Pablo González

“Podemos dar la sorpresa”: capitán de Colombia de Copa Davis

El extenista bogotano de 35 años es la cabeza del equipo nacional de tenis que buscará el paso al Grupo Mundial de la Copa Davis, ante Croacia. Este viernes iniciará la confrontación en la Plaza de Toros de la Santamaría.

Pablo González, capitán del equipo colombiano de Copa Davis, en la cancha de la plaza de toros de Santamaría. / Mauricio Alvarado - El Espectador

El sol brilla con todo su esplendor sobre la plaza de toros de Santamaría, en Bogotá. La cancha de polvo de ladrillo está reemplazando la arena que habitualmente es usada para las corridas. Todo está perfectamente organizado, con vallas verdes –el color oficial de la Copa Davis– separando la cancha de las tribunas. Se espera que cerca de 12 mil personas lleguen este viernes y hasta el domingo a apoyar al equipo colombiano en su confrontación ante Croacia.

Por quinta vez en la historia, Colombia buscará el cupo al Grupo Mundial, en donde están los mejores 16 equipos del mundo, que año tras año juegan por el título orbital del torneo de tenis por países más importante.

Santiago Giraldo y Alejandro González, en sencillos, y Alejandro Falla y Juan Sebastián Cabal, en dobles, capitaneados por Pablo González, buscarán la hazaña de vencer al poderoso Croacia, que fue campeón de la Davis en 2005 y llega liderado por el número cinco del mundo, Marin Cilic.

Pablo González habló así con El Espectador sobre esta confrontación.

¿Por qué nació su amor hacia el tenis?

Mis papás son chilenos y llegaron desde hace muchos años a Colombia. Se metieron a un club que se llamó el Royal Center. Desde niño iba a allá, había muchos deportes que hacer, entre esos el tenis, que fue el que más me cautivó. Sin nadie decirme nada, cogí una raqueta y me fui solo a jugar al muro y ahí poco a poco fue creciendo el amor por esto.

¿En qué momento decidió jugársela por vivir del tenis?

Tuve mucho apoyo por parte de mis papás. Mi hermano también jugó, así que mis padres fueron aprendiendo de sus errores para que yo tuviera una mejor calidad de entrenamiento. Estuve en las mejores academias de Bogotá. Comencé a participar en torneos locales y nacionales. Mi ranquin fue subiendo, al punto de ser campeón nacional. Ahí me di cuenta de que esto iba en serio. A los 14 años decidí jugármela por vivir de este hermoso deporte.

¿Quiénes fueron sus referentes?

No tuve un gran ídolo, pero he sido un fanático de los grandes jugadores. Cuando estaba pequeño me tocó vivir la época de Stefan Edberg, Boris Becker, John McEnroe e Ivan Lendl. Después disfruté mucho de las batallas entre Andre Agassi y Pete Sampras. Veía todos los partidos con mi familia. Luego salieron los fenómenos del momento, que son los que más he admirado: Rafael Nadal y Roger Federer.

¿Era más de Agassi o de Sampras?

La verdad es que al comienzo era más de Sampras, pero poco a poco me fue cautivando la personalidad en la cancha de Agassi. Obvio, los dos eran unos fenómenos.

¿Y entre Federer y Nadal?

Ahí si soy mucho más de Federer, pero admiro mucho a Nadal. He estado cerca de Rafa desde los 15 o 16 años, he visto su proceso y me parece una de las personas más influyentes y admirables.

¿Qué significa para usted la Copa Davis?

Para un deportista no hay nada más especial que representar a su país. Aunque este es un deporte individual, jugar por los colores de la bandera de u país es algo indescriptible. Comencé a ser entrenador a los 25 años. Ya llevo 10 años en este cuento, dos de ellos con el equipo de Copa Davis. Tengo la experiencia de una persona de 45 o 55, así que me siento afortunado por eso.

¿Cuántos años jugó Copa Davis?

Fueron siete. Desde 2000 hasta 2007. Debuté a los 17 años ante el ecuatoriano Nicolás Lapentti, quien era el seis del mundo.

¿La presión que sentía de jugador es diferente a la de ahora como capitán?

Se sienten los mismos nervios, la misma adrenalina, pero con diferentes visiones. Como jugador quiere reaccionar bien, entregarlo todo, llegar lo mejor adaptado al compromiso. Como capitán hay que ser más responsable, tener todo organizado, cuidarlo, protegerlos y que cada uno saque su mejor tenis durante el fin de semana.

¿Por ser de una edad cercana a los mismos jugadores, la relación con ellos no es paternal sino de hermanos?

Primero que todo somos amigos. Luego entra la función de ser el guía y estar pendiente no sólo de los temas deportivos, sino de su vida. Trato de que sean muy integrales.

¿En esta confrontación ante Croacia hay mucho más por ganar que por perder?

Podemos dar la sorpresa, pero todo lo que hagamos de más sería ganancia. Algo muy grande para el deporte colombiano. Estamos tranquilos, porque nos preparamos muy bien. Están todos bien físicamente, sanos y listos para sacar su mejor nivel. No importa cómo nos vaya, sólo hay que darlo todo y no ahorrarse nada.

¿Pesa mucho el factor Marin Cilic

Cilic es de los mejores jugadores del mundo, ganador de Grand Slam, campeón de Copa Davis, finalista el año pasado. Es un honor tenerlo en Bogotá y poder jugar contra él. Los tenistas de su categoría se adaptan a todas las condiciones, así que hay que esperar lo mejor de él.

¿Y la ausencia de Robert Farah en el dobles?

Robert es parte del equipo. Aunque no juegue este fin de semana, es mi asesor de dobles y está completamente compenetrado con Juan Sebastián Cabal y Alejandro Falla. Ha dado indicaciones y nos ha aportado mucho. Una lástima que no pueda jugar, pero nos sentimos fuertes con lo que tenemos.

¿La localía, cerca de ocho mil personas en la Santamaría, serán mucha presión?

El público es muy importante en la Copa Davis. En este certamen la gente puede interactuar mucho más con los jugadores. Estar de locales y que vengan ocho mil personas sería un sueño. Ver esta plaza llena, vestida de amarillo, no sería presión sino un plus para nuestros tenistas.

 

 

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