¿El fin de una época en el tenis?

La pérdida de protagonismo de iconos como Federer y Nadal, junto a la de otros veteranos, abre el debate en el circuito masculino. Opinan Manolo Santana, Alex Corretja, Jordi Arrese y Xavi Budó.

Los tenistas Rafael Nadal y Roger Federer. Foto: AFP

La psicología evolutiva concluye que el ser humano es profundamente contradictorio. Si durante un periodo prolongado de tiempo no experimenta cambios, los reclama; y de modo contrario, si percibe una realidad demasiado sinuosa, anhela un escenario estable. Hoy día, el aficionado al tenis está a medio camino entre lo uno y lo otro. Meses atrás, no hace mucho, se preguntaba cuándo llegaría el cambio de cromos, el paso a un lado de las viejas figuras y la llegada definitiva de los mejores jóvenes. Y ahora, sin embargo, siente angustia cuando no ve sobre la pista a Roger Federer o Rafael Nadal, los dos símbolos dorados de la última década, o frunce el ceño porque un jugador como el escocés Andy Murray, con solo tres Grand Slams en su expediente a sus casi 30 años, tenga las riendas del circuito masculino.

El debate está en la calle, en los medios, entre los aficionados. También entre los profesionales y todos aquellos que forman parte de la familia del tenis. En un lapso corto de tiempo han ocurrido muchas cosas. Este año Federer (35 años) tuvo que pasar por primera vez por un quirófano y Nadal (30) también se vio forzado a frenar en seco. Al observar el ranking se hace sumamente extraño ver al suizo en el 16º puesto y al español en el octavo. Ninguno de los dos compite en la Copa de Maestros por primera vez en 15 años. Mientras, Novak Djokovic (29) ha ido perdiendo fuerza sin que nadie encuentre una explicación certera y el mandato de Murray (29) cerró un periodo de 12 años en el que el serbio, Nadal y Federer estuvieron siempre al frente.

También se ha producido la progresiva desaparición del primer plano de David Ferrer (34), un clásico del top-10 y ahora 21 del mundo, y la línea descendente del checo Tomas Berdych, décimo. Así que la pregunta flota en el aire: ¿Es el fin de una época? Para unos, sí, tajante; para otros, no tanto; y para un tercer grupeto, el cambio deberá esperar porque a los más grandes aún les queda, según ellos, cuerda para rato. "El próximo año será interesante. Será el momento para decir si es un hecho y si esta era ya es pasado", decía hace unos días Murray, el segundo más veterano en alcanzar la cima, por detrás del australiano John Newcombe (30 años, en 1974). "Este año ha sido distinto para los aficionados", indicaba el croata Marin Cilic.

Transiciones complejas

"Esto no es nuevo", apunta Manolo Santana, pionero del tenis español. "Cuando fueron apagándose Borg o McEnroe la gente se cuestionaba lo mismo. Las transiciones son siempre difíciles. Ahora hay jóvenes que vienen fuerte, pero a Roger y a Rafa hay que tenerles el máximo respeto. Federer seguirá jugando hasta que deje de divertirse y Nadal es un jugadorazo como la copa de un pino. Yo creo que todavía puede ganar un Roland Garros más. Ha hecho bien en parar. Volverá, como siempre lo ha hecho. Él no puede dejar esto sin ganar un último grande", añade el madrileño.

"Es lógico que poco a poco haya un cambio generacional. Es ley de vida", interviene Alex Corretja, campeón de la Copa de Maestros en 1998. "Los jóvenes van a ir colándose, sobre todo porque ya no tienen esa sensación de que van a perder el tren. Pero siguen necesitando tiempo. ¿Si volverán a ganar algo Nadal o Federer? Claro que pueden hacerlo. Ahora bien, lo de recuperar el número uno es otra cosa, porque eso requiere de una regularidad enorme. 2017 será fundamental para que que los dos sepan cuáles son sus aspiraciones reales".

Se pronuncia también Jordi Arrese, capitán del equipo que conquistó la Copa Davis en 2004. "Veo el cambio de ciclo muy lejos todavía. A los jóvenes les falta mucho y los viejos están en la edad perfecta, porque compensan el déficit físico con la experiencia. Rafa es un animal y dependerá de su motivación. Los veteranos tienen todo el crédito del mundo para mí. Ahora la media de edad es mucho más elevada. Los jugadores duran mucho más, porque se cuidan al límite tanto en la preparación como en la alimentación, en todos los detalles", precisa el catalán, plata en los Juegos de 1992.

"Y eso que hay pocos deportes en los que haya tanto desgaste. En el nuestro se juega un 80% del año sobre cemento", añade Xavi Budó, técnico de Carla Suárez. "Hay que esperar. Los del Big Four tienen un bagaje y una consistencia que no tienen los que vienen por detrás. Ahora se juega muy rápido y con mucha potencia, y eso hará que a corto plaza haya más sorpresas, pero la mentalidad es esencial y para obtener la adecuada hay que pasar por un proceso normalmente largo. Unos están preparados para subir el Everest y otros para subir montañas de 5.000 o 6.000 metros. Ahí está el ejemplo de Wawrinka (31), que en los tres últimos años ha dado un salto muy grande", concluye el preparador.

Y mientras, aquí y allá, el enigma: ¿Es la hora del relevo?