Por: Columnista invitado

Taxis, detrás de la ventana

Paul Sabatier estudió cómo suceden los grandes cambios en las políticas de regulaciones públicas. Explica que cuando esas ventanas de regulación (llamadas policy windows en inglés) se abren, es cuando se deben tomar acciones. Ahí muchas personas estarán dispuestas a invertir tiempo, dinero, energía, reputación y conocimiento para promover una posición que lleve a acuerdos.

Esas ventanas se abren sólo cuando confluyen los problemas, las políticas y los políticos. Los problemas sobre el sector de taxis en la ciudad están bien esbozados en el libro ¡Taxi! El modo olvidado de la movilidad en Bogotá, y algunos de ellos son las extensas jornadas de conductores, los subsidios ocultos a la tarifa, el mal estado mecánico de los vehículos, la idoneidad de conductores, y la gratuita cesión del monopolio del transporte a privados por parte del Estado. De estos, el Distrito sabe hacia dónde debe ir. Sin embargo, hasta antes de las destitución y restitución del alcalde Gustavo Petro, había la institucionalidad necesaria para comenzar la reforma. Aun así, aunque el problema sea evidente, la apertura de la ventana se da especialmente cuando un hecho dramático ocurre. Dos hechos han sido detonantes para empezar el largo proceso de definir una política de taxis.

El caso del agente de la DEA hizo que hasta el presidente de la República exaltara la necesidad de mejorar el sistema. De igual forma, el paro de taxistas en 2013 reclamando mejores condiciones laborales. Por el contrario la reciente controversia por Uber, pese a que ha hecho que la ciudadanía demande acciones, que la industria active su lobby y que el ministerio participe, no constituye una oportunidad para abrir la ventana, entre otras razones por la inestabilidad institucional con el alcalde.

Se necesita que el Gobierno Nacional reforme de una vez por todas los decretos 172, que reglamenta taxis urbanos, y 173, que reglamenta el transporte especial (o los taxis blancos), de tal forma que les dé a las ciudades las herramientas y la flexibilidad de organizar los sistemas de taxis para que suplan las necesidades de la ciudad. Sin embargo, aun con la obsoleta regulación, las ciudades tienen herramientas para regular mejor su sistema de taxis. Posponer los cambios que requiere el sistema de taxis no es más que dejar la olla a presión sobre la estufa después de que ha dado varios pitazos.

 

*Álvaro Rodríguez Valencia

* Investigador de ingeniería de transporte de la Universidad de California.

 

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