El regreso triunfal de Federer: De su lesión de rodilla a la final del Abierto de Australia

El tenista suizo, que estuvo alejado de las canchas por seis meses, venció a Stan Wawrinka y avanzó a la final 28 de su carrera en Grand Slams.

Roger Federer avanzó a la final de Grand Slam número 28 de su carrera. Foto: AFP
Roger Federer avanzó a la final de Grand Slam número 28 de su carrera. Foto: AFP

En julio de 2016 Roger Federer tomó una decisión difícil: se bajó de los Juegos Olímpicos para recuperarse totalmente de una lesión de rodilla. Después de reflexionar con los médicos y con su equipo admitió que era la única forma de poder alargar su carrera. “Me apena extremadamente tener que anunciar que no voy a poder representar a Suiza en los Juegos Olímpicos de Río y que también me perderé el resto de la temporada”, informó en su cuenta oficial de Facebook.

La recuperación del suizo fue lenta. Nunca se afanó por regresar. Su mentalidad estaba puesta en 2017. El plan de trabajo fue planeado paso a paso, trabajó a diario 90 minutos, debido a que no quería correr riesgos. Pero todo dentro de los plazos. Después de la tercera semana de octubre aumentó la intensidad, y también empezó a practicar tenis de nuevo. Entrenó con Ivan Ljubicic y en los últimos dos meses de 2016, jugó doce veces, y sólo tres de ellas más de una hora. “No quería generar una carga para mi rodilla después de tantos entrenamientos de fuerza específicos para esa zona”, dijo.

Mirka, fue uno de sus grandes apoyos durante esos seis meses de baja. Como a lo largo de su relación siempre estuvo con él dándole fuerzas para continuar, creyendo en su recuperación y que podría volver a las canchas al 100%, “Eso me dio fuerzas”, reconoce Federer. “Con sólo mirarme durante cinco minutos ella ya sabe inmediatamente si algo está mal. Yo ya le he preguntado si piensa que todavía puedo ganar otro Grand Slam de nuevo y me respondió que sí. Ella me diría honestamente si tuviera alguna duda de ello”, precisó en una entrevista para el diario Schweizer Illustrierte.

Y todo va por buen camino. Desde su regreso a las canchas, de los ocho partidos que ha disputado en 2017 tan solo perdió contra el alemán Alexander Zverev, en segunda ronda de la Copa Hopman. Ese fue su segundo partido del año. En Australia, Federer detuvo el tiempo, otra vez. Sus 35 años, son sólo números. Con un juego sublime se abrió paso hasta la final del primer Grand Slam de la temporada. Su última víctima fue su compatriota Stan Wawrinka, quien se convirtió en el jugador top 10 201 en caer ante el de Basilea.

7-5, 6-3, 1-6, 4-6 y 6-3, fueron los parciales con los que Federer ganó y avanzó a la final 18 de su carrera. Este jueves fue uno de esos días en los que parecía bailar sin pisar el suelo. Fresco de piernas y perfecto en la volea, el de Basilea arrinconó a Wawrinka, al que le costó cogerle el ritmo al partido y que en la primera manga falló cuando menos debía, con tres errores que propiciaron la rotura en contra y dieron más vuelo a su rival. Federer elevó su nivel y sin conceder una sola de break, quebró a Wawrinka para ponerse 4-2 en el segundo. Ese quiebre fue suficiente para escaparse aún más en el marcador. El campeón de 2014 tuvo que ser tratado por problemas en la rodilla derecha al final del parcial, pero ello no le impidió dejarse la piel en el encuentro.

Ya en la tercera manga, fue Wawrinka se sacudió y dominó, limitó a Federer a ganar tan solo 12 puntos. En el cuarto mantuvo su buen nivel, le quebró al de Belgrado en el octavo game y llevo el partido a un quinto y definitivo, donde de la manera más complicada, desafiando al momentum de su rival, Roger salvó bola de break en el tercer juego. También en el quinto. Y en el sexto, quebró a su compatriota para avanzar a la final. Explosión en Rod Laver Arena. Federer, 35 años, seis meses lejos de las canchas, pisará la final en su partido 100 en Melbourne, será la sexta en Australia. Sólo perdió una, contra Nadal, en 2009. Sencillamente genial lo de 'su majestad'.