La amenaza ya está aquí

La madurez de Murray y la regularidad de Kerber comprometen la hegemonía de Djokovic y Serena, por fin vulnerables. Williams puede perder el reinado en Nueva York y Nole flaqueó en Londres y Río.

Andy Murray y Angelique Kerber. Fotos: AFP

Sobre Novak Djokovic y Serena Williams, los reyes actuales del circuito, se han vertido todo tipo de alabanzas. Durante los dos últimos años, y no sin falta de razón, del serbio se ha dicho que era poco menos que un ser sobrenatural, un campeón invencible. Un acorazado indestructible, camino de pulverizar casi todos los registros de la historia del tenis. Acapara Nole una catarata de elogios extensibles a la estadounidense, cuya hegemonía se traduce en las 184 semanas consecutivas que lleva al frente de la WTA. A su manera, de derechazo en derechazo —por más que haya quienes le nieguen unas virtudes técnicas fuera de toda duda—, Serena también ejerce con mano de hierro.

Sin embargo, en este 2016 de emociones fuertes en el circuito se ha ido destapando poco a poco una novedad. Djokovic y Serena continúan siendo los dos tótems, pero hoy día su autoridad ya no es indiscutible. El pueblo llano, el resto, se ha ido sublevando. Los dos reyes siguen siendo reyes, pero ahora, cuando el calendario ofrece el US Open (de hoy al 11 de septiembre), último grande del curso, se aprecia un punto de vulnerabilidad que antes hubiera sido impensable. Lo dicen los hechos, las imágenes. Y lo simbolizan sobre todo dos nombres: Andy Murray y Angelique Kerber.

El uno y la otra, a partir de una regularidad formidable, están rompiendo poco a poco el dique que protege la escalinata hacia el trono. Ahora, pensar que uno de ellos pueda acceder al número uno a medio (caso del escocés) o corto plazo (situación de la alemana) no es ninguna utopía. "Murray está muy consistente. Está jugando con una estabilidad que hasta ahora solo había demostrado Djokovic, así que no es descabellado, ni mucho menos, pensar que pueda producirse un cambio de orden", sostiene el exjugador Alex Corretja, ganador de la Copa de Maestros (1998) y analista televisivo en la actualidad.

Desgaste físico y emocional

Pocos discuten la jerarquía de Djokovic, pero lo cierto es que el de Belgrado aterriza en Nueva York entre interrogantes. Sus cifras —siete títulos, entre ellos el Abierto de Australia y Roland Garros— admiten poca réplica, pero su verano ha sido de lo más complicado. Después de patinar en la tercera ronda de Wimbledon y despedirse del Grand Slam, su caída mayúscula en los Juegos se expresó en un torrente de lágrimas. "Es una de las derrotas más duras de mi vida", admitió tras perder ante Juan Martín del Potro. "Nole estaba intratable, pero ahora es Murray el que ha imprimido ese ritmo. Jugar en Cincinnati fue una demostración de que va tras el número uno. Él siempre se ha movido por objetivos muy grandes", explica Corretja.

Nole, en el que se advierte desgaste físico y emocional, contabiliza actualmente 14.840 puntos en el ranking, 5.535 más que Murray (9.305). Sin embargo, el escocés se halla en el punto más dulce de su carrera. Venció en Wimbledon y Río, y ofrece una fiabilidad inigualable en estos momentos. Más allá de los números, ha reducido el margen intangible con Djokovic, quien al cierre del año pasado sumaba 8.015 puntos (16.685) más que él (8.670). Ahora, en Nueva York, se adivina un pulso espectacular, en el que no se pueden descartar a actores secundarios o al propio Rafael Nadal.

En el cuadro femenino, el litigio de Serena todavía es más considerable. De haber vencido a Karolina Pliskova en la final de Cincinnati, la zurda Kerber ya le hubiera arrebatado el bastón de mando. Domina el ranking (7.050 puntos) con una renta escasa sobre la alemana (6.860) y una distancia reducida con respecto a Garbiñe Muguruza (5.830), Agnieszka Radwnaska (5.340) o Simona Halep (5.151). "Para mí, hoy día Serena sigue siendo la número uno, la mejor, pero el curso de Kerber ha sido espectacular. Creo que el presente premia su constancia, su competitividad y su mentalidad", remarca Xavi Budó, preparador de Carla Suárez.

Rivales contestatarias

La norteamericana selló 2015 con 6.060 puntos de diferencia sobre Halep, segunda al final del ejercicio, pero esta temporada su juego fluctúa demasiado, en función del ámbito y las circunstancias. A sus 34 años mantiene sus comparecencias a la carta e infunde respeto, pero sus rivales son mucho más contestatarias y le exigen más y más. "Kerber es un ejemplo para las demás. Hay varias con un perfil similar al de ella, como Garbiñe o Madison Keys, que cuando adquieran más bagaje y experiencia, y sobre todo consigan aguantar la exigencia del circuito a lo largo de todo el año, pueden discutirle el trono a Serena a medio plazo", agrega Budó.

Empuja como nunca Kerber, que triunfó a inicios de año en Melbourne y ya se las hizo pasar canutas en la final de Wimbledon. La alemana (28 años), emergente en plena madurez profesional, es otro sinónimo de continuidad, buen hacer y pujanza creciente, al igual que Murray. Si levanta el trofeo en Flushing Meadows será la nueva reina y desbancará a Serena, que como Djokovic salió por la puerta falsa del parque olímpico de Río. Ambos, Williams y Nole, resisten contra viento y marea en la cúspide, pero el resto emite señales de advertencia. Y es que la amenaza ya está aquí, cercana y latente.

 

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