De las canchas populares de Cali a campeones de Wimbledon

Felipe Berón, entrenador del Equipo Colsanitas y mentor de Robert Farah y Juan Sebastián Cabal desde que eran niños, cuenta en un emotivo texto todos los obstáculos y alegrías que vivieron los tenistas para ser la mejor pareja de dobles del planeta.

Cortesía

He tenido la fortuna de ver crecer, ayudar a educar y formar como personas y tenistas a la mejor generación del tenis colombiano. Son muchos hijos e hijas: Alejo Falla, Santi Giraldo, Sebas Cabal, Robert Farah, Alejo González, Charly Salamanca, Pablo González, Santi Villegas, Felipe Mantilla, Dani Isaza, Rubén Torres, Fabi Zuluaga, Carmiña Giraldo, Cata Castaño, Mariana Meza, Romy Farah y Mari Duque, por mencionar algunos y se me quedan varios más por fuera de la lista. No todos lograron ser profesionales, algunos son ahora entrenadores o escogieron estudiar y se dedican a actividades diferentes. (¿Cómo se conocieron Cabal y Farah?)

Pero todos tenemos algo en común, nos une un lazo muy fuerte de amistad y cariño. Somos la “Familia Colsanitas”. En mis inicios como entrenador en la Liga Vallecaucana de Tenis, conocí a un par de niños muy inquietos y talentosos: Juan Sebastián Cabal y Robert Farah. 

Realmente eran necios y “mamagallistas”. También tenían mucho talento, muchas ganas de competir y jugar al tenis. Existía entre ellos la rivalidad normal de dos niños que no les gustaba perder, pero que les encantaba jugar dobles juntos. Cuando cumplieron 12 años los vinculamos al Equipo Colsanitas y se dio inicio a la formación como jugadores de alto rendimiento. Entrenábamos en las Canchas populares de la liga donde, junto con Patrick Farah (papá de Robert), al grupo de Colsanitas: Sebas, Robert, Alejo Falla, Romy Farah, Fernando Guevara, José Orozco, Jenny Zambrano y Vicky Navia.

Eran jornadas duras de entrenamiento buscando darle unas buenas bases técnicas a este grupo. Trabajábamos de la mano con la preparación física del Profe Lastra. Estos jugadores fueron creciendo siendo los primeros en todas sus categorías a nivel nacional. Compitieron en varias Giras COSAT, suramericanos, mundiales juniors, para hacer ese paso duro al profesionalismo.

Hay infinidad de anécdotas con Sebas y Robert. Robert de niño no duraba más de 10 minutos con la ropa limpia, siempre estaba lleno de polvo de ladrillo y con alguna mancha de helado.  A Sebas le encantaba estar jugando fútbol y escondiendo las cosas de sus compañeros.

A los 7 años, Robert viajó con mi esposa y conmigo a la Academia Bollettieri y lo pusieron a dormir en un cuarto con jugadores de 15 y 16 años que le escondían los zapatos. Terminó durmiendo con mi esposa y conmigo, desde esa época le puse un apodo: Super Robert.

Durante un partido entre Sebas y Robert era más lo que gritaban que lo que jugaban. Era una guerra psicológica a ver quien se motivaba más para derrumbar al otro. Cuando Robert jugaba contra su hermana Romy, siempre terminaba llorando y en pelea porque Romy le robaba bolas y le cambiaba el marcador.

(Una amistad que mutó en hermandad)

Han sido muchos viajes, muchas giras. Viajes en carro de 10 horas en Estados Unidos, manejando toda la noche en una camioneta con seis jugadores y sin celular. Dormidas compartiendo camas o  en el tapete del cuarto, muchas giras sin ganar un partido. Pero madurando y formándose como jugadores. Me convertí en el papá, amigo, psicólogo y consejero. Les conocí todas sus novias y andanzas de juventud y, varias veces, lloraron en mi hombro.
Sebas dos veces estuvo a punto de salir del equipo por rendimiento; en las dos ocasiones logré que siguiéramos creyendo en él y darle una nueva oportunidad.

Viví la difícil decisión de Robert de irse para la universidad y apoyarlo en este cambio. También me tocó su regreso al Equipo y el ingreso, con éxito, al profesionalismo.Pero el momento más difícil de todos fue la lesión de Sebas. Estábamos en un Futuro en México, en una bola en carrera la rodilla se bloqueó y se le fue para atrás. Un fuerte grito de dolor y la rodilla destrozada. Estuvo más de un año en recuperación, sin saber si iba a poder volver a jugar o no. Pero gracias a la tenacidad, al empeño de Sebas y a todo el apoyo del cuerpo médico de Colsanitas, se recuperó y volvió a jugar.

La vida da giros sorprendentes y Sebas y Robert no han sido ajenos a momentos de gracia.  En 2011 estaba con ellos en Roland Garros y por escalafón no entraron en los dobles. El argentino Eduardo Schwank se quedó sin pareja de dobles por una lesión de su compañero: podía escoger otra pareja de dobles entre los jugadores que estaban inscritos y no habían entrado. Escogió a Sebas y llegaron a la final.

Esto hizo que Sebas subiera mucho en el escalafón, por lo que Robert entró con él en torneos más grandes de la ATP. Prácticamente, a partir de allí, se dedicaron a jugar sólo dobles.

Estos logros no se hubieran podido obtener sin el apoyo de una empresa que apostó a largo plazo e invirtió no sólo en la parte económica sino en la formación integral de un grupo de jugadores que le han dado mucho al país: Colsanitas. El modelo de patrocinio y apoyo implementado por Colsanitas es único en el mundo. Y el tenis colombiano ha sido el gran beneficiado.

Ahora hay otro grupo de jugadores jóvenes en los que Colsanitas sigue apostando. Daniel Galán, Nico Mejía ,Salvador Price, Cami Osorio, Emiliana Arango, Jessica Plazas, Antonia Samudio y Kelly Vargas, son el presente y el futuro del tenis colombiano.

Detrás de los logros de estos muchachos, hay un grupo de entrenadores, extranjeros y nacionales, que han pasado por el Equipo, aportando su trabajo, conocimiento y experiencia, permitiendo que el grupo se nutra y fortalezca. Los preparadores físicos y todo el cuerpo médico de Colsanitas que ha estado y están pendientes de los jugadores, así como los directivos de Colsanitas que han creído y apostado en este proyecto. Son muchas las personas que han hecho parte de este camino.

En todos estos años, más de 25, nos mantenemos “al pie del cañón “ en la parte técnica mi partner Alejandro Pedraza y yo.Siguen los sueños, hay un grupo de niños que me ilusionan : Kendrick Lambraño, Juanse Hernadez, Alejo Arcila, Camila Peña y Carlos Vegalara.

En tantos años de compartir días y noches, alegrías y tristezas, y anécdotas que construyen memorias, estos jóvenes se convirtieron en hijos.  Debo confesar que hubo muchos años en los que pasé más tiempo con ellos que con mis propios hijos. Así que sus novias, hoy esposas, se volvieron mis nueras maravillosas: Caro Zuluaga , Belén Mozo, Juli Vasquez y Juli Jaramillo. Tengo tres nietos: Jerónimo y Matías Falla y Jacobo Cabal. Y un ahijado: Mati Falla.

Sólo me resta decir que estoy muy orgulloso y emocionado por este título en Wimbledon. Gracias a mi esposa e hijos por todo su apoyo y sacrificio. ¡Los amo!

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*Felipe Berón - entrenador de Cabal y Farah

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De las canchas populares de Cali a campeones de Wimbledon

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