"Soy humano"

El español Rafael Nadal comienza hoy, en Londres, su camino para ganar la Copa de Maestros, que le ha sido esquiva.

El español Rafael Nadal, actual número uno del mundo. /EFE

El último torneo del año, la Copa de Maestros que comienza hoy en Londres, decidirá si el español Rafael Nadal cierra la temporada como número uno del mundo o si el serbio Novak Djokovic recupera el primer puesto.

Los ocho mejores tenistas de 2013 se exhiben en un torneo que se disputa bajo el techo del pabellón O2 Arena de la capital británica, un recinto con capacidad para unas 18.000 personas, donde Djokovic se proclamó campeón por segunda vez la pasada temporada.

Nadal, que nunca ha ganado el torneo, está encuadrado en el mismo grupo que su compatriota David Ferrer, el checo Tomas Berdych y el suizo Stanislas Wawrinka, mientras que el serbio se las verá con el argentino Juan Martín del Potro, el suizo Roger Federer y el francés Richard Gasquet en la primera ronda.

Sólo le falta ganar la Copa de Maestros. ¿Lo ve posible?

Factible es. He jugado la final y la he perdido en tres sets contra Federer. Complicado también. En parte es injusto que no todos los jugadores tengamos las mismas oportunidades de ganar este torneo tan importante, que es un premio a lo conseguido todo el año en todas las superficies. ¿Por qué el torneo para el que te clasificas por jugar bien en todas las superficies tiene que ser siempre sobre la misma? Me parece ilógico y un poquito injusto. Además, he tenido la mala suerte de que en los años que he competido sea en las peores condiciones para mí, indoor y dura (cuando la cita era en Houston era al aire libre). La mala suerte es esta. No es momento de quejarse de nada, sino de pelear con lo que hay, adaptar mi juego para llegar bien preparado e intentar ser competitivo.

Desde que volvió a jugar suma 10 títulos y dos finales. ¿Qué habría cambiado en su carrera de haber jugado antes con la agresividad de ahora?

No sé si habría conseguido todo lo que he conseguido. Es vital que estés preparado. Lo más importante es que tu juego vaya acorde con tu cabeza, porque tus golpes no pueden ir por delante de lo que tu cabeza está preparada para asumir. En el pasado no sé si tenía la habilidad para jugar así. También es verdad que las cosas se magnifican. Si se me ve jugar en los Juegos de Pekín 2008 (ganó el oro), en Wimbledon o en Nueva York en 2010, jugaba muy agresivo también, a un nivel muy alto de intensidad y agresividad. Ahora lo estoy haciendo más exagerado, jugando un poquito más delante que antes, pero mi carrera siempre ha progresado hacia ese camino. Evidentemente, en los últimos tiempos se ha tenido que acentuar un poco más. No creo que sea un cambio radical. He ido escalón a escalón.

“Posiblemente nadie saca este nivel de mí como Djokovic”, dijo cuando le ganó la final del US Open. ¿Se sorprendió cuando vio el video de los mejores puntos?

Cuando me entreno, cuando trabajo, no puedo llegar a hacer las cosas que hago cuando compito, con lo cual al final siempre es sorprendente. Lo que pasa es que sé, por experiencia, que cuando estoy jugando bien, con intensidad, con confianza, soy capaz de sacar ese golpe extra, especial, en los puntos límite, en los momentos de tensión de los partidos. En los entrenamientos es imposible encontrar ese golpe por la determinación, la emoción, la concentración, que te lleva a superarte momentáneamente por la exigencia del partido. Nos pasa a todos. A Novak, Federer, a mí... Cuando competimos y estamos al máximo de nuestra exigencia mental, tenística y física, siempre damos un poquito más.

¿Cómo define a Djokovic?

Es un jugador con facilidad para hacer las cosas más difíciles del tenis. Es capaz de hacer lo realmente difícil, cambiar la dirección, restar como resta y golpear siempre dentro de la pista, con poco esfuerzo. Es lo más complicado. Lo hace con una facilidad increíble.

