"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 2 horas

Sencillamente Agassi

Perfil de un ídolo irreverente y carismático. Así habló para <b>El Espectador.</b>

Si existiera una máquina para medir cuál ha sido el tenista más carismático del circuito mundial, el estadounidense Andre Agassi podría romper todos los récords. Aún hoy, tras cuatro años de su retiro oficial, El Chico de Las Vegas sigue seduciendo con su altiva personalidad, la misma que durante 20 temporadas en el profesionalismo lo convirtió en un ícono publicitario y un ídolo deportivo que, sin embargo, sorprendió a todos al publicar recientemente un libro autobiográfico que tituló Open, en el que confesó consumir sustancias prohibidas, mentirle a la ATP y hasta usar peluca para esconder su pronunciada alopecia.

Su vida estuvo marcada por el deporte desde que nació, cuando su padre, Mike, un ex boxeador que participó en los Olímpicos del 52 en Berlín, le colgó encima de su cuna una bola de tenis. A los siete años ya le había construido una cancha en su propia casa y a los 13 lo envió a la Nick Bolletieri, la academia más importante del mundo del tenis. Pero, como el mismo Agassi lo ha dicho en repetidas ocasiones, el amor por este deporte se le convirtió entonces en odio, porque pasó de la seguridad de entrenar en casa a la represión. Paradójicamente cree que ese mismo afán de salir fue el que lo llevó al éxito. “Sé bueno y saldrás de aquí para ser feliz”, fue su propia conclusión.

En 1986 se hizo profesional y rápidamente se convirtió en uno de los consentidos del público, no sólo por sus triunfos (ganó 60 títulos en total, ocho de ellos de Grand Slam y un oro olímpico), sino por ser uno de los primeros en desafiar el deporte blanco y salir a jugar de mil colores.

El 10 de abril de 1995 logró la cima del tenis mundial y firmó contratos multimillonarios con Kodak y Nike. Su vida era sencillamente de color rosa. Sin embargo, en 1997 se casó con la actriz Brooke Shields y su carrera tuvo un descenso estrepitoso. Subió once kilos de peso y descendió hasta el puesto 140 del mundo.

Cuando estaba más cerca de un posible retiro que de la gloria, Agassi se separó de Brooke en 1999 y a los tres meses ya era nuevamente el rey del mundo. Se casó entonces con la tenista alemana Steffi Graf, con quien tiene dos hijos, Jaden Gil (en honor a su preparador físico Gil Reyes) y Jaz Elle. Y su carrera terminó siendo exitosa, hasta que el 3 de septiembre de 2006, tras ser eliminado en la tercera ronda del US Open por el alemán Benjamin Becker, se retiró —entre lágrimas— de la competencia.

Ahora dedica su vida a la familia y a su fundación Andre Agassi, en la que ayuda a la niñez desamparada. En el último año se embarcó, además, en un tour de exhibiciones por todo el mundo, junto con su mayor rival deportivo, su compatriota Pete Sampras. Y gracias a ello, el mítico e irreverente estadounidense estará este viernes en Bogotá. Antes de tocar piso colombiano, así habló para El Espectador.

¿Bajo qué expectativas aceptó este ‘tour’ de exhibiciones?

Visitar aquellos países donde nunca antes había jugado y compartir estos últimos partidos competitivos con la maravillosa gente que me ha apoyado durante todos mis años de profesional.

Hace poco estuvo en Puerto Rico, ¿cómo fue esa experiencia?

Fue increíble. Había una gran energía, el sitio donde jugamos estaba repleto de gente con una atención muy positiva. Hicieron un maravilloso trabajo con los niños y apoyaron nuestra fundación por la educación. Eso fue lo mejor.

¿Qué es lo que más ha extrañado de estos cuatro años fuera del circuito mundial?

Aunque mi vida ahora está enfocada en la educación y los niños, es cierto que extraño de vez en cuando la pasión por el juego de competencia y los momentos compartidos con mis compañeros cuando estábamos en el circuito de la ATP.

¿Y qué es lo que no extraña para nada?

Adoro pasar tiempo con mi familia y con mis amigos. Además, me encanta dedicarme a apoyar a los niños en sus procesos educativos.

¿Cómo analiza el actual nivel del tenis?

¡Demasiado competitivo! Algunos de esos chicos le pegan a la bola con un poder casi inhumano, insano.

¿Cuáles han sido los principales cambios que usted ha visto entre el tenis que usted jugó y el que se ve hoy?, ¿son positivos o negativos?

En términos generales el juego se ha vuelto demasiado intenso, pero yo considero que la pasión y el amor permanecen, y eso es muy importante.

Este ‘tour’ ha sido promocionado como su torneo final. ¿Cómo se siente al respecto?, ¿volveremos a ver a Andre Agassi jugando?

El tenis vive en mi corazón y estará ahí tanto como yo pueda. Pero este tour, que durará un buen rato, será realmente divertido para todos. Y sí, será la última vez que lo haré.

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