Del Potro sube, sube y sube

El tenista argentino, que ganó su primer título después de casi tres años, en el torneo de Estocolmo, ha ascendido más de 1.000 puestos en el "ranking" en apenas nueve meses (del 1.045 al 42 de la ATP).

Juan Martín del Potro, tenista argentino. / AFP

A lo largo de este 2016, el tenis ha ofrecido historias de toda índole. Del positivo de Maria Sharapova a las lesiones de Rafael Nadal y Roger Federer, pasando por la epopeya del desconocido Marcus Willis en Wimbledon o el turbio episodio de las apuestas ilegales que estalló a principios de curso, en Australia. El año ha dado para mucho. También, para el relevo a los mandos del circuito femenino, gobernado por Serena Williams durante 186 semanas, hasta que Angelique Kerber la depuso. Pero entre toda la colección de relatos, quizá ninguno sea tan extraordinario como el de Juan Martín del Potro (Tandil, Argentina; 28 años).

El argentino estuvo muy cerca de abandonar su deporte porque la muñeca izquierda le martirizaba. Pasó repetidamente por el quirófano y por momentos perdió toda esperanza, aunque no se rindió. Debió cambiar la manera de golpear el revés. Persistió y el esfuerzo, el dolor y la fe han tenido premio. Y, seguro, mucho mayor de lo esperado. En febrero, día 16, cuando reapareció en el torneo de Delray Beach (Florida) –después de 327 días sin pisar una cancha–, ocupaba el puesto 1.045 del ranking mundial. El mismo valoraba su regreso como el mayor de los triunfos, pero resulta que Del Potro, ganador del US Open 2009, no solo no se había olvidado de jugar, sino que volvió a hacerlo a las mil maravillas.

Ya dejó un buenísimo poso en Wimbledon, donde derrotó a Stan Wawrinka en su reaparición en un Grand Slam, y luego resucitó en los Juegos de Río, adonde fue sin mayor pretensión que la de disfrutar de la cita olímpica y con el objetivo de ganar rodaje. Batió a Rafael Nadal y solo el escocés Andy Murray pudo frenarle, en una final memorable, pero tuvo revancha en las semifinales de la Copa Davis, cuando derrotó al número dos del mundo en Escocia. Su confianza fue creciendo, su cuerpo adquiriendo más y más tono y su nombre escalando en el listado mundial, en el que ya figura en la posición 42. Es decir, en apenas nueve meses ha escalado más de 1.000 puestos.

El último mérito de Del Potro refleja su reencuentro con un título. El tandilense doblegó ayer (7-5 y 6-2, en 1h 15m) a Jack Sock en la final de Estocolmo (categoría 250) y elevó su primer trofeo desde enero de 2014, cuando ganó en Sydney. Conquistó así su 19º premio de la ATP y sobre todo confirmó que no solo ha vuelto, sino que además va a plantear una seria batalla. Este año ha disputado 11 torneos, con un balance de 28 victorias (cinco contra jugadores del top-10) y 11 derrotas. Ganó la plata en Río y además jugará la final de la Davis, después de participar en dos series. Es de nuevo el tenista argentino con mejor ranking –supera a Federico Delbonis, ahora el 48– y reduce el margen con José Luis Clerc, el segundo jugador que más títulos (25) ha sumado para su país.

Por todos estos datos, pero ante todo por la sensación de volver a reconocerse como tenista, Delpo no pierde la sonrisa. "No esperaba ganar un título en este momento de mi carrera, así que es una motivación para el futuro. Realmente no me importan los rankings y los números, solo quiero jugar mejor. Cuando esté al cien por cien sé que puedo ser peligroso", expresó. "Les agradezco a todos los que me apoyaron, aunque que no sabían si iba a poder a volver a jugar al tenis", expuso nada más lograr el triunfo en Suecia, adonde había acudido con una invitación de la organización. "Gracias por la wild card, creo que fue una buena decisión", bromeó Del Potro, protagonista de la gran historia del año en el tenis.