Una historia continental

Con 286 deportistas, el país buscará mantener el sexto puesto de hace cuatro años. En el medallero histórico, somos octavos.

Reseñas periodísticas relatan que en 1932 se gestó la idea de organizar unos Juegos Panamericanos para impulsar el deporte aficionado en esta parte del hemisferio. Fueron los dirigentes mexicanos, aprovechando su presencia en los Olímpicos de Los Ángeles 1932, quienes presentaron la iniciativa a sus pares del continente. Ocho años después, la propuesta quedó consignada en un documento suscrito durante el I Congreso Panamericano en Buenos Aires, Argentina, país al que el Comité Deportivo Panamericano le encomendó la tarea de celebrar los I Juegos en 1942. Sin embargo, la II Guerra Mundial aplazó el compromiso y no sería sino en 1951, en Buenos Aires, cuando se celebrarían las primeras justas.

Un caleño salvó la patria

El largo historial deportivo panamericano arrancaría, entonces, en Buenos Aires, en febrero de aquel año. La delegación colombiana estaba integrada por 65 deportistas, que participaron en ocho disciplinas y que ocuparon (apenas un oro) el decimotercer puesto entre 20 países.

Esa presea dorada la ganó el atleta Jaime Aparicio, al vencer en los 400 metros vallas con un registro de 54.3 segundos. Con el triunfo, el caleño inscribiría su nombre en la historia como el primer medallista panamericano del país.

En 1955, en México, Aparicio no podría repetir su logro. Pese a haber registrado un récord suramericano de 51.8 segundos, el vallista resignó su primer lugar ante el norteamericano Josh Cullbreath, que paró los cronómetros en 51.5. Una semana antes de estas justas, el tiro era el único deporte que representaría al país. No obstante, a última hora fueron convocados los atletas, ciclistas, nadadores y basquetbolistas, quienes lograron una decorosa actuación que reportó seis medallas (dos de oro, tres de plata y una de bronce), para ocupar el octavo puesto. El pedalista Ramón Hoyos se adjudicaría dos preseas doradas (una de ellas por equipos), al imponerse en una durísima prueba de ruta.

‘Cochise’ en Winnipeg

Tras las ausencias en Chicago (1959) y São Paulo (1963), Colombia reapareció en los Juegos de Winnipeg, en Canadá, a los que asistió con un grupo de 112 deportistas que, por el escaso entrenamiento, tenía pocas oportunidades de éxito. Esa falta de planificación se reflejaría en la tabla de medallería (un oro, dos platas, cinco bronces), pese a que el país mantuvo el octavo lugar conseguido cuatro años atrás.

La única victoria de aquella ocasión la consiguió el ciclista Martín Cochise Rodríguez, quien impuso una nueva marca panamericana en los 4.000 metros persecución individual: 4 horas, 58 minutos y 3 segundos.

Cali y el reto panamericano

“La ciudad más deportiva del mundo”, dijo el mexicano José de Jesús Clark Flores, presidente de la Odepa (Organización Deportiva Panamericana), al anunciar la designación de Cali como sede de los sextos Juegos, uno de los eventos deportivos más importantes en la historia del país, que para aquel entonces registró un récord de naciones (31) y deportistas (2.966).

La delegación nacional obtendría su mejor figuración hasta ese momento (cinco oros, nueve platas y 14 bronces) y ocuparía el séptimo lugar. Destacada volvió a ser la actuación de Cochise, que se impuso en la persecución individual y por equipos. El atletismo nacional, que estuvo representado por 29 hombres y 10 mujeres, aportaría tres preseas de bronce en las piernas de Hernán Barreneche (maratón), Álvaro Mejía (10.000 metros) y la posta femenina 4x100 (Aida Ortiz, Cecilia Maquillón, Elsy Rivas y Juana Mosquera). En pesas, Juan Romero y José Martínez, en 52 y 67 kg, también lograron oros.

La consagración del “boyaco”

Luego de un tortuoso trasegar (en el que dos ciudades, Santiago y San Pablo, renunciaron a ser sede de los Juegos), las justas Panamericanas llegaron a México, en 1975. Colombia finalizaría con un medallero inferior al anterior (dos oros, cuatro platas, cuatro bronces), pero mantendría su séptimo puesto en la clasificación.

Las dos medallas doradas correrían por cuenta de Domingo Tibaduiza (ganador en los 5.000 metros llanos y tercero en los 10.000) y el pedalista Balbino Jaramillo, en los 4.000 metros persecución individual, con lo que relevaba a Cochise de una gran manera.

