Dominika Cibulkova, una pequeña gigante que se coronó campeona del Masters

La tenista eslovaca venció en Singapur a la alemana Angelique Kerber con parciales de 6-3 y 6-4.

Dominika Cibulkova, campeona del Masters Femenino. Foto: AFP

Una bola que besó la cinta y cayó mansamente en el campo de Angelique Kerber, proporcionó a la eslovaca Dominika Cibulkova el título más importante de su carrera, el Masters en Singapur, tras imponerse en la final a la germana por 6-3 y 6-4.

Cibulkova llegó al Masters como una de las tres novatas este año, junto con la checa Karolina Pliskova y la estadounidense Madison Keys y acabó sucediendo a la polaca Agnieszka Radwanska y convirtiéndose en la primera eslovaca en ganar el torneo que cierra la temporada.

A la subcampeona del Abierto de Australia hace dos años le costó 76 minutos de dura lucha, y cuatro bolas de partido, cediendo una de ellas con una doble falta y las otras dos con sendos fallos de derecha. Pero "Domi", una de las jugadoras de menos altura del circuito (1,61 metros) no desesperó y luchó en la cuarta. La fortuna se alió con ella en el último punto, cuando Kerber se arrastraba de esquina a esquina de la pista, luchando hasta el límite de sus fuerzas.

Cibulkova no tiene piernas ni brazos largos, sino más bien cortos. Por tanto, no puede valerse de la zancada ni de las palancas para contrarrestar los golpes de las otras jugadoras, cortadas casi todas por el mismo patrón. Hoy día el prototipo las define como altas y esbeltas, con envergadura; generalmente del este de Europa y muy atléticas. La eslovaca, sin embargo, es una pulga compacta, la tenista más baja del top-10. Mide 1,61 y pesa 55 kilos. Si se repasa el listado mundial de forma descendente, solo la española Carla Suárez (1,62) y la italiana Roberta Vinci (1,64) tienen una complexión y estatura similares. Y, si se desea encontrar a una jugadora más baja, hay que bajar hasta el 39º escalón, en el que se encuentra la japonesa Misaki Doi (1,59).

“Yo soy una luchadora”, se autodescribe Cibulkova, nacida en Bratislava y en cuyo currículo figuran las semifinales de Roland Garros 2009 y la final del Open de Australia 2014 como méritos más importantes. Sin embargo, este curso su rendimiento en los Grand Slams ha sido muy discreto –los cuartos de Wimbledon como tope–, pero en plazas menores ha sido regular (51 triunfos y 19 derrotas) y por eso logró la clasificación para competir en el Masters de Singapur, con las ocho mejores del año, y ahora está a punto de ingresar en el top-5. “No pienso en el ranking. Mi entrenador [su compatriota Matej Liptak] es el que me ha hecho mejorar. Él me ha hecho creer, tener fe en mí misma. Sabe cómo motivarme, cómo hablarme”, apunta Pocket Rocket (Cohete de Bolsillo), como es conocida en el circuito.

Campeona esta temporada en Katowice, Eastbourne y Linz, además de ser finalista en Acapulco, Madrid y Wuham, con su victoria en el Masters, Cibulkova acabará la temporada quinta del mundo, por delante de la checa Karolina Pliskova y la española Garbiñe Muguruza. Kerber tenía asegurado ya, desde el inicio del torneo, que acabaría la temporada como número uno del mundo, y había recibido el trofeo que lo acredita día atrás.

"Llegué aquí por primera vez y salgo campeona, es una gran felicidad", dijo la eslovaca nada más acabar el encuentro, "he tenido suerte en la primera fase (perdió un encuentro) y hoy he vuelto a tenerla en la final", reconoció Cibulkova.

Luego, momentos antes de recibir el trofeo Billie Jean King de manos de Monica Seles, campeona tres veces del Masters, la eslovaca tuvo palabras para Kerber. "Has sido mi inspiración este año y éste es el momento más importante de mi carrera", dijo.

Kerber sacó todo lo positivo de esta temporada en la que ha acabado líder y también número de victorias (63). "Ha sido increíble porque he ganado dos Grand Slams (Abierto de Australia y Abierto de EE.UU.) y hoy he dado todo lo que tenía en la pista", añadió.

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