Veo a los de Santa Fe muy confiados: Carlos Rendón

El exjugador analiza la gran final del Apertura 2012.

En el papel la igualdad en Pasto beneficia a Santa Fe. Pero, cuidado: veo muchos hinchas cardenales con una seguridad absoluta de triunfo, con exceso de confianza. Recuerden que Deportivo Pasto es mejor visitante que local. No olviden que el marcador sigue empatado y que el club albirrojo, obligado a proponer, podría confundirse. Como nariñense espero que Santa Fe cometa errores y Pasto sorprenda en contragolpe. ¿Cómo no? Si le dediqué cuatro de mis 16 años de carrera como volante, soy el máximo goleador del club (42 goles) y, además, mi hijo Kevin Rendón actúa allí.

“Lo que se hereda no se hurta”. Me gritaban el miércoles en la tribuna del estadio Libertad. Grité, abracé amigos y extraños, me emocioné como nunca. Durante mi vida deportiva —que empezó en 1988 con Millos— me acostumbré a ser aplaudido, nunca a aplaudir. Pero cuando vi que mi hijo anotó, no me contuve.

Pateó como yo lo habría hecho y aprovechó una barrera mal ubicada. Camilo Vargas pensó que Ómar Rodríguez le pegaría por izquierda, pero Flabio Torres ordenó que Kevin fuera el ejecutor. Sé que luego vino el empate y mucho después la mano sutil, pero intencional, de Germán Centurión que para mí era penalti. Pero me quedo con el golazo de Kevin, recordé la época en que nadie me quitaba balón para patear. “¿Cuántos llevas de tiro libre?”, retaba a quien me pedía el cobro.

Enseñé a pegarle de pelota quieta en la escuela Sanjuanino de fútbol en Tumaco, donde Kevin entrenó hasta los 13 años. Le indicaba cómo patear con chanfle o con potencia. Mucha gente le pega bien al balón, pero no es especialista como lo fui yo, en general marcaba goles muy bonitos de tiro libre. Y Kevin tiene esa personalidad, por eso me sentí orgulloso cuando anotó. Va en camino a romper todos mis registros, porque tiene 19 y ya ha integrado una selección Colombia juvenil.

Yo, que nunca logré estar en una selección. Debuté como profesional a los 21 con Millonarios enfrentando al Pereira. Jugué 60 minutos y desperdicié dos mano a mano. El técnico Luis Augusto El Chiqui García, sin embargo, me felicitó. Eran épocas más duras. De hecho, nací en San Juan de la Costa, una vereda de 280 casas y a tres horas en canoa de Tumaco. Kevin no padeció tanta suerte adversa, pero salió un futbolista con grandes condiciones.

Soy 100% nariñense. Por eso le voy al Pasto. Con ese club estuve muy cerca de lograr el título de 2002 contra Medellín, que no ganaba títulos desde 1957. Por eso había una presión grande y el encuentro fue raro. El técnico Néstor Otero me ordenó que ingresara por un lesionado, y en la primera acción le entré a un rival y el árbitro me expulsó. No es excusa, pero no era roja. Luego ganaron bien, pero quedé con la espinita. Ojalá mi hijo sí pueda lograrlo.

Guardo gran afecto por Wilson Gutiérrez y Víctor Rozo, con quienes viví la rivalidad Santa Fe-Millonarios cuando éramos jugadores y con quienes estudié en el Sena para ser técnicos. Si ganan, me alegraré por ellos.

Eso sí, ya estoy en Bogotá, donde ahora vivo y trabajo como gerente de un restaurante de comida de mar. Estaré hoy en el estadio: pronostico que esta final abierta tendrá un marcador cerrado. Lo cierto es que este juego no se lo puede perder nadie.