“Puedo ser mi peor enemiga”: Garbiñe Muguruza

Como a todo campeón precoz, a la tenista (Caracas, Venezuela; 23 años) se le exige crecer rápido. Ya es uno de los rostros protagonistas del deporte español y esta semana afronta un nuevo asalto en Singapur.

SIN05 SINGAPUR (SINGAPUR) 24/10/2016.- La tenista hispano-venezolana Garbiñe Muguruza devuelve la pelota a la checa Karolina Pliskova durante el partido del grupo Blanco del Masters femenino de Singapur hoy, 24 de octubre de 2016. EFE/Wallace Woon
SIN05 SINGAPUR (SINGAPUR) 24/10/2016.- La tenista hispano-venezolana Garbiñe Muguruza devuelve la pelota a la checa Karolina Pliskova durante el partido del grupo Blanco del Masters femenino de Singapur hoy, 24 de octubre de 2016. EFE/Wallace Woon

Irrumpió por todo lo alto en Wimbledon, en 2015, y esta temporada se coronó en París. Dicen que Garbiñe Muguruza (Caracas, Venezuela; 23 años) es una chica de grandes escenarios, pero los picos de sierra despistan al aficionado, deseoso de que la tenista no vaya y venga tanto, y los trofeos se conviertan con ella en algo más rutinario. Pero, remarca, “todo es cuestión de procesos”. Y en uno de ellos se encuentra. Como a otros campeones precoces, se le exige crecer rápido y se le juzga de acuerdo a su potencial. Ya es uno de los rostros protagonistas del deporte español y se expresa con la cercanía y la espontaneidad de siempre. Ha tenido el número uno muy cerca, no lo pierde de vista y por segundo año consecutivo disputa la Copa de Maestras en Singapur.

Nos tiene un poco desconcertados.

¿Sí? ¿Por qué?

Porque lo mismo toca el cielo en París que desaparece. La gente se pregunta: ¿Qué hará esta vez Garbiñe?

Lo entiendo, pero a ver cómo lo explico…Es difícil explicarlo porque al final el público solo se fija en quién ha ganado, pero es que hay diferentes tipos de jugadoras. Yo las dividiría en tres: las que ganan tres torneos al año y están en un nivel top, las que están en las semifinales de todos los torneos y luego otras como yo...

Sí, las del todo o nada, cara o cruz.

Claro, la gente ve que gano Roland Garros y de repente… ¡Uy, Garbiñe no ha ganado el US Open! Lo entiendo, es normal, pero es difícil que una esté siempre en las portadas y la gente le vea, a menos que siga el tenis y entienda un poco.

Después de lo de París, al igual que el año pasado después de Wimbledon, su inercia no ha sido buena. ¿Consume tanto el éxito?

Sí que tiene un efecto. Al final trabajas toda tu vida para algo así y la sensación es única, única, pero claro, luego viene ese momento… Toca recuperarte y volver a empezar. Y te preguntas: ¿Y ahora, qué? Ahí es donde empiezas a darle vueltas. Has ganado un Grand Slam y te preguntas: ¿Se supone que debo ganar el siguiente? ¿Sí? ¿No? ¿Ahora tengo que jugar siempre bien porque la gente está más pendiente? Dudas. Te surgen pensamientos que en el fondo son normales, pero muy difíciles de evitar. Los puedes controlar y eso es lo que estoy intentando hacer.

Entonces, ¿para cuándo la regularidad?

No paro de oír esa palabra: regularidad, constancia. Hay gente que la encuentra y gente que no, unos que la tienen y otros que no. A ver, yo cada vez que entro en la pista intento jugar lo que mejor que puedo. No sé si eso es la regularidad o no… Pero, ¿qué es mejor? ¿Ganar un gran torneo al año o llegar en todos hasta los cuartos? Yo intento ganar y si no gano, no gano. Yo lo intento y doy lo máximo, pero no puedo estar pensando todo el rato en esas palabras: regularidad, constancia...

Usted misma se pone siempre el listón muy alto.

Sí, porque todo ha cambiado. Antes era como: ¿Garbiñe ha ganado o no? Y ahora es: Garbiñe tiene que ganar. Pero no, no tengo por qué ganar siempre. Ahora mi nombre es más llamativo, pero eso luego no importa. Entro la pista y todas las que juegan contra mí están súper motivadas y juegan de forma increíble, como lo hacía yo antes cuando me tocaba estar enfrente de una jugadora importante. Son procesos. Yo también he pasado por eso y ahí ando, luchando.

En pocas palabras: ¿cómo se definiría?

En la pista creo que soy muy emocional, temperamental, y fuera de ella también. Expreso siempre mucho cómo me encuentro, y eso.

