París, el principio de Murray y el fin de Djokovic

Roland Garros marcó el derrumbe progresivo del serbio y el inicio de la gran ascensión del escocés.

El serbio Novak Djokovic, durante la final de la Copa de Maestros contra el británico Andy Murray. / AFP

El pasado 5 de junio, sobre la arena de la fastuosa pista central de Roland Garros, el serbio Novak Djokovic posaba orgulloso con la Copa de los Mosqueteros, el único trofeo de un gran torneo que faltaba en sus vitrinas. A unos metros, Andy Murray, derrotado aquel día, asistía con gesto aséptico. Le escocía la derrota al británico, quien por primera vez en su carrera había acudido a París con la creencia firme de que podía adjudicarse ese título. Ese día Nole venció y el de Dunblane se fue enfurecido, pero la historia reservaba un cambio de orden que se materializaría en los seis meses posteriores. París, uno de los templos sagrados del tenis, marcó el punto definitivo de inflexión. Desde aquella tarde luminosa, Djokovic se derrumbó y Murray emprendió el asalto al número uno que ahora defiende con modestia. (Andy Murray, maestro y rey)

"Ha sido un año muy difícil. Viví emociones muy fuertes en la primera mitad del año y he necesitado tiempo para digerirlas. Y, obviamente, no he tenido el tiempo suficiente", admitía hace dos días el serbio en las entrañas del O2 londinense, donde se refrendó la inversión jerárquica: Murray es el nuevo patrón y Djokovic el desnortado aspirante. "Ahora mismo mi único objetivo es descansar", remarcaba el de Belgrado una y otra vez; "ha sido una buena temporada, pero debo reflexionar. Es la hora de dejar la raqueta a un lado. Los últimos cinco o seis meses no fueron como me hubieran gustado, podía haberlo hecho mejor. Lo que deseo ahora es estar alejado de las pistas durante al menos un mes y medio". (Murray le gana la final de Masters a Djokovic y cierra el año siendo el número uno)

Lo que hace no mucho se antojaba imposible, se consumó. Djokovic, el Terminator del tenis, el campeón indestructible a que selló 2015 con un récord de puntos y lo ganó prácticamente todo, se deslavazó desde cerrase el círculo del Grand Slam en París. A partir de ahí, el serbio sufrió una caída libre inexplicable para muchos; un desplome que ante todo responde a un factor de desgaste, a una cuestión ante todo mental. Djokovic se cansó de ganar. "Novak puso toda energía en Roland Garros y luego se vació", expresaba recientemente el que ha sido su técnico –ahora complemento de Boris Becker– desde 2006, el eslovaco Marian Vajda, en una entrevista concedida al diario francés Le Parisien. (Lea también: La nueva imagen de Rafa Nadal)

"Perdió a las primeras de cambio en Río y eso le dolió mucho. También se lesionó la muñeca izquierda. Que hiciera final en Nueva York fue todo un milagro (…). Ha sido un año muy duro. Hemos vivido cosas muy hermosas, pero tras ello había un precio a pagar", contaba el preparador de Djokovic, quien al levantar la Copa de Roland Garros contabilizaba 16.950 puntos, cantidad que menguó hasta la cifra actual, 11.780. En el mismo periodo, Murray multiplicó su rendimiento y pasó de 8.915 puntos a los 12.685 actuales. "Estoy feliz por acabar como número uno. Es algo que no esperaba", manifestó Murray, nacido un 15 de mayo, solo siete días antes que Nole. (¿El fin de una época en el tenis?)

El declive momentáneo del serbio parte de la contradicción. Su caída comenzó a partir de una gran victoria y cuando el calendario menos le exigía. De París a Wimbledon disfrutó de 22 días de asueto, y después de otros 22 de Londres a Toronto, donde ganó su único torneo desde el 6 de junio (previamente, seis). En ese periodo participó en siete eventos, 28 partidos, con un saldo de 22 triunfos y seis derrotas. En el mismo margen, Murray compitió en 11 torneos, con un balance de 52 victorias y solo tres tropiezos en 55 apariciones sobre las pistas. Antes, el escocés había perfilado el gran golpe, pero tan solo fue capaz de ganar uno de los nueve títulos que ha sumado, en Roma.

En total, Djokovic (74) ha disputado 13 partidos menos que Murray (87). A pesar de jugar a la carta, dosificando esfuerzos y su presencia en las pistas, el balcánico se ha ido descomponiendo sin remedio. Ni él su su equipo han logrado poner freno al descenso. Mientras tanto, el escocés ha asaltado el trono al firmar medio año extraordinario. Triunfó en Queen"s, Wimbledon, Río, Pekín, Shanghái, Viena, París-Bercy y el Masters, y únicamente se le resistió el US Open (final con Kei Nishikori), Cincinnati (final con Marin Cilic) y un pulso de la Copa Davis (contra Juan Martín del Potro). Al revés que Nole, su coronación llegó a partir de una dolorosa derrota. París, la ciudad del amor, supuso al fin y al cabo el inicio de una historia y el final de otra