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Soñar no cuesta nada

El conjunto cardenal buscará la hazaña en el partido de vuelta, el próximo jueves 10 de noviembre en Buenos Aires. Gerardo Bedoya, autor del gol albirrojo, salió expulsado.

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Redacción Deportiva
01 de noviembre de 2011 - 10:41 p. m.
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Sufrir y soñar son los verbos que mejor conjugan los hinchas santafereños. Anoche sufrieron al ver cómo su equipo dejó escapar una victoria que tenía en las manos ante el Vélez Sarsfield argentino, en el duelo de ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana, pero ya hoy están soñando con una hazaña el próximo jueves 10 de noviembre, cuando se defina el paso a la semifinal en Buenos Aires.

Porque aunque los argentinos se llevaron un buen resultado, la serie aún no está definida.

Pocas veces los cardenales fueron tan locales como ayer, con 40 mil hinchas albirrojos respaldando sin cesar y demostrando estar dispuestos a llenar El Campín cada vez que sea necesario.

Desde muy temprano en las tribunas se respiraba ilusión. La de los viejos fanáticos que fueron testigos de las glorias santafereñas de antaño, pero que lo quieren ver levantando un trofeo internacional. Y la de los jóvenes, que quieren que se repita la vuelta olímpica de 2010, cuando se conquistó la Copa Colombia.

En la cancha, sin embargo, la misión no fue fácil. Vélez Sarsfield, uno de los cinco grandes del fútbol argentino, salió a demostrar su jerarquía y oficio, porque para los dirigidos por Ricardo Gareca la Sudamericana es la prioridad, ya que están muy lejos del líder Boca Juniors en el torneo local.

Y Santa Fe le ayudó porque no fue claro con la pelota, pero sobre todo porque no pudo contar con Ómar Pérez, a quien una marca individual de Francisco Cerro tenía anulado.

Vélez jugaba mejor. Manejaba el partido lejos de su arco. Pero apareció Gerardo Bedoya y en un cobro de tiro libre mandó el balón al fondo de las piolas, con la ayuda de un integrante de la barrera, que le cambió la trayectoria para dejar sin opciones al arquero Marcelo Barovero.

Y la historia del juego cambió. Santa Fe se adueñó de la pelota, mientras que su rival quedó aturdido por el gol. Después los argentinos tiraron los restos, corrieron y metieron, pero no generaron opciones de gol.

De hecho, en la segunda parte evidenciaron el cansancio y más bien se conformaron con la mínima diferencia. Santa Fe también se relajó y no tuvo la ambición para ir por más goles y sentenciar la serie.

Hasta que a 15 minutos del final, en una jugada aislada, Emiliano Papa tiró un centro desde el costado izquierdo que encontró solitario a David Ramírez, quien igualó el tanteador con un potente remate rastrero. Para completar, Bedoya vio la tarjeta roja, por acumulación de amarillas, y no podrá estar en el juego que define la serie, en Buenos Aires.

A pesar de la adversidad, los hinchas cardenales siguen creyendo que es posible clasificar, al fin y al cabo, soñar no cuesta nada.

Por Redacción Deportiva

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