Un US Open sin una campeona de apellido Williams

Por primera vez desde 1998, el Abierto de Estados Unidos de tenis coronará a una jugadora local que no lleva el apellido Williams. En esta edición la final la disputarán hoy (3:00 p.m., por ESPN) Sloane Sthephens y Madison Keys, ambas en la búsqueda de su primer Gran Slam.

Sloane Sthephens, favorita a quedarse con el título del US Open. / EFE

Los aficionados hacen planes, pero los dioses del tenis se encargan de arruinarlos. Muchos querían ver a Venus Williams coronándose por tercera vez en Flushing Meadows y daban por sentado que llegaría a la final, pero una joven 13 años menor le cortó el camino. Con un tenis ágil y agresivo, Stephens hizo ver a Venus como la mujer de 37 años que es, y la derrotó 6-1, 0-6 y 7-5 en las semifinales del jueves. “No tengo palabras para describir lo que estoy sintiendo, lo que se necesita para llegar aquí”, dijo Stephens, de 24 años, después de su partido.

Voluntad de recuperación y para perseguir un sueño, fue lo que llevó a Stephens a la cúspide del último Gran Slam del año. Se pasó 11 meses marginada por una lesión en el pie izquierdo, pero siguió soñando como la niña de 12 años que vio por televisión a Venus Williams derrotar a Lindsay Davenport en Wimbledon, en otra final estadounidense.

Se recuperó y ha ganado 14 de sus últimos 16 partidos para verse con su amiga y compatriota Madison Keys en la final. Stephens, que ha ganado US$310.000 este año, podría recibir un premio de US$3,7 millones.

Todavía en el Abierto de Australia de este año andaba con una bota terapéutica, hasta junio, que empezó su proceso de recuperación. Un poco más de una hora después de la emocionante victoria de Stephens sobre Williams, Madison Keys, de 22 años, derrotó a CoCo Vandeweghe en sets seguidos para hacer su primera final de Grad Slam.

Será la primera final totalmente americana sin Venus o Serena, en Nueva York desde que Martina Navratilova derrotó a Chris Evert, en 1984. “No creo que haya otra palabra para describir lo increíble que es eso para mí y Maddie”, dijo Stephens. “Estamos siguiendo los pasos de Venus, ella ha estado aquí, ella representa el juego tan bien como una mujer afroamericana, Maddie y yo estamos aquí para unirnos a ella y representar tan bien como ella lo hizo en el pasado”, finalizó.

Esta final deja ver que hay futuro más allá de las inmensas Williams. Con su victoria en semifinales, Stephens, que se ubicó en el puesto 957 en el mundo hace apenas un mes, subirá al puesto 22 y se convertirá en la cuarta jugadora no sembrada en una final del US Open. Podría ser la segunda no favorita en ganar en Flushing Meadows desde Kim Clijsters en 2009.

Por su parte, Keys, que entró al torneo en el puesto número 16, también podría ingresar al “top ten” la semana próxima.