Y entonces, ¿por qué usted es capaz de ganarle?

Yo lo hago con menos facilidad que él, pero supongo que también lo hago, a base de un poco más esfuerzo, intensidad y pasión en cada golpe que él. Seguro termino haciendo las cosas que son más difíciles en el tenis; de lo contrario no ganaría partidos así.

“Sólo mi equipo sabe lo que significa para mí”. ¿Qué significa?

Me refiero a todos los que han estado conmigo en este tiempo, en la duda diaria de cómo voy a evolucionar, en el trabajo sin resultado positivo durante muchos meses. Al fin y al cabo, muchos días la rodilla me molesta, me sigue molestando (se refiere a la rodilla izquierda que lo mantuvo apartado siete meses de la pista, hasta febrero de 2013). Hay días que no puedo hacer todo lo que me gustaría hacer, que tengo que medir los esfuerzos diarios. Es muy difícil conseguir lo que se ha conseguido teniendo que ir midiendo todas esas cosas. Ganar de por sí es difícil, y más cuando uno tiene cosas que hacen que no pueda estar cien por cien pendiente de la pelota y la raqueta. Conseguir abstraerse de todas esas cosas para estar concentrado, mantener la ilusión y la motivación para la victoria y la lucha diaria, creo que tiene mérito. En gran parte es gracias a todos ellos, que me ayudan a diario... Soy humano. Tengo momentos más bajos. Me aprietan para que siga.

Es de nuevo el número uno del mundo. Quien finalmente termine el año en la cima se definirá justamente en Londres. Si se queda con el puesto, habrán pasado tres años desde que terminó en la punta. Ningún tenista logró volver al primer puesto tras tanto tiempo. ¿Refleja su capacidad de resucitar?

Tengo números que son muy positivos. Con el tema físico, la gente lleva años hablando de que no voy a durar mucho, y al final soy el jugador que ha conseguido ganar grandes durante más años consecutivos (nueve). Eso significa que el físico ha respondido y sigue respondiendo. Este dato de los tres años significa que la ilusión por el deporte sigue estando ahí. A veces uno necesita pasar por momentos malos para reaccionar. El del año pasado no lo necesitaba, porque ya había reaccionado a un momento duro en 2011 (ahí empezó su racha de siete finales seguidas perdidas con Djokovic). En 2012 salí con una energía diferente. No necesitaba la reinvención de 2013. Ya me sentí entonces preparado para luchar por todo lo que he luchado este año. El físico no me lo permitió. Eso se te queda dentro del cuerpo. Cuando volví, lo hice con todo lo que tengo.

Cuando se ha logrado todo, ¿con qué se sueña por la noche?

Me acuesto feliz por lo que la vida me está dando y agradecido con todos los que me ayudan a que sea realidad. La ilusión es la misma de cualquiera que tiene la suerte de trabajar en algo que le gusta, de ser un destacado en ello y de poder vivir todo lo que estoy viviendo. Me acuesto sintiendo que soy un afortunado. Ojalá pueda seguir disfrutando muchos años de la competición, porque es algo que me llena. No sólo ganar, sino la oportunidad de competir al más alto nivel.

Cada vez que gana abundan los comentarios agradeciendo que aporte una noticia positiva en un momento duro para el país. ¿Siente responsabilidad?

No llevo responsabilidad. La situación es complicada y lo que necesitamos son buenas noticias. No lo voy a engañar. Por suerte no he vivido nunca situaciones como las que está viviendo mucha gente en España, pero a mi modo también he pasado momentos difíciles, en 2009, en 2012, aunque en la vida no se puede comparar, porque las preocupaciones son distintas, y cualquiera que sufre para llegar a final de mes... En mi caso, en momentos malos anímicos, ver buenas noticias de compañeros españoles triunfando por el mundo, en esos momentos malos me emociona, me da alegría, me anima, que es lo que uno necesita. No creo que yo ayude en especial, pero a mucha gente seguro le hace ilusión ver que un español gana en Nueva York. Es una carga de energía positiva muy importante.

 

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