Las eternas Williams: Venus vs. Serena, la final del Abierto de Australia

Las estadounidenses, por más de dos décadas protagonistas del circuito mundial, disputarán el título de un Grand Slam después de 14 años. Leyendas vivientes de un clan que creó su padre, Richard.

Las hermanas Venus (izq.) y Serena (der.), protagonistas del circuito mundial. Aquí una imagen de 2009.
Las hermanas Venus (izq.) y Serena (der.), protagonistas del circuito mundial. Aquí una imagen de 2009.

Richard Williams pronosticó un buen día que sus hijas Venus y Serena serían las número uno del mundo del tenis. Tal vez su esposa, Oracene Price, y sus otras hijas, Yetunde, Isha y Lyndrea, no le creyeron. Vivían en Compton, uno de los barrios más peligrosos de Los Ángeles, y su proyección era apenas vivir el día a día.

Pero Richard, poco querido en el circuito mundial por sus declaraciones fuera de tono y muchas veces expulsado de los torneos, cumplió su promesa y con creces. Venus, la mayor, hoy de 36 años, fue la número uno del mundo en 2002 y ha ganado 10 títulos de Grand Slam, y Serena, de 35, varios años en la cima (actualmente la dos en la WTA), ha conquistado 22 coronas de las grandes.

Pero, el mayor logro de las hermanas Williams es que se han mantenido vigentes por más de dos décadas. Venus se hizo profesional en 1994 y Serena, en 1995. Pues bien, ratificando la visión de su controvertido padre, las dos jugarán (el sábado a las 3:30 a.m., por Espn) la gran final del Abierto de Australia, el primer Grand Slam de la temporada, en un compromiso en el que no sólo estará en juego lo deportivo, sino lo emocional, pues las Williams, más allá de su parentesco, son absolutamente inseparables, las mejores amigas.

Serena, seis veces campeona en Australia, venció en la semifinal a la croata Mirjana Lucic-Baroni, por 6-2 y 6-1 y se situó a una sola victoria de recuperar el número uno del mundo. Y, si gana en Melbourne, superaría además a la alemana Steffi Graf y se colocaría a un solo título del récord del Grand Slam de Margaret Court (24). El duelo en una final entre las hermanas Williams se repite 14 años después. La última vez que ambas accedieron a la definición de Australia fue en 2003, cuando la menor ganó.

Venus, convertida ya en la mujer de mayor edad en alcanzar la final de un Grand Slam desde que comenzó la Era Open, doblegó a su compatriota Coco Vandeweghe por 6-7, 6-2 y 6-3. Tendrá la segunda oportunidad en su carrera de hacerse con uno de los Slam que faltan en su historial, además del Roland Garros.

“Es mi rival más dura, nadie me ha ganado tantas veces como Venus lo ha hecho. Siento que cualquiera que gane, ganaremos las dos”, señaló la menor de las Williams, recordando que en sus 27 enfrentamientos, ella ha vencido en 16 y ha perdido 11.

Serena, quien ganó el último duelo, en los cuartos de final del Abierto de Estados Unidos, domina también las ocho finales del Grand Slam disputadas entre ambas, con seis victorias.

Venus regresa a una final del Grand Slam por primera vez desde Wimbledon en 2009, y después de la que perdió en Melbourne contra su hermana en 2003, es el único enfrentamiento con ella en estas pistas.

Venus, quien en 2008 ganó su último Grand Slam, festejó a lo grande su paso a la final. No sólo porque hacía años no inscribía su nombre en esta instancia, sino porque en un momento pensó que tenía que dejar las canchas, tras un delicada enfermedad. En 2011 sufrió el síndrome de Sjogren, que la dejaba sin energía.

Serena, más tranquila en su celebración, aseguró que “la primera vez que gané un Slam era una niña y ahora todavía lo soy en mi corazón. Por supuesto que quiero ganar la final, es maravilloso si tu rival es tu hermana, es increíble. Ella es mi mundo, mi vida, mi gran hermana. Estoy muy feliz por ella. Estar las dos en la final es el gran sueño hecho realidad y no importa quien gane”.

Pues nadie más orgulloso de este duelo es, sin duda, Richard, el padre. Terco y obstinado, enseñó a sus hijas a jugar al tenis sin él mismo saberlo. Un CD y unos cuantos libros fueron suficientes. Estudió cada centímetro del deporte y entrenó a sus hijas con técnicas que van más allá de las sesiones habituales, añadiendo ejercicios más relacionados con el fútbol americano y el baloncesto para potenciar su físico, la mayor arma de la dinastía Williams.

Michelle Major, codirectora del documental titulado Venus y Serena, que cuenta la vida de las tenistas, aseguró que “Richard es un enigma. Es alguien con una tremenda visión, un enorme amor por sus hijas y unos métodos increíblemente inusuales. Nunca las forzó a elegir el tenis. Les dio libertad, pero les dijo que serían las número uno. Venus dice entre risas que le lavaron el cerebro y que el resto fue fácil”.

Y claro que ha sido fácil, si de cifras se trata. Entre las dos suman en solo ganancias por títulos en la WTA 115 millones do dólares, sin contar los contratos millonarios con sus patrocinadores y las ganancias por la firma de ropa deportiva que ambas tienen.

No todo ha sido color de rosa para las Williams. El 14 de septiembre de 2003 su hermana mayor, Yetunde, fue asesinada cuando estaba junto a un amigo pasando por el área de Compton, un episodio que marcó sus vidas.

Sin embargo, en la madrugada de este sábado, en Melbourne, solo habrá motivos para celebrar. Gane quien gane, ellas le demostrarán al mundo del tenis que su simpatía y su leyenda son eternas.

 

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