclo mundialista con un sabor amargo, aunque dejó una base que el entrenador considera aprovechable. Su primera convocatoria post-Mundial confirma que el recambio ya comenzó y quiere hacerlo de manera progresiva: conservar la solidez y el buen fútbol que identificaron a su equipo, corregir la falta de contundencia, mientras emergen los nuevos protagonistas de la tricolor.

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