Las lesiones de Rafael Nadal

El tenista español se retiró en el partido de cuartos de final frente a Marin Cilic debido a una lesión en el muslo de la pierna derecha.

Rafael Nadal, tenista español. AFP

En el cuarto set de un partido difícil entre Rafael Nadal y Marín Cilic, una imagen paralizó a quienes seguían el partido: Nadal acostado recibiendo asistencia médica. El español no estaba bien. Perdía 4-1 y apeló a la berraquera, la enjundia, al amor propio para no desfallecer. Terminó cediendo el set 6-2. Sus movimientos no eran tan sueltos como al comienzo del partido, cada vez se le dificultaba más llegar a la pelota, hasta que en el quinto y definitivo parcial tomó la decisión de no continuar. En esos momentos del encuentro, el actual número uno del mundo afrontaba dos partidos, uno contra el croata y una guerra interna contra sí mismo.

El problema que aquejó a Nadal fue una molestia en el muslo de la pierna derecha. Aún no se conoce la gravedad de la lesión, pero al nacido en Monacor se le complicaba caminar. A la rueda de prensa después del encuentro entró dando pasos cortos y sin apoyar por completo la pierna en la que sufrió la lesión. Incluso, se le complicó sentarse. Fueron 15 segundos antes de que saludara a la prensa, que parecieron una eternidad.

El español explicó que la dolencia es “muscular”, aunque indicó que deberá esperar unas cuantas horas para que los doctores puedan determinar su gravedad. “Mañana me haré una prueba aquí y veremos”. También se tomó el tiempo para criticar a la organización de campeonatos debido al poco descanso que tienen los tenistas en un torneo de este tipo. “Es duro pensar en qué estado voy a terminar, creo que falta sensibilidad para la gente que maneja el deporte a la hora de saber el futuro que nos espera cuando terminemos nuestras carreras, a ver si al menos podemos seguir practicando deporte y tener una vida sin demasiado dolor. Es algo que ha venido sucediendo hace muchos años y que he repetido constantemente”, afirmó.

A lo largo de su carrera, Rafael Nadal ha sufrido diferentes lesiones que no le han permitido llegar más lejos de lo que ha logrado. En otras palabras, a pesar de las molestias físicas que ha tenido ha conseguido convertirse en uno de los mejores tenistas de la historia. Su camino como profesional comenzó teniendo que afrontar lesiones. No pudo debutar en 2004 por una fisura de escafoides en el pie izquierdo, así que tuvo que esperar hasta 2005, ese año sufrió una inflamación en el mismo pie, que lo dejó fuera de París-Bercy y el Masters de Shanghai. Además, una tendinitis en las rodillas le afectó en Madrid, aunque ganó el torneo.

Entre 2006 y 2009, los calambres y la espalda lo obligaron a decirle adiós de torneos como Queens, Cincinnati y París-Bercy. En esos años tuvo también sus primeros problemas en las rodillas, pero fue en 2009 cuando sufrió una tendinitis del tendón cuadricipital de ambas. Los factores de crecimiento, técnica que más tarde dio paso a la de células madre, ayudaron a que siguiera compitiendo, aunque no sin sufrir un parón importante. Los primeros síntomas preocupantes aparecieron en Roland Garros 2009, cuando sufrió la derrota ante Robin Soderling en octavos de final.

Esa lesión crónica en las rodillas obligó a que se perdiera siete meses en 2012, tras ser eliminado en segunda ronda en Wimbledon, lo que le impidió cumplir el sueño de ser el abanderado español en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Tras su regreso en 2013, la muñeca, la espalda y una operación de apéndice, fueron las que lo afectaron y le impidieron regresar a la cima. En 2016 evidenció una mejoría que lo llevan a celebrar en Montecarlo y Barcelona. Y en 2017 logró los títulos de Roland Garros y el US Open. Fue una temporada en la que volvió a tocar el cielo con las manos. 

 

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