Pero a veces da la sensación de que tiene dos caras. ¿No es así?

La verdad es que tengo un carácter complejo… En un momento dado puedo estar más templada, más calmada, y de repente más enfadada o más emocionada. Siempre he dicho que muchas veces puedo llegar a ser mi peor enemiga. En esos momentos complicados debes decirte: tranquilízate, que contra quien tienes que jugar es contra la otra, no contra ti. Básicamente, consiste en encontrar el equilibrio.

¿Y cuál es el camino?

Creo que no es difícil si sabes cómo hacerlo, si tienes a gente que te ayude y te guíe, y sobre todo si tú tienes en tu cabeza las cosas claras: ¿Qué hago yo? Yo juego al tenis, no estoy haciendo otra cosa. Está claro que este mundo implica que vayas aquí o allá, o que te inviten a esto o lo otro, pero todo eso se consigue porque haces bien las cosas.

Según la revista Forbes usted es una de las 30 personalidades europeas más influyentes con menos de 30 años.

No lo sé, ¡no me pongáis presión! Ni lo he pensado... .P. Y según la misma publicación es la séptima deportista mejor pagada del mundo en el último año.

¿Cómo maneja esto una persona de su edad?

La verdad es que no lo pienso, me sale así. Sinceramente, intento dedicarme a lo mío lo mejor que puedo. No sé si es malo o bueno, pero no le doy vueltas a estos asuntos, de verdad.

Pero sí se las da al sexismo. Este año criticó que en el caso del deporte femenino venden más las piernas y las faldas que el deporte en sí.

Es que es diferente con los chicos. En el caso de las chicas todo va un poco más ligado a la apariencia física o la moda. Yo creo que antes era más exagerado y ahora lo es menos, pero siempre va a ir ligado a todo eso. A veces asocian todo al aspecto físico o a qué ropa vistes, pero quizá forma parte de este juego, no lo sé. De todos modos creo que se irá estabilizando cuantas más chicas estén en el poder del deporte. Cada vez hay más y eso es bueno. Si no, mira en España. A partir de ahí creo que irá importando menos la apariencia física y contarán más los logros deportivos.

En marzo, Djokovic dijo que era justo que los tenistas ganen más, porque generan más ingresos para el circuito. ¿Qué le diría a Nole?

Oí lo de Djokovic, lo de que ellos juegan a cinco sets, etc… A ver, yo creo que hay cosas que no se pueden negar. ¿Qué una final entre Federer y Nadal llena más? Pues sí, lo admito, pero creo que las chicas vamos poco a poco generando más atención. ¿Qué Djokovic dijo eso? Pues sí, Djokovic, no te voy a negar eso, pero todo va igualándose y vamos por el buen camino. Antes había demasiada diferencia.

El deporte tiene hoy día un altísimo componente de negocio. ¿Lo perciben así los que están dentro?

Va todo es un mismo saco. Todo funciona de esta forma: a los patrocinadores les viene bien y a los deportistas les beneficia. Es un círculo en el que no puedes entrar y decir: esto no sé qué, porque el rollo no va así. No, no puedes. Todo esto funciona de un modo muy concreto. Es así y hay que aceptarlo.

Si no hubiera tenido suerte con la raqueta, ¿qué le hubiera gustado ser?

No tengo ni idea, pero vamos, estaría más perdida que… Me gustaría estar involucrada en el deporte o la moda. También se me da bien eso de coger el micrófono y hablar, porque me gusta mucho relacionarme con la gente y si pudiera ser a través del deporte, pues mejor que mejor. De no haberme dedicado al tenis quizá hubiera ido por ahí. No sé exactamente qué sería, pero por ahí irían los tiros.

Serena Williams no vino a Singapur. Tiene ya 35 años. ¿Hasta qué punto es positivo o negativo que la resonancia del circuito femenino dependa tanto de ella? ¿Cómo afectaría su retirada?

No es solo ella, sino las dos, Serena y Venus. Cuando ellas se vayan va a haber un vacío, porque han hecho historia en este deporte y en otros ámbitos. Va a ser difícil, pero seguro que vendrá gente nueva. Todo el mundo cree que cuando alguien importante deja el tour es un drama, y al final siempre aparece gente nueva que les reemplaza. Quizá no a Serena, Federer o a Rafa, pero seguro que viene gente que motiva al aficionado, savia fresca.

Se reclaman nuevas caras, pero, ¿qué me dice del carisma?

Es lo que falta muchas veces. Jugadores o jugadoras que aparte de jugar bien consigan que el público se enamore de ellos, que enganchen y les hagan sentir. Eso es lo que falta. Algunos juegan muy bonito, pero lo del carisma… Eso es otra historia.

 

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