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Volvió la garra cardenal

Sin mostrar un buen fútbol, pero con mucho ímpetu, el club albirrojo tuvo que empatar dos veces el marcador y a falta de 10 minutos, remontó.

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Redacción Deportiva
04 de diciembre de 2011 - 09:23 p. m.
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Santa Fe sacó ayer la cara por Bogotá. El club albirrojo, sin mostrar su mejor nivel, pero con mucha garra, derrotó 3-2 a Itagüí en El Campín de Bogotá, ante 18 mil espectadores. Remontar se convirtió en el objetivo de casi todo el partido para el club local. Y en el epílogo, sufriendo (como usualmente se le ve), Santa Fe ganó el primer juego de los cuartos de final de la Liga.

Temprano (12’), Itagüí ya daba la sorpresa, cuando ni siquiera el portero Camilo Vargas había intervenido en el juego. Lionard Pajoy habilitó a Cleider Alzate, quien definió rasante al palo derecho de Vargas.

Santa Fe dominaba el balón, pero trastabillaba en el área al tratar de definir. Incluso, el uniforme de Édison El Prono Velásquez duró limpio 39 minutos. Hasta que su defensa pareció detenerse. Alejandro Bernal tuvo tiempo para acomodar el balón por derecha, mirar al área, centrar y encontrar a Yulián Anchico, quien, solitario, empató el juego.

En el segundo tiempo, sin embargo, Itagüí se pondría una vez más arriba en el marcador. Al minuto 57 la fórmula Alzate-Pajoy, el dolor de cabeza de Germán Centurión y Francisco Meza, volvió a hacer de las suyas: Cleider Alzate, en una jugada ‘microfutbolera’, habilitado por Pajoy, evadió a dos rivales y venció una vez más a Vargas.

Entonces, tal vez por querer defender el marcador, Itagüí le entregó el balón a Santa Fe, que adelantó sus líneas, necesario por demás por la pasividad ofensiva de Óscar Rodas y Jonathan Copete (reemplazado luego por El Trencito Valencia).

Y rápidamente le surtió efecto al local. Otra vez Itagüí desnudó sus falencias aéreas y Anchico volvió a colarse en el área sin marcas para anotar de cabeza el empate. El central Meza, volcado al ataque junto con su coequipero Centurión, rescató un centro que parecía salir y habilitó de cabeza a Anchico.

Y faltando 10 minutos, cuando los antioqueños jugaban con uno menos por la expulsión de Ánderson Zapata, Alejandro Bernal remató un balón que se desvió en el pecho de Samuel Vanegas.

Con la victoria, Santa Fe tiene la sartén por el mango: con un empate el próximo jueves (3:30 p.m.) en Ditaires, le bastará al club albirrojo para acceder a semifinales.

Con sabor agridulce

En el fútbol no hay jóvenes ni viejos, sino buenos y malos. Eso lo ratificó ayer el volante antioqueño Néider Morantes, la gran figura de la victoria del Envigado 2-1 sobre Millonarios.

Con 36 años y algunos meses más, el talentoso creativo volvió a dar cátedra y, además de manejar el ritmo del partido, marcó un golazo para dejar a su equipo cerca de la semifinal de la Liga Postobón II.

Morantes señaló antes del partido que sueña con convertirse en el único jugador en ser campeón con Nacional, Medellín y Envigado, algo que, de acuerdo con el nivel de juego de los naranjas, no es descabellado, aunque el resultado al final les dejó un sabor agridulce, porque la ventaja no parece tan cómoda como para ir tranquilos al juego de vuelta, que será el próximo jueves en el estadio El Campín de Bogotá.

Los azules tampoco quedaron contentos, porque a pesar de que mejoraron su nivel y descontaron en el complemento, tenían la idea de no perder fuera de casa.

Envigado se fue arriba en el marcador gracias a una anotación del juvenil John Córdoba, quien recibió un centro de Farid Díaz desde el costado izquierdo y apenas le cambió la trayectoria al balón para vencer sin problemas al arquero Nelson Ramos.

Y cuando parecía que los equipos se iban a descanso con la mínima diferencia, apareció Morantes para marcar el segundo. El veterano cambió de roles con Yulián Mejía, picó por izquierda, recibió el balón al borde del área y con una doble gambeta dejó en el camino a Pedro Franco y Hárold Martínez. Después acomodó el remate a un costado, lejos del alcance de Ramos.

En el complemento, el técnico Richard Páez hizo un par de modificaciones y su equipo mejoró. De hecho, a los 16 minutos llegó el descuento con un golazo de media distancia de Lewis Ochoa, quien remató fuerte al ángulo derecho de Carlos Barahona, tras un pase de Alejandro Cichero.

Esa anotación le devolvió el ánimo a Millonarios, que siguió buscando la paridad. Aunque no igualó, sus integrantes salieron satisfechos porque consideran que la mínima diferencia es remontable. “Fue un tiempo para cada uno, espero que en casa pongamos las condiciones y hagamos la diferencia que necesitamos”, señaló Páez al final del duelo.

Por Redacción Deportiva

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