Manipulación del tenis debe alarmar a deportes de EE.UU.

El tenis adoptó un nuevo reglamento para la lucha contra la corrupción en 2009 y decidió no realizar investigaciones retroactivas.

A pesar de que en Melbourne se desarrolla el Abierto de Australia, el gran tema del mundo del tenis es la denuncia de la BBC y BuzzFeed News UK sobre una persistente manipulación de partidos en los últimos 10 años. A medida que se extiende el escándalo, constituye una advertencia no sólo para el deporte, sino también para el futuro de las apuestas deportivas legales en los Estados Unidos.

Documentos obtenidos por los medios apuntan a 28 jugadores a quienes la Unidad de Integridad del Tenis (TIU, por la sigla en inglés), el organismo que lucha contra la corrupción en el deporte, señaló como posibles casos de partidos manipulados. Si bien los medios optaron por no nombrar a los acusados, informaron que 16 de los jugadores en cuestión integran la lista de los mejores 50 del mundo. Los investigadores sospechaban que se habían apostado miles de dólares en partidos manipulados, entre ellos tres de Wimbledon. El tenis adoptó un nuevo reglamento para la lucha contra la corrupción en 2009 y decidió no realizar investigaciones retroactivas sobre jugadores, señala el informe, a pesar de que la manipulación de partidos ya era ilegal en el marco del código anterior.

En total, dicen la BBC y BuzzFeed, se ha denunciado a más de 70 jugadores ante las autoridades del tenis, a un tercio de los cuales se había denunciado al TIU como casos reiterados. No se tomaron medidas disciplinarias contra ninguno de ellos. La falta de acción de la unidad de integridad lleva a algunos investigadores y grupos de observación a acusarla de –en el mejor de los casos- ineficaz y hasta de encubrir el engaño. El tenis goza de una reputación sofisticada: se lo promociona entre miembros de clubes campestres y se proclama el primer “deporte de reyes”. Si se asocia el béisbol y el fútbol americano con la cerveza Budweiser y las salchichas, el tenis hace pensar en martinis y sushi.

Apuestas secundarias

Pero el lugar del tenis entre los plebeyos se consolida mediante su popularidad entre los apostadores, cuya actividad el deporte no sólo autoriza sino de la cual se beneficia. En Gran Bretaña, donde las apuestas deportivas son legales, el tenis ocupa el segundo lugar después del fútbol en cantidad de dinero apostado. En diciembre, Bloomberg News estimó que el mercado de apuestas del tenis rondaba los US$5.000 millones en todo el mundo. Si bien los jugadores clasificados y los Grand Slams ocupan la mayor parte de las noticias, son los torneos menores, de segunda línea, con jugadores que no son famosos, los que plantean la mayor amenaza a la integridad del deporte. La Federación Internacional de Tenis opera una vasta liga profesional que consta de 1.500 torneos por año con un total de 93.000 partidos. Cada uno de ellos implica amplias oportunidades de apostar, no sólo a ganadores y perdedores, sino también a opciones secundarias como resultados de games o sets específicos.

Son esas apuestas secundarias lo que debe preocupar a las autoridades del tenis, así como a toda liga que piense reformular su posición sobre las apuestas. Tal vez el tenis sea el deporte más vulnerable al arreglo de partidos y manipulación de puntos por tratarse de un deporte individual, donde un solo atleta tiene la mayor parte del control del resultado de un punto. Como pasa en la mayoría de los escándalos de apuestas, los jugadores más vulnerables a la influencia de las apuestas no son quienes más ganan ni los más famosos, si bien la BBC y BuzzFeed señalaron que había ganadores de Grand Slams “entre el grupo central de 16 jugadores de quienes se dijo una y otra vez que perdían partidos cuando había elevadas apuestas sospechosas en su contra”. (Después del informe, Novak Djokovich dijo que se le habían ofrecido de forma indirecta US$200.000 en 2007 por perder un partido en un torneo en San Petersburgo, al tiempo que desmintió la versión de un diario italiano de que un mes después había arreglado un partido en el Master de París). Son los jugadores relativamente desconocidos los que menos podrían resistir el atractivo de un pago de US$50.000.

La ‘hipocresía’ del tenis

Deliberada o no, la falta de acción de la Unidad de Integridad del Tenis respecto del informe de 2008 parece haber tenido grandes consecuencias. “Se podrían haber deshecho de una serie de jugadores y haber limpiado por completo el deporte”, dijo a la BBC y a BuzzFeed uno de los investigadores. En lugar de ello, la Administración Europea de Seguridad del Deporte, un grupo de observación que crearon los operadores de apuestas deportivas, mencionó el año pasado 73 instancias de apuestas sospechosas y manipulación de partidos de tenis, más que en cualquier otro deporte.

El tenis se ha puesto al nivel de otros deportes masivos al adoptar una posición pública de lucha contra la corrupción en las apuestas al tiempo que cierra acuerdos con compañías relacionadas con la industria apostadora. Andy Murray está en lo cierto al criticar la “hipocresía” del tenis, que permite que firmas apostadoras auspicien torneos, al igual que la NBA, la NFL, la NHL y la MLB, que están asociadas con los sitios DraftKings y FanDuel.

Me cuento entre quienes se inclinan por la legalización –y fuerte regulación- de las apuestas deportivas, tanto para blanquear un mercado negro como para evitar que las distintas ligas deportivas puedan elegir el tipo de apuestas (y compañías de apuestas) permitidas. Pero la proliferación de acusaciones de manipulación de partidos y apuestas online en el tenis no inspira confianza en la capacidad de los deportes de ser su propia policía, algo que también hemos aprendido con las acusaciones sobre sobornos en la FIFA y el escándalo de doping en el atletismo. Cuando llegue el día en que en los Estados Unidos se legalicen las apuestas deportivas, es de esperar que los funcionarios y los reguladores del deporte tengan presente la corona mancillada del deporte de los reyes.

 

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