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Uno de los retos más duros para Santiago Escobar cuando aceptó el cargo de técnico del Medellín fue, antes que conseguir la estrella, ganarse a los hinchas más radicales del conjunto poderoso, que lo tenían encasillado como un hombre de la casa verde, de la entraña del Atlético Nacional, al que sacó campeón hace tres años. Eso, sumado al mal arranque del equipo, que perdió cinco partidos en las primeras seis fechas, revelaron una vez más el temple y el profesionalismo de este hombre que, secundado por Leonel Álvarez, guía desde el banco a uno de los serios candidatos a jugar la final de la Copa Mustang II.
“Estamos fortalecidos por los resultados, el equipo viene jugando bien y hemos tenido un buen arranque en los cuadrangulares”, dice Escobar, quien reconoce que por momentos el equipo se relaja, como ocurrió el domingo contra La Equidad. “Cuando nos fuimos en ventaja, vi pasivo al equipo, como diciendo ya terminó el partido”, declaró, y también resaltó la personalidad de su grupo. “Creo que en términos generales le ganamos bien a La Equidad, por el fútbol, por la ambición y por la jerarquía que tuvo Medellín”.
Escobar cree que la continuidad que le dieron los directivos, pese a los malos resultados, es “algo atípico en nuestro fútbol”, ya que lo más fácil es pedir la cabeza del técnico. Sachi habla con autoridad en la materia, pues este año fue despedido del Júnior cuando iban apenas siete fechas de la Copa Mustang I, porque sólo había sumado cuatro puntos. Tiene contrato hasta junio de 2010 con la escuadra roja y espera cumplirlo. Se considera un trabajador honesto y profesional del fútbol y resalta las capacidades del grupo de jugadores con el que sueña ganar su segundo título en Colombia.
¿Cuál fue la clave para que el equipo levantara luego del mal comienzo?
Creo que la fe y la confianza en el trabajo. Así se pierda, siempre hemos sabido mantener la calma, no nos desesperamos. Fortalecemos el trabajo basándolo en la convicción y en el trabajo de equipo. También en unas muy buenas relaciones con el grupo, que ha entendido fácilmente el mensaje.
¿Le sorprendió que le dieran la confianza, pese a los malos resultados?
Lo que pasó conmigo fue algo atípico en el fútbol colombiano, porque si pierdes cinco partidos todos piden la cabeza del técnico. Trabajé sin miedo, porque sabía que profesionalmente tenía capacidades y confiaba plenamente en el grupo de jugadores. Si uno trabaja pensando en que lo van a echar, comete más errores. Cuando uno es un profesional honesto, aspira a que de un momento a otro las cosas se den y afortunadamente ha cambiado el panorama para nosotros.
¿Maneja un grupo disciplinado?
No hemos tenido ningún inconveniente disciplinario en este grupo, que es muy profesional. Hay una buena mezcla entre jugadores de experiencia y jugadores jóvenes y creo que ha funcionado muy bien. Estoy muy satisfecho con el comportamiento humano de este equipo, las relaciones con ellos son inmejorables, aun en la derrota, porque los equipos cuando pierden se fisuran por dentro y este equipo mantuvo estabilidad interna. Hay unos parámetros de disciplina que son bien acatados por los jugadores. Creo que manejamos la autoridad ganándola, no imponiéndola a partir de los líderes que somos los hombres del cuerpo técnico, con nuestra actitud y comportamiento.
¿Cómo ha sido su experiencia con Leonel Álvarez como asistente técnico?
Con Leonel jugamos en una Selección Colombia juvenil en 1983, el Suramericano de Bolivia. Recuerdo que el mediocampo era con Leonel, Carlos Araújo y yo. No hemos sido los mejores amigos, pero nos respetamos y nos valoramos. Ahora el fútbol nos da la posibilidad de encontrarnos nuevamente y él es un hombre que aprecio, a quien he aprendido a valorar por su lealtad y porque tiene unos conceptos muy claros del fútbol y de la vida. Es un asistente técnico con personalidad, que tiene credibilidad dentro del grupo, que es un ejemplo, porque es un hombre de mucha superación personal. Yo también me nutro de su capacidad y de su experiencia
¿Ya se ganó el cariño de los hinchas?
