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Cabal y Farah, cuando la felicidad está en el reto

Los tenistas vallecaucanos Robert Farah y Juan Sebastián Cabal ganaron este año el Abierto de Wimbledon y el US Open, lo que los convirtió en los número uno del escalafón mundial de dobles. Las claves de su éxito.

Cabal y Farah se conocen desde que tenían cinco años de edad. Juegan juntos hace más de 20 años.
Cabal y Farah se conocen desde que tenían cinco años de edad. Juegan juntos hace más de 20 años.Nelson Sierra Gutiérrez

Los años les han enseñado a Juan Sebastián Cabal y a Robert Farah que lo más importante es el camino. Los triunfos son impredecibles, al final la constancia, la disciplina y la paciencia son las que los han convertido en los mejores. Hoy están en lo más alto del escalafón mundial de dobles del tenis masculino.

Alcanzaron la gloria el 15 de julio de 2019. Después de cinco horas de partido y cinco sets apretados, la dupla de caleños se impuso ante los franceses Nicolás Mahut y Edouard Roger-Vasselin, y ganó en Wimbledon su primer Grand Slam.

Con el punto de la victoria en sus manos, Cabal no pensó en más que extender sus brazos poco antes de echarse sobre el césped verde de la cancha central del All England Club, como lo había hecho Farah. En el país las ovaciones no se hicieron esperar. Esa victoria los catapultó al primer lugar del escalafón ATP. En efecto, es el resultado más grande que han conseguido desde que se pusieron el reto de jugar juntos.

Se conocieron a los cinco años, cuando ambos comenzaron a entrenar en el Club Tequendama de Cali, al que Farah entró por influencia de su padre, también tenista y profesor.

Eran rivales en la cancha, pero grandes amigos, por lo que a los 12 años comenzaron a jugar como dobles. Pero su sueño de adolescentes era triunfar en sencillos y lo lograron en ese primer momento, pues ambos fueron parte del semillero de Colsánitas, junto con otras figuras como Santiago Giraldo y Fabiola Zuluaga.

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Ya más grandes y dejando a un lado la adolescencia, Farah decidió alejarse del tenis e irse a Estados Unidos a estudiar economía en la Universidad del Sur de California. Cabal sí siguió, pero una lesión de rodilla terminó sacándolo dos años de las canchas.

A Farah le fue bien en el tenis universitario, y eso lo hizo volver al país. Tras pasar una lesión de muñeca aceptó jugar dobles con Cabal, con quien desde el principio compaginó. Empezaron a triunfar.

“Uno aprende mucho ganando, pero asimismo hemos perdido estos años. Hemos tenido victorias muy emocionantes, como derrotas que duelen bastante, que al final dejan nuevas enseñanzas, y eso es lo que va sumando a la experiencia”, señala Farah.

En los últimos años han logrado ganar o llegar a semifinales de torneos Masters 1.000 y ATP 500, por lo que poco a poco fueron escalando en el escalafón mundial, hasta consolidarse como fijos en el Top 5.

“El año es largo y sabemos que hay altibajos, pero nos facilita mucho viajar con nuestras familias. Sebas viaja con su hijo (Jacobo), y yo viajo con Belén y nuestros perritos. Eso hace que más o menos viajemos con la familia en el tour”, indica Farah.  

Esto es porque más allá de ser compañeros en la cancha, son grandes amigos de la vida. Con los años han sabido reconocerse y complementarse bajo la misma fórmula: Farah a la izquierda desde afuera y Cabal a la derecha sobre la red. Ha sido así desde un día jugando contra André Sa y Franco Ferreiro, esa posición les dio la racha ganadora.

Y se las sigue dando. En la final del US Open, firmes en su posición, llegó un remate certero que dio Cabal casi sobre la red para sellar el título e imponerse a la dupla conformada por Marcel Granollers y Horacio Zeballos, con lo que consiguieron el segundo Grand Slam de su carrera. En seis partidos solo perdieron un set.

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“Mas allá de ganar o perder un partido, lo que importa es todo lo que conlleva llegar a la victoria: los entrenos, los viajes, las debilidades del momento, los dolores físicos y los miedos. El reto cada día es progresar. Que si algo no va bien en la cancha, hay que corregirlo”.

Los nuevos retos están por comenzar. La dupla se prepara para el primer compromiso de la temporada: el Abierto de Australia, en enero de 2020, un torneo en el que fueron subcampeones en 2018, el primer gran logro que tuvieron en un Grand Slam jugando como pareja y la primera certificación de que había con qué soñar. Ya tienen la certeza de que 2020 será un gran año, pues mientras Cabal espera su segundo hijo, Farah se prepara para casarse.

En lo más alto del escalafón mundial, estos dos tenistas ya se consolidan como los mejores tenistas en la historia de nuestro país, demostrando que el éxito, más allá de los triunfos, está en la constancia y el esfuerzo, herramientas con las que el próximo año esperan llegar más lejos.

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Mónica Rivera - @Yomonriver ([email protected])

Tenis

Cabal y Farah, cuando la felicidad está en el reto

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