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Aun sin Lionel Messi, Barcelona puede ser el mejor equipo del mundo, pero cada vez que actúa, el delantero argentino se encarga de demostrar que él es quien marca la verdadera diferencia.
Luego de un par de días de descanso tras el amistoso de su selección ante Suiza, la semana pasada, Messi volvió a la cancha para el duelo de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones de Europa, entre Barcelona y Bayer Leverkusen.
En la ida los azulgranas habían ganado 3-1, lo que hacía suponer que el duelo en el Nou Camp sería un mero trámite. Y lo fue. Los dirigidos por Pep Guardiola se impusieron 7-1, con una brillante actuación del número 10 argentino, quien anotó cinco goles, entre ellos los tres primeros de su equipo. Lionel llegó a 12 tantos en siete partidos en esta edición del torneo y además sumó 228 con la camiseta del Barcelona, por lo que quedó apenas a siete de César, el máximo artillero en la historia del club.
En el otro choque de la jornada la definición resultó dramática. El modesto Apoel de Chipre venció 1-0 al Lyon francés en los 90 minutos, lo que obligó a la prórroga, que terminó sin goles.
En los penaltis vitoria fue para los chipriotas, que celebraron ante su afición esa histórica clasificación. La gran figura de la noche fue el arquero Chiotis, quien atajó los cobros de Lacaset y Michel Bastos, para darle a su club el mayor éxito deportivo de su historia.
El martes el Milan italiano, sufriendo más de lo esperado, y el Benfica portugués habían logrado su paso a los cuartos de final.
Los otros cuatro equipos para la siguiente fase del torneo de clubes más importante del mundo se definirán la próxima semana.