Al comienzo muchos hinchas del Medellín me aceptaron, pero muchos no estuvieron de acuerdo con mi llegada porque me encasillaron con Atlético Nacional, donde fui jugador, asistente técnico campeón en 1999 y técnico campeón en 2005. Además, comencé en el DIM con malos resultados. Pero entendieron que soy un hombre profesional, honesto y que con el tiempo los resultados se dieron. Hoy en día hay una gran comunión con la hinchada. Creo que hay más respeto, hay más paciencia, han reconocido el trabajo y lo percibo en la ciudad, cuando salgo a la calle, a un centro comercial, a un cine, a un restaurante. Eso para mí es un orgullo, porque al comienzo no fue fácil.
¿Lo sorprendió La Equidad?
No, sabemos que es un gran equipo, muy difícil, muy complicado, con una muy buena estructura en la parte táctica, un equipo que se agrupa bien, que reduce espacios. Un equipo que valoramos y respetamos. Este Equidad en los dos últimos años ha sido protagonista del fútbol colombiano y Alexis, que también la tuvo difícil al comienzo y le dieron continuidad a su trabajo, ha conseguido jugar bien al fútbol. Motta, Carpintero, Polo... son jugadores letales en la parte de adelante. Tiene jugadores combativos, que trabajan al servicio del equipo, que se ponen el overol y hacen un equipo muy homogéneo. Es un rival de una gran condición y que seguramente nos va a incomodar bastante en Medellín.
¿Tiene nómina y fútbol para ser campeón?
No me quiero adelantar, creo que el cuadrangular está vivo para todos, pero uno se ilusiona, sueña y piensa: qué rico sería salir de nuevo campeón en Colombia. Yo sueño, pero no prometo absolutamente nada, prefiero guardar cordura, tener prudencia e ir partido por partido, porque ese mismo sueño lo tienen los siete técnicos restantes que están en los cuadrangulares. Prefiero esperar, aunque uno se ilusiona con esa posibilidad de repetir título.
¿Y espera seguir con el Medellín?
Tengo contrato por dos años, pero se sabe que uno depende de lo que digan los directivos. Ellos supieron aguantar en el momento más crítico de la institución y ahora han valorado mucho lo que estamos haciendo. Por mi cabeza pasa continuar con el Medellín el próximo año, e igualmente me han dicho los directivos que ese es su deseo.
¿Le dolió no ganarle el clásico al Nacional más discreto de los últimos años?
Quería ganar el clásico, pero aun siendo un Nacional diferente al de los últimos años, de nueve partidos ganó seis y empató dos, entonces eso nos dice que es un equipo que saca resultados, que gana en casa y afuera y eso hay que valorarlo. Lógicamente me quedó la espina de no haber ganado el clásico, porque considero que Medellín superó en fútbol al Nacional.
¿Ese es el rival a vencer en su grupo?
No, también hay que ganarles al Tolima y a La Equidad. En este momento los tres equipos están en un nivel muy parejo, no solamente es Nacional. Además, de nada nos sirve ganar el clásico si perdemos con La Equidad y Tolima. Son igual de importantes.
‘Sachi’, por la misma ruta del éxito
Santiago Escobar llevó al título al Atlético Nacional en el torneo Apertura de 2005 con una campaña excepcional en la que tuvo un rendimiento del 69 por ciento. En esa ocasión se clasificó a los cuadrangulares con seis fechas de anticipación y terminó como líder en la primera fase con 36 puntos, ocho más que el segundo, que fue Santa Fe, su rival en la final.
Coincidencialmente, en las semifinales cerró la primera vuelta, es decir, los primeros tres juegos, con siete puntos, los mismos que lleva hoy con el Medellín y también llevaba seis goles a favor.
En esa ocasión el equipo de Escobar se impuso a Santa Fe en la final, con un empate 0-0 en Bogotá y un triunfo 2-0 en el Atanasio Girardot.