En San Juan 1979, los nuestros apenas sumarían una plata (con Luis Barbosa en la maratón) y ocho preseas de bronce. Al final, Colombia ocupó el decimocuarto lugar entre 21 naciones, con lo que el país resignaba su ascenso en el panorama continental.

Ya en Caracas, en 1983, Tibaduiza repitió podio con dos medallas (su segundo lugar en los 10.000 metros y bronce en los 5.000). El cuadro lo completarían los hermanos Moreno, Querubín y Héctor, terceros en los 20 y 50 kilómetros marcha, respectivamente. El único oro en la capital venezolana sería del pesista Abdel González. Colombia finalizó novena.

Dos hermanos en Indianápolis

En un hecho sin precedentes en el deporte nacional, los hermanos Moreno salvaron al atletismo de la blanqueada en los X Juegos Panamericanos de Indianápolis, en 1987, al conseguir las dos únicas preseas en este deporte. Los dos bronces fueron ganados por Querubín en los 20 kilómetros y Héctor en los 50 kilómetros.

Era la primera vez que dos atletas nacionales conseguían medallas en dos Panamericanos consecutivos. Estas justas marcaron el retiro de Tibaduiza, que culminó quinto en los 10.000 metros planos.

En La Habana, en 1991, el país selló una de sus mejores actuaciones en los Juegos, al ubicarse, con 41 medallas, en el séptimo lugar. Héctor Moreno obtuvo oro en los 20 kilómetros. Además, Ximena Restrepo (en 200 metros) logró la primera presea dorada femenina colombiana en Panamericanos.

Mar del Plata y Winnipeg

Un contingente de 200 deportistas de 20 disciplinas envió Colombia a Mar del Plata en 1999.

El objetivo era mantener el séptimo lugar logrado en Cuba, pero al final Colombia clasificó en el octavo lugar con 48 medallas (5 de oro, 15 de plata y 28 de bronce). La preparación y el desplazamiento de la delegación costaron $370 millones.

A Winnipeg, que albergaba por segunda vez los Juegos, 169 deportistas colombianos viajaron con el reto de mejorar el octavo lugar. Misión cumplida: el país logró su mejor actuación desde la primera versión de los Juegos, en 1951, y ocupó el séptimo lugar. Por primera vez en su historial panamericano, ganó siete medallas de oro.

Salvados de una debacle

Los pesistas salvaron de la debacle al deporte colombiano durante los Juegos de Santo Domingo, en 2003. Por menor número de platas, la delegación nacional terminó en el noveno puesto, con las mismos diez oros que República Dominicana, pero con cuatro platas menos que los anfitriones (12 a 8).

Con un acumulado de siete medallas doradas, de las 10 conseguidas por el país, los levantadores de pesas brillaron por sus títulos y marcas, con Mábel Mosquera, en 53 kilos; Tulia Ángela Medina, 69 kilos; Nelson Castro, 56 kilos; Diego Salazar, en 62; Héctor Ballesteros, en 85, y Ubaldina Valoyes, 63. En la clausura, Carmenza Delgado ganó la última presea dorada, en la categoría de más de 75 kilogramos. Las restantes tres preseas de oro fueron obtenidas por el boxeador barranquillero Likar Arturo Ramos, quien le dio a Colombia la primera medalla de oro para este deporte en Juegos Panamericanos.

Río y una gesta

Con 14 medallas de oro, 21 de plata y 13 de bronce, y el sexto puesto, los deportistas colombianos hicieron historia en los Juegos de Río de Janeiro.

Hubo algo nuevo: no sólo las pesas y el ciclismo (9 y 10 preseas, respectivamente) dieron triunfos. También lo hicieron deportes como squash (3), gimnasia (3) y lucha (5).

Aparte de eso, Colombia finalizó por delante de Argentina y Venezuela, quienes históricamente le habían llevado la delantera.

La inauguración

Con la presencia, entre otros artistas, del cantante colombiano Juanes, hoy a las 6 de la tarde se realizará la ceremonia de inauguración de los XVI Juegos Panamericanos, en el estadio Omnilife de Guadalajara, a los que Colombia asiste con 286 deportistas que competirán en 26 disciplinas.

En total son 42 los países presentes en estos juegos, que han sido históricamente dominados por Estados Unidos y Cuba.

La delegación nacional llega con el desafío de sostener o superar la sexta posición que consiguió hace cuatro años en la ciudad de Río de Janeiro, con 14 medallas de oro, 21 de plata y 13 de bronce. Las mayores esperanzas nacionales están cifradas en el levantamiento de pesas, ciclismo, boxeo, judo, las pruebas ecuestres y el atletismo, especialmente con Caterine Ibargüen y Luis Fernando López.

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