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El Soulcycle, algo así como ciclismo para el alma, es una cadena de fitness en Estados Unidos que ya tiene miles de adeptos y que acaba de postular a la Bolsa de Valores para cotizar públicamente. Esta idea, que comenzó en apenas un gimnasio con 31 bicicletas y ahora se expandió a 38 centros con más de 300.000 miembros tuvo sus orígenes hace diez años en Nueva York, cuando dos entusiastas del fitness (estar en forma), Elizabeth Cutler y Julie Rice, buscaban formas de hacer a las rutinas de ejercicio más divertidas.
Hoy en día, su práctica ha crecido de manera impresionante y una rutina de Soulcycle cuesta hasta 70 centavos de dólar el minuto. Se comercializa como un lugar en el que uno puede "encontrar su alma” y lo practican celebridades como David Beckham, Lady Gaga, Oprah Winfrey e incluso Michelle Obama.
En una crónica publicada por BBC Mundo, se relató cómo se vive este nuevo tipo de actividad física. La periodista india Rajini Vaidyanathan ingresó a uno de los gimnasios donde cobra vida el Soulcycle , y escribió sus impresiones al término de una sesión,
“En la sala del gimnasio hay velas. Una instructora con sudadera se ajusta un micrófono al estilo Madonna, como si estuviera a punto de iniciar una rutina de danza en un concierto de los años 80”, relata Vaidyanathan. “De pronto aumenta el volumen de la música a niveles que hacen doler por un momento los oídos. Y con el incremento en los decibeles también sube la temperatura en la habitación”, afirma la periodista y agrega que más de 50 personas, hombres y mujeres en su mayoría de unos 20 o 30 años, ya están montados a sus bicicletas de ejercicio, tan cerca uno de otro que ni siquiera se puede distinguir a quien pertenece cada gota de sudor.
“Mientras nuestras piernas pedalean al unísono al ritmo de música dance y versiones pop para adolescentes, la instructora grita: "¡Vamos, más resistencia!”. Luego nos ordena pararnos sobre los pedales y girar el dial que marca la intensidad a la derecha. Ascendemos y descendemos, nos doblamos trabajando los abdominales. Parece una clase de nado sincronizado, pero sin el agua”, son las palabras de Rajini para describir el esfuerzo que realiza en el SoulCycle.
“Aunque nunca voy al gimnasio, logro superar la barrera del dolor. Y mientras no paro de sudar comienzo a sentirme diferente. Más fuerte, más poderosa. “¡Vamos, giren la cadena! Pueden subir a la cima de una colina y superar esas metas", grita de nuevo la instructora en tonos cada vez más estridentes. Cada vuelta del pedal se me hace más difícil. Siento que avanzo con dificultad en un mar de lodo. Luego combinamos el pedal con las pesas, levantándolas al ritmo de Taylor Swift. Hasta los hombres más maduros del grupo están bailando”.
No es una simple clase de ejercicio convencional
Rajini Vaidyanathan dice que el SoulCycle es casi una terapia de grupo, en la que la instructora se transforma en una facilitadora y motivadora. A los practicantes los llaman "héroes y heroínas”, "guerreros y guerreras”, y constantemente los instructores recuerdan que todos juntos se han embarcado en un "viaje colectivo”.
Otra de las particularidades de este tipo de ejercicio, y a diferencia de una clase en un gimnasio común, es que no se puede hacer trampa. Gracias a un par especial de zapatos que literalmente quedan sujeto a los pedales, las personas no pueden pretender moverse sin hacerlo de verdad.
“Para quienes no lo practican el Soulcycle les parece un culto. Muchos no entienden qué lleva a las verdaderas legiones de fanáticos a gastar US$30 en una sesión de 45 minutos. Este fenómeno en expansión pronto estará presente hasta en los mercados financieros. Tal vez parte del atractivo es que el Soulcycle ofrece una rutina que lo incluye todo, como en paquete”, señala Vaidyanathan en su crónica.
Finalmente esta periodista india cree que el SoulCycle resulta ideal para muchos estadounidenses superestresados que nunca tienen tiempo para dormir lo suficiente y menos para pensar demasiado. “No es una experiencia barata, pero los inversores en la Bolsa de Valores pronto no tendrán duda de que no faltan clientes. Y aunque odie admitirlo, ya soy una de las miles de entusiastas del Soulcycle que se declaran adictas a este deporte, pues se vive una experiencia corta, intensa y satisfactoria”.
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