Ferrero dice adiós y marcha de Djokovic abre más las puertas a Federer

Wimbledon ya definió sus semifinalistas de 2009.

Juan Carlos Ferrero dejó huérfano al tenis español en Wimbledon al claudicar el miércoles en 3 sets ante el saque del escocés Andy Murray, quien se mantiene "lejos" del enorme ruido mediático que genera, en una jornada en la que la salida del serbio Novak Djokovic, imprevista, ante el germano Tommy Haas abrió más la puerta de otra hipotética final a un impecable Roger Federer.

El valenciano Ferrero, invitado "sorpresa" de los cuartos de final de este "grande" , no pudo volver a virar los pronósticos en una Central abarrotada que celebraba con silbidos, aplausos y con el ya omnipresente estribillo "come on Andy" cada punto ganador de su única esperanza.

Al ex número uno y campeón de Roland Garros en 2003 no le importó. Consideró "correcta" a la audiencia de la "Catedral" y pese al marcador, se vio "más suelto que ningún día".

Ferrero se va con buenas sensaciones en general y determinado a seguir su escalada por el ránking de la ATP y deja al jugador de Dunblane (Escocia), tercero del mundo, cara a cara con el estadounidense Andy Roddick en las semifinales.

Murray no es un tenista dado a los aspavientos pero admitió su satisfacción ante su despliegue en el principal escenario de Wimbledon, si bien, como acostumbra, de forma comedida: "Obviamente, estoy contentísimo por estar en semifinales por primera vez está bien y ojalá siga avanzando".

Crítico, lamentó los "muchos errores cometidos desde el principio" (un total de 29 mientras que el valenciano hizo 15) aunque se tranquilizó "un poco" después de llevarse el primer parcial.

Su siguiente rival, el norteamericano Roddick, sexto favorito, que hoy echó del cuadro al australiano Lleyton Hewitt, ex campeón de Wimbledon, en una lucha de titanes en la cancha 1 se confesó "súper aliviado y muy, muy contento" tras haberse impuesto en 3 horas y 50 minutos al jugador de Adelaida.

"Es mi segunda semifinal del año y estoy encantado ahora mismo", admitió Roddick, finalista de este torneo en 2004 y en 2005.

Subrayó el espíritu "luchador" de su oponente australiano y quiso enfatizar "el enorme respeto" que había, dijo, en la pista, por parte de ambos tenistas.

"Creo que cuando éramos más jóvenes nos picábamos más. Quizá ahora hemos crecido un poco", bromeó el ya semifinalista.

No hubo sobresaltos en el hogar de los Federer. El suizo prosigue de forma apacible una trayectoria sólida que parece llevarle sin esfuerzo hacia otra final en esta competición.

El número 2 del mundo desbarataba al altísimo croata Ivo Karlovic, verdugo en octavos del español Fernando Verdasco, para solventar su ronda en 3 sets, 6-3, 7-5 y 7-6 (3), en 1 hora y 43.

Salvo "sustos" imprevistos en la penúltima ronda, Federer continúa siendo el principal favorito a ganar la que sería su sexta corona.

Su víctima del miércoles, el vigésimo segundo favorito, y líder de "aces" en esta edición (160 en total, tras anotar hoy 23, 21 con su primer servicio) , y que se quejó más tarde de haber sufrido "molestias en la mano" , se rindió ante la pericia del suizo -"es el mejor en hierba con mucha diferencia" - aunque puestos a buscar debilidades apuntó al "segundo saque" del número 2.

El campeón de Roland Garros, que firmó 7 "saques directos" y cometió 7 errores no forzados -Karlovic incurrió en 17-, volvió a ser el rostro de la tranquilidad. Ni rastro del Federer al que hace seis meses se le notaban síntomas de angustia o de "pánico", como él mismo indicaba en este Wimbledon.

Preguntado si no le resultaba tedioso medirse ante un hombre que da tan pocas opciones con su saque, en relación al altísimo croata -mide 2 metros y 8 centímetros- Federer respondía elogiando las cualidades de su rival.

"Todo el mundo tiene su forma de jugar. Yo disfruto jugando contra Ivo y no me parece justo llamarle aburrido. Tiene un saque fenomenal; lo apoya con sus voleas, es algo a tener muy en cuenta. Y realmente creo -señalaba el helvético- que es emocionante verle jugar, aunque no es fácil devolverle las bolas".

Federer, que presume ya de haberse metido en 21 semifinales consecutivas, tiene por delante la raqueta del alemán Tommy Haas, que incumplió los pronósticos al eliminar al serbio Novak Djokovic, el cuarto favorito y otro de los candidatos estrella en el SW19.

Para batir al germano, dice que tendrá que "jugar muy bien desde el principio" y recordó que "como se vio en París, es brutal, será duro".

"Pero yo estoy ya contento con volver a estar en unas semifinales. 21 consecutivas. Es alucinante. Para mí, significa el mundo y ahora, veamos qué pasa", dijo el suizo.

Por su parte, el alemán Tommy Haas daba la sorpresa en el cuadro al doblegar al serbio Djokovic, uno de los grandes favoritos esta edición en dos horas y 44 minutos.

El número cuatro del mundo lamentó no haber aprovechado los segundos saques de su oponente y calificó sus restos de "verdadero desastre" pese a ser uno de sus "puntos fuertes".

Quedó claro que no era el día de Djokovic. El serbio también cometió abundancia de errores no forzados (un total de 32) y terminó reconociendo el mérito del alemán, quien le ha superado en sus dos últimos partidos, ambos librados en hierba: "Creo que es el jugador perfecto para esta superficie".

Haciendo una especie de balance de la temporada, el número 4 del mundo admitía que en los últimos torneos había sentido cierta "impaciencia" en "momentos importantes", algo que achacó a los "nervios" que le provoca la "presión".

Haas, por su parte, lograba su mejor marca en Wimbledon, un "grande" donde cree que en el pasado ha tenido "mucha mala suerte" en algunos partidos, lo que le impidió superar las primeras rondas.

"Estoy jugando mejor al tenis de lo que nunca había hecho aquí antes", observó un hombre que a sus 31 años dice que sigue persiguiendo sus sueños "como un niño".

 

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