¡Vamos, Colombia!

La capital británica es por estos días el centro del mundo. El objetivo de la delegación nacional en las justas es ganar al menos tres medallas y superar la actuación de Pekín 2008. Ansiedad y optimismo en la sede del equipo.

Londres es la palabra de moda en todo el mundo. No hay un lugar en la Tierra en el que hoy no se hable de la capital británica y sus Juegos Olímpicos, los trigésimos de la historia, que se inaugurarán hoy a partir de las 3:00 p.m. hora colombiana, en una ceremonia que, lejos de pretender enviar un mensaje de poder político y económico como la de hace cuatro años en Pekín, buscará tocarles el corazón a los amantes de las tradiciones y la esencia del deporte.

Al fin y al cabo en estas tierras se inventó la mayoría de las disciplinas por allá a mediados del siglo XIX, razón suficiente para que el COI decidiera otorgarle la sede de las justas por tercera ocasión, pues ya las había organizado exitosamente en 1908 y 1948. Claro que el arranque esta vez no fue auspicioso. La semana pasada la empresa G4S, encargada de la seguridad del evento, anunció que no tenía cómo cumplir eficazmente con su labor y le cedió el mando al ejército, que cuida sigilosa y casi exageradamente cada escenario para evitar cualquier acto terrorista.

A eso se sumó la polémica por la equivocación al poner la bandera de Corea del Sur en vez de la de Corea del Norte en la ceremonia previa al partido contra Colombia, en el fútbol femenino. El comité organizador ofreció disculpas a ambas naciones y anunció que rodarán cabezas. Poco a poco se han ido solucionando los inconvenientes logísticos, infaltables cuando se reúnen delegaciones de 204 países, aunque muchos de los accesos al Parque Olímpico y zonas aledañas todavía están en obra.

Y aunque la ciudad más grande de Europa, con casi 10 millones de habitantes, continúa con su vida normal, supremamente agitada, en las calles se nota un ambiente festivo que embarga a sus habitantes, preocupados más que nunca por atender bien a los visitantes y orgullosos de acoger un evento de multitudes.

En la concentración colombiana se nota la ansiedad, aunque el ambiente entre deportistas, entrenadores y dirigentes es de total camaradería. Al menos eso es lo que se percibe al visitarlos en el edificio 34, de los 68 con que cuenta la Villa Olímpica. Allí, con vecinos como Corea, Paraguay, Rumania, Kuwait, Brasil y Nueva Zelanda, la mayoría de nuestros 104 atletas ultiman detalles para iniciar su participación y cumplir uno de los más grandes sueños para cualquier deportista.

Entre ellos hay un pequeño grupo, de no más de seis, a quienes se considera candidatos para disputar una medalla, quienes tienen la responsabilidad de salvar la participación de Colombia en Londres y justificar los cuatro años de preparación y cerca de 37.500 millones de pesos invertidos en el ciclo olímpico, que permitieron que nuestro país integrara la mayor delegación de su historia olímpica.

Aunque la verdad es que a las posibles medallas, diplomas (hasta el octavo lugar) y puntos (hasta el puesto 12) habría que sumarles los éxitos de Colombia en los Juegos Suramericanos, Olímpicos Juveniles y Centroamericanos de 2010, además de los Panamericanos de 2011, que deberían tenerse en cuenta a la hora de evaluar este proceso.

En Londres habrá varios días claves para el equipo nacional. Jornadas en las que se espera que algunos de nuestros atletas suban al podio y confirmen el enorme progreso de la actividad física en Colombia. El primero es el próximo lunes, cuando el levantador de pesas antioqueño Óscar Figueroa dispute la medalla en la categoría de menos de 62 kilogramos.

“Si hacen una buena estrategia y no se ponen con bobadas, Óscar es 100% medallista”, le dijo ayer a El Espectador el técnico búlgaro Gantcho Karouskov, ahora entrenador del equipo peruano, quien fue artífice de los éxitos olímpicos de María Isabel Urrutia en Sídney 2000, Mábel Mosquera en Atenas 2004 y Diego Salazar en Pekín 2008.

Hace cuatro años, una lesión en plena competencia le impidió a Figueroa dar la pelea, en una prueba en la que precisamente Salazar se colgó la plata. Esa ‘bronca’ por no haber logrado su objetivo en China ha sido su mayor motivación en este nuevo ciclo. Y está tan concentrado que amablemente se negó a hablar antes de la competencia.

Pero sin duda el momento que marcará la actuación criolla en Londres será el domingo 5 de agosto, cuando se desarrollen las finales del ómnium, en el ciclismo en pista, y el salto triple. En el velódromo las miradas estarán puestas sobre Juan Esteban Arango, especialista en las seis pruebas que suman para la clasificación general. Y minutos después la atención estará en el estadio olímpico, en donde, si los pronósticos se cumplen, Catherine Ibargüen debería subirse al podio.

También será importante el 8 de agosto, cuando se corra el bicicrós y Mariana Pajón salte a la pista. Hoy llegará de Francia para ser la abanderada en la inauguración, pero regresará de inmediato a territorio galo para mantenerse concentrada.

“Yo veo a todos los muchachos muy maduros, muy bien preparados y, sobre todo, relajados, en el buen sentido”, contó el exciclista Santiago Botero, quien justamente ha sido uno de los encargados de darles charlas de motivación a los deportistas. “Nos reunimos y quedé impresionado con su profesionalismo y la manera como saben afrontar el hecho de ser favoritos. En ese sentido hemos mejorado mucho”, agregó.

También habrá que estar atentos a nuestros representantes en los deportes de combate, encabezados por la judoca Yuri Alvear, la luchadora Jackeline Rentería y el boxeador Jeyson Monroy, quien lesionado y todo aseguró que va a dejar el alma para ganarse una medalla, lo mismo que el nadador Ómar Pinzón, ejemplo de mentalidad ganadora y ambición, quien llegando a la final cumplirá una tremenda actuación.

Y puede haber espacio para las sorpresas, como la que se han llevado los londinenses, acostumbrados a la lluvia y al cielo gris, con cuatro días consecutivos de claro y radiante sol, todo un récord para esta ciudad. Según los metodólogos del Comité Olímpico Colombiano, nada de raro tendría que el taekwondista Óscar Muñoz o el tirador Danilo Caro peleen una presea.

En la parte deportiva se espera un mano a mano por el primer lugar de la tabla de medallería entre Estados Unidos y China, aunque ahora los asiáticos no contarán con la ventaja que tuvieron en casa hace cuatro años, cuando ganaron las justas por 15 preseas doradas (51 a 36), aunque perdieron en el acumulado total 110 a 100. Precisamente la localía podría catapultar a Gran Bretaña a la tercera posición, por encima de Rusia y Alemania.

Individualmente las grandes expectativas se centran en las dos figuras de Pekín 2008: el nadador estadounidense Michael Phelps, quien lleva 16 medallas (14 oros y dos bronces) buscará superar a la rusa Larisa Latynina, quien logró 18, algo que parece sencillo para El Torpedo, quien no parece tan optimista, ambicioso y en forma como hace cuatro años, pero seguramente algo conseguirá. Y Bolt, quien últimamente ha sido superado por su compatriota Yohan Blake, pero acostumbrado a lucirse en las grandes competiciones.