La Copa Davis, la deuda pendiente para Colombia

Como se esperaba, Marin Cilic superó a Santiago Giraldo con parciales de 6-3, 6-4 y 6-4 y le dio el punto definitivo a su país, que permanecerá en el Grupo Mundial la próxima temporada. Esta es la quinta derrota para el tenis nacional en un repechaje.

Cilic y Giraldo al final del encuentro que le dio la victoria a Croacia en la serie.Mauricio Alvarado - El Espectador

Era Marin Cilic, el número cinco del mundo, el campeón del US Open de 2014, el finalista de la Copa Davis del año pasado con Croacia. Un hombre al que la altura de Bogotá no afectó. Todo lo contrario, sus golpes fueron más rápidos y certeros con las bolas pinchadas. Incluso no se le vio la fatiga que acusa todo aquel que viene a jugar a 2.600 metros sobre el nivel del mar. El tenista de 28 años ganó los tres puntos que disputó, el último este domingo con Santiago Giraldo, con parciales de 6-3, 6-4 y 6-4, y aseguró la permanencia de su país en el Grupo Mundial.

Aunque el pereirano intentó en algunos pasajes desestabilizar a Cilic, el croata no perdonó su falta de regularidad con el primer saque, y cuando la pelota se puso en juego del otro lado de la cancha la desapareció con su potente derecha. Fue tal la efectividad del europeo con su servicio que no enfrentó puntos de quiebre en contra, mientras que se quedó con el de Giraldo en tres de las seis oportunidades que tuvo. “Me sentí muy bien el fin de semana y por fortuna pude hacer mi trabajo. Es complicado jugar acá, pero lo supe manejar”, apuntó Cilic, quien llegó a 23 victorias en sencillos desde que debutó en esta competición en 2006.

Con prisa y sin pausa, el croata fue dilapidando las opciones de Giraldo. Si el colombiano sacaba un latigazo con su derecha, recibía uno más rápido de vuelta. Si había un intercambio largo, Cilic le ponía fin con un tiro ganador. La diferencia de ranquin pesó en la cabeza; el tenis de uno fue más práctico que el del otro. Y siendo sencillo también se gana, pues la espectacularidad no se puede mantener tanto tiempo en la cancha y desgasta lentamente. Esta vez todo duró una hora y 48 minutos, 20 más que los cuartos de final del ATP de Ginebra en 2015, cuando Santiago se impuso por 7-6 y 6-3. Sí, la última vez que se habían enfrentado el pereirano fue mejor, por eso la esperanza de repetir lo hecho en Suiza era alta, más allá de los presentes encontrados, de un Cilic con el mejor escalafón de su carrera y de un Giraldo luchando por meterse de nuevo en el top 100.

En un deporte de porcentajes, como el tenis, el croata tuvo mejores números: ganó el 87 % de los puntos con su primer servicio, sumó 10 winners con su derecha y cometió 35 errores no forzados, 11 menos que su oponente. Ambos fallaron, pues, con un poco de aceleración que se le dé a la raqueta en Bogotá, la bola puede terminar muy lejos, como cuadrangular de las Grandes Ligas. La misión era saber jugar con ese factor, no equivocarse y aprovechar cualquier ventaja. Y en eso Cilic mostró por qué es el quinto mejor jugador del planeta, por qué meter más pelotas durante mayor tiempo y a mayor velocidad es cosa de unos pocos en una disciplina de muchos, y que el peso de un buena temporada ayuda en este tipo de confrontaciones.

Giraldo cumplió con la cuota

Para muchos sonará mediocre, pero es la realidad. Santiago Giraldo cumplió con lo que tenía que hacer: ganar su primer partido. Sí, se complicó más de la cuenta, sufrió durante cinco sets para vencer a Franko Skugor, el 324 del mundo, un tenista del circuito Challenger que de vez en cuando participa en un ATP 250. Contra Cilic la cosa era de otro nivel; no imposible, pero sí complicada, más aún conociendo el momento que atraviesa el colombiano en una temporada en la que de 42 partidos sólo ganó 20, es decir, el 47,6 % de efectividad. Los números pesan en la mente y más en alguien que ha demostrado a lo largo de su carrera que su mayor rival siempre ha sido él mismo.

La serie se perdió en el duelo de dobles, la fortaleza de nuestro país, lo que debía potenciar a Alejandro González para que en el último partido se jugara la vida por el triunfo. Pero no se pudo y en ese duelo, que cerró la serie, Viktor Galovic venció al antioqueño por 6-4, 2-6 y 6-2, para dejar el definitivo 4-1, la peor derrota de Colombia en los cinco repechajes que ha jugado en los últimos siete años.

A pesar de todo, de lo negativo que esto puede llegar a ser por la frustración de no lograr un mismo objetivo en varias ocasiones, nuestro país, sin tradición tenística, sigue siendo el tercero de Latinoamérica en el escalafón Mundial, sólo por detrás de Argentina, dueños de la ensaladera el año pasado, y de Brasil, siempre recordado por dar figuras como Gustavo Kuerten, entre otras. Ahora hay que plantear de nuevo e iniciar otro proyecto para volver a pelear por estar en la élite del tenis mundial.

 

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