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“Son más los que me aceptan que los que no”

Hernán Darío Gómez admite que vive días complicados con Santa Fe, pero está dispuesto a revertir la situación. El respaldo directivo hacia su trabajo es tal, que ya contempla refuerzos para 2009.

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Fabián Mauricio Rozo Castiblanco
03 de noviembre de 2008 - 10:00 a. m.
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Esa sonrisa que enmarcó su presentación, alcanzó a asomarse en el debut que incluyó goleada sobre Nacional y se extendió con el triunfo agónico en el primer clásico capitalino que dirigía, no ha desaparecido a pesar de que la victoria es ahora apenas un recuerdo. El buen ánimo subsiste, así por primera vez en el año, Independiente Santa Fe haya abandonado la zona de clasificación.

La eliminación acosa,  la ilusión de título se desvanece de nuevo y ni siquiera la presencia de Hernán Darío Gómez en el banquillo albirrojo parece suficiente para evitarlo. Pero antes que tirar la toalla, Bolillo se mantiene de pie y le hace un guiño pícaro a la adversidad a ver si se apiada de él y en dos partidos logra lo que no ha podido en los últimos cinco.

Si le alcanza, podrá barajar de nuevo en los cuadrangulares semifinales; si no, a pensar desde ya en 2009, porque la continuidad tiene sello garantizado. “Esto está jodido, pero hay que hacerle hasta el final”, es lo único que advierte entre risas, las cuales pueden disfrazar una tensión inevitable, aunque también demuestran que al mal tiempo, buena cara, o al menos, la mejor posible.

¿Estos han sido los días más difíciles desde que llegó a Santa Fe?

No, no los considero así por una sencilla razón, todos han sido igual de tensos y complicados, porque a Santa Fe le exigen demasiado, lo critican por todo, le ven muy pocas cositas buenas, entonces es complicado, pero igual el equipo no está obligado a hacer cuentas como sí a otros, simplemente depende de sí mismo y eso no todos lo tienen en cuenta.

Igual cuando aceptó, sabía que dificultades no iban a faltar…

Sí, sabía que venía a algo muy duro y fue una de las razones por las que acepté este lindo desafío, así que si bien la cosa está dura, tengo un respaldo directivo absoluto, al punto que me dijeron que no me iban a dejar ir, así no se clasifique.

¿Es verdad que lo regañaron?

Sí, me regañaron por primera vez y espero que sea la única (risas). Básicamente me dijeron que me habían contratado para un proceso y que no les podía dar gusto a los que no me quieren y sí, tienen razón, acá me voy a quedar con todo el gusto del mundo.


¿Entonces alcanzó a pensar en marcharse?

Lo hice, pero más por bronca con los que quieren que me vaya, pero también me puse a pensar, si me voy, algunos van a vender menos…

¿La presión puede ser por llevar tanto tiempo sin ser campeón?

Puede ser, pero lo que no logro entender es por qué de Santa Fe se enamoran tanto, tan fácil y de una forma tan maluca, porque en realidad es un amor complicado, difícil de explicar.

¿Qué tanto lo alteran las críticas?

Las recibo de buena manera mientras sean futbolísticas, porque no me las sé todas y hay gente que sabe más que uno, por eso las acepto, pero con las que no voy son con aquellas que dicen cosas que no son, por ejemplo, cuando dicen que me están apretando los directivos o me están poniendo la alineación, entonces ese tipo de cosas que deforman la realidad, son las que yo peleo.

¿Cree que a Santa Fe le exigen más de la cuenta por ser usted el técnico?

No, porque con Pecoso (Castro) también pasó igual y lo volvieron nada; y a Santa Fe le ha costado sobreponerse a esos compromisos y responsabilidades que le dan.

¿Prefiere que toda esa presión recaiga en el entrenador y no en el grupo?

Claro, yo me la aguanto, porque si así lo hice cuando dirigí selecciones, cómo no la voy a poder manejar en un club.

¿Ha sentido la solidaridad del plantel?

Siempre, por ahí los jugadores sienten la presión, pero trabajan bien durante la semana, son muchachos y la juventud cuesta por momentos, pero este es un muy buen grupo.

¿La prensa capitalina ha sido injusta con usted?

Unos, no todos. Hay medios que son objetivos, ayudan y trabajan, mientras están otros que quieren ser protagonistas y algunos que sí es bronca la que le tienen a uno; como dirían en las novelas, se está entre amores y odios.

¿La relación con los periodistas es similar a la que tiene con la hinchada?

No sé, pero unos me quieren, otros no; he hablado con muchos y me dicen que el equipo ya va teniendo un orden; algunos piden resultados y no faltan los que aseguran que no juego a nada, en fin, pero eso ocurre en todas partes y siento que hoy son más los que me aceptan que los que no.


¿Ha encontrado más o menos de lo que esperaba?

Todo ha sido dentro de lo normal, ni más ni menos, como institución me ha parecido espectacular y lo importante es que los directivos y la gente en general son conscientes de lo que nos falta en la parte deportiva.

¿O sea, que debió reforzar el plantel para el Clausura?

No, lo que pasa es que Santa Fe hizo una inversión muy grande en enero y acordamos con los directivos que trabajáramos con esto y luego miráramos cuáles dificultades se tendrían para que en diciembre y enero tratáramos de contratar.

¿Le suenan los nombres de Néider Morantes, Freddy Grisales y Dorlan Pabón?

Son excelentes jugadores que cualquier equipo quisiera tener.

Y Santa Fe parece quererlos…

¿Verdad? (Risas) No sé nada al respecto.

¿Por qué el equipo debe ser semifinalista?

Porque a lo largo del año se ha mantenido entre los primeros y además tiene argumentos: orden, táctica. Tampoco puedo afirmar que va a estar en los cuadrangulares, pero por su trabajo, debería clasificar, vamos a ver si nos alcanza...

Por Fabián Mauricio Rozo Castiblanco

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