Por: Luis Guillermo Ordóñez

Todavía nos falta

Si la Copa América Brasil 2019 era la primera evaluación para la Colombia del técnico Carlos Queiroz, el examen se pasó. Los fríos números indican que el equipo ganó sus tres primeros partidos oficiales con el estratega portugués e igualó el cuarto frente a Chile, que luego lo eliminó en la definición por penaltis.

La tricolor mostró una actitud renovada frente a Argentina, le jugó de tú a tú, sin complejos. Le ganó con justicia, aunque sin brillar. Después tuvo paciencia ante un rival inferior como Catar, al que no menospreció. Buscó la manera de vulnerar la valla contraria y finalmente lo consiguió. Con suplentes, ante Paraguay, jugó más suelta, con la tranquilidad de tener asegurada la clasificación y el primer lugar del grupo.

Pero ante Chile se vio una Colombia sometida, sin respuestas tácticas y anímicas. Eso sí, supo sufrir y aguantar lo suficiente como para irse a los penaltis ante un adversario que demostró por qué es bicampeón de América. A la selección el viernes en São Paulo le sobraron ganas y actitud, pero le faltó fútbol. El técnico Queiroz falló en el planteamiento y perdió la pelea por las bandas, que fue por donde los australes hicieron daño. Después no pudo recomponer y los cambios no le salieron.

El estratega portugués seguirá conociendo el plantel y entendiendo qué variantes tiene, porque no es lo mismo ver a los futbolistas en sus clubes que con la camiseta de la selección. Seguirá potencializando un proceso que, con virtudes y defectos, comenzó siete años atrás con José Pékerman y que ha dado más alegrías que tristezas.

A pesar de la eliminación, queda la certeza de que hay con qué dar la pelea en las eliminatorias a Catar 2022 y la Copa América del año entrante. Errores también se cometieron, pero serán el técnico y los jugadores los encargados de corregirlos. El equipo terminó con la valla invicta, pero no generó tanto fútbol ofensivo, ni con Falcao ni con Duván, porque el problema no era de nombres. Fue sólido, pero plano, predecible. Demostró ambición, pero también careció de jerarquía y temple contra el campeón. Vamos por buen camino, pero todavía nos falta para pelearles no partidos, sino títulos y finales a los más grandes del continente. Es bueno, sin embargo, acostumbrarnos a jugar instancias definitivas, en Mundiales y Copas América,  porque el premio algún día llegará.